Condición humana
Gerardo R. Herrera Huízar
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Vivir significa poseer, lograr lo material en lo individual, muchas veces en un juego perverso de suma cero. El bien de uno puede representar el mal de muchos.

"La expulsión de Adán y Eva del paraíso" por Benjamín West, Estados Unidos -Inglaterra (1738-1820).
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Lectura: ( Palabras)


CATEGORÍA: Opinión | Poliedro | Política


Cuán feliz es aquel que carece de la conciencia de

las cosas con que vive. ¿La ignorancia le hará libre y feliz…?

Un eterno conflicto condiciona nuestra vida, conflicto interno entre el bien y el mal, entre la verdad y la mentira, entre la sinceridad y la hipocresía, entre el amor y el desamor, entre la lealtad y la traición.

Cuán dañina resulta la mentira, pero ¡oh, cuán lacerante resulta la verdad!

Imperfecto por naturaleza, el ser humano es un eterno aprendiz durante su vida, expuesto a yerros muchos y pocos aciertos, sujeto además a las disyuntivas de las múltiples pasiones propias de su albedrío y las pobres virtudes de su esencia.

Nace en la ignominia y a ella ha de volver más temprano que tarde, pero inexorablemente, paria, desnudo y desposeído. Nada habrá de llevarse que no sea un sudario, humilde o lujoso que, para el efecto, poco importa.

Si la fortuna le sonríe habrá existido, en opulencia, miseria o medianía, algunos o muchos años de su vida. Habrá vivido poco, que es otra cosa relativa o habrá tenido, simple y sencillamente, soplo de vida.

Habrá recibido honores o traiciones, dicha o desengaño, fidelidad o hipocresía.

Al final del camino, tortuoso o placentero, el desenlace será el mismo.

violencia, víctima, condición humana
Imagen: Lettera Emme.

Las pasiones más abyectas o las más excelsas virtudes estarán en permanente combate. Dolores ruinosos, placeres artificiosos, vicios inefables, entrarán en juego constante y determinarán el devenir cotidiano del hombre y su entorno, poniendo en jaque permanente su mente y espíritu.

La condición humana, compleja y conflictiva por naturaleza, se ve sujeta a una serie de estímulos contradictorios en una sociedad incierta, voraz, materialista, egoístamente competitiva y alienada, paradójicamente ensimismada en un ambiente hipercomunicado.

El ser humano, con su carácter humano, se va deshumanizando cada día más, convirtiéndose en el depredador de su propia especie y de sí mismo.

El amor, la bondad, el perdón, la misericordia, el sentido de otredad, de comunidad se van quedando atrás ante el egoísmo de la lucha por la sobrevivencia y la búsqueda del éxito y el placer a toda costa.

Vivir significa poseer, lograr lo material en lo individual, muchas veces en un juego perverso de suma cero. El bien de uno puede representar el mal de muchos.

ilustración satírica, condición humana
Ilustración de Paula Kvczynskiego (Pinterest).

La enfermedad que aqueja a la humanidad, a la que no se le ve salida aún, además de la calamitosa cifra de muertes, ha traído consigo una secuela de sufrimiento íntimo, ha contribuido a la separación de familias, ha deshecho hogares, ha impregnado las almas de vacío y sequedad y ha puesto de relieve la fragilidad del ser y de la colectividad.

Pero quizás la fatalidad que se cierne sobre la humanidad sea momento propicio para repensarnos como individuos y como sociedad, una oportunidad para replantearnos el mundo y el futuro que queremos vivir.

Retornar a los valores y postularnos como responsables del bienestar de nosotros mismos y de los demás en el hoy y en el mañana sería una buena forma de comenzar a cambiar nuestra realidad y hacer del espíritu humano el verdadero constructor de un mundo mejor y no el depredador, como ha sido hasta hoy, de sus semejantes.

grhhuizar@gmail.com

@HHuizar58

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Laura Trujillo Liñán
Laura Trujillo Liñán

Dilemas, medios y tecnología


( Palabras)

El COVID-19 llega en una época muy distinta a las que se vivieron en las pandemias y plagas anteriores. En los últimos años del siglo XX y los inicios del XXI se ha puesto un interés especial en la tecnología, de hecho, Luciano Floridi en su The Fourth Revolution (2014) afirma que, el hombre se ha hecho a un lado para poner primero a la tecnología, esto es, el antropocentrismo deja de existir para dar paso y dar prioridad a los datos, los algoritmos y las computadoras. Nunca antes se había visto una situación similar, el interés del hombre, no por el hombre sino por el progreso a través de la tecnología. A pesar de esta situación, me parece que el ser humano sigue siendo el centro pues, la tecnología es una herramienta que le permite mejorar su vida, sus procesos, sus actividades. Esto lo vemos en la manera que se usa la tecnología y en los proyectos que se tienen con la misma, por ejemplo, Calico, un centro de investigación iniciado por Google en 2011 para entender la biología de la edad y las enfermedades relacionadas con la edad, asimismo, se enfoca en buscar alargar la vida del hombre atacando estas enfermedades.

La idea de Calico es usar la tecnología para descubrir la cura a una enfermedad, tan vieja como la historia del ser humano, pero apenas descubierta: la muerte. Y es que para Calico, la muerte debe ser vista como una enfermedad y no como erróneamente se le ha visto por erratas de percepción: “el fin de la vida” (CALICO, 2021). El desarrollo del Machine Learning, la Inteligencia Artificial y los robots, que de igual manera buscan mejorar la vida del hombre a través de nuevos dispositivos y “seres” (robots), que podrán hacer actividades que antes hacíamos nosotros para dar más tiempo libre a los hombres o dejarnos otras actividades que requieren de las capacidades humanas.

Ésta es la nueva época en la que el ser humano se sentía seguro de sí mismo y con la capacidad de dominar al mundo y, entonces, una diminuta partícula nos hace volver los ojos a la humanidad y a nuestras limitaciones, nos hace ver que aún no hemos dominado a los seres más pequeños, imperceptibles a simple vista y que incluso, no pueden vivir por sí mismos sino que, necesitan de un host para poder replicarse. 

beneficios pandemia
Imagen: BBC.

Es posible que esta época sea recordada como una época oscura en la historia de la humanidad y que, como en muchas otras pandemias, se resalte el tipo de virus o bacteria que causó tal desastre, así como los esfuerzos que se hicieron por detenerla, pero a mí me gustaría resaltar dos puntos relevantes de este momento. En primer lugar, el avance tecnológico que se dio a causa de la pandemia, muchas empresas en todo el mundo tuvieron que cerrar o limitar sus labores para evitar la muerte de sus empleados y a partir de esto, tuvieron que desarrollarse nuevas alternativas para poder desarrollar algunas labores básicas, en el ámbito de la educación, por ejemplo, el uso de clases en línea, plataformas de videoconferencia, herramientas digitales para que los niños pequeños aprendieran sin salir de casa.

Esto ha sido uno de los grandes efectos del COVID-19 en la sociedad y, en segundo lugar, esta pandemia ha logrado reunir a las familias y nuevamente, preocuparse por los otros. Antes del COVID-19 se vivía una descentralización de las familias, en este sentido, gracias a la tecnología, los hijos no tenían que buscar a los padres para conseguir dinero o consejos porque la tecnología permitía poder comunicarse unos con otros a través de llamadas por celular o mensajes de texto, asimismo, era posible enviar dinero a través de un mensaje o con una simple aplicación, esto hacía que la vida de padres, hijos, familiares pudiera seguir aún estando separados, pero la pandemia ha logrado lo que nadie hubiera podido lograr, los hijos están en casa todo el tiempo y los padres con ellos y esto es muy importante; nuevamente están todos en casa y las relaciones humanas vuelven a ser lo que naturalmente fueron, una interacción de manera presencial. Quizá algunos de ustedes pueden afirmar que las relaciones humanas pueden darse incluso en línea, y es cierto, pero, no es lo mismo, ver los gestos, las emociones en la persona, no es lo mismo que mandar un mensaje, de hecho, muchos coinciden en que hay personas que parecen muy frías cuando mandan mensajes y no así cuando hablan por teléfono.

Hoy, gracias a la pandemia, no sólo estamos juntos en familia, sino que hemos desarrollado un instinto de protección y de supervivencia para cuidar a los otros; hemos regresado a nuestros orígenes; se nos obliga a usar máscara para salir de casa y lo hacemos por miedo a contagiarnos, pero sobre todo, por miedo a contagiar a nuestros seres queridos se nos obliga a no visitar a nuestra familia y lo hacemos, por amor a ellos, porque ahora el centro no soy yo, sino ellos; tenemos miedo no a morir sino a que mueran otros por nuestra causa.

El hombre del COVID-19 se ha movido del centro para poner al otro, gracias a la pandemia nos hemos reencontrado con un ser imperfecto y limitado pero que, ha recuperado, el amor y el sentido de cuidado hacia la humanidad.


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Espiritualidad Sin Fronteras


( Palabras)

La especialización de esta época, si bien ha llevado a un conocimiento y desarrollo nunca antes imaginado, también ha fragmentado el entendimiento de la realidad y de la persona misma con consecuencias concretas en todos los aspectos de la existencia.

La realidad se interpreta de forma aislada y la comprensión personal se entiende frecuentemente sin considerar las múltiples causas internas y externas que influyen en la vida diaria, o se hace exclusivamente cuando el equilibrio se rompe.

En este sentido, toda realidad humana, tanto física como psicológica, y/o espiritual, tiende hacia un mismo objetivo: la felicidad. Felicidad que se enmarca entre las grandes preguntas acerca del origen, sentido y finalidad de la existencia y que se desarrolla en tres irrenunciables tipos de relación: horizontal –con todo lo creado: personas, animales, plantas, cosas, etcétera–; vertical –con la trascendencia, que para los practicantes y creyentes de cualquier religión se entiende como Dios–; y hacia sí mismo –con la propia identidad–. 

Las tres dimensiones de la vida humana y los tres tipos de relación son igualmente importantes, se encuentran íntimamente relacionados y son corresponsables del estado particular y comunitario de cada uno de ellos. En efecto, la interrelación de la realidad integral de la persona, aunada a la naturaleza de su relacionalidad en las tres dimensiones son responsables de la calidad de vida y felicidad que experimenta.

barca de la felicidad
Ilustración: El Mundo.

Para el ser humano la felicidad es un aspecto fundamental en su existencia, por ello pasa la vida buscándola; sin embargo, usualmente la confunde con actividades agradables, relaciones afectivas, diversiones temporales, adquisición de objetos, momentos de compañía, metas a cumplir, estabilidad económica, placeres diversos, etcétera; desde luego, todo lo anterior es importante y genera cierto nivel de satisfacción, pero es insuficiente para lograr una felicidad profunda y duradera.

La felicidad no es un objetivo, es una actitud frente a la vida; es una capacidad a desarrollar que sostiene el gusto por vivir, contribuye a mantener la esperanza en momentos difíciles y, como vimos arriba, íntimamente relacionada por las tres grandes preguntas existenciales.

Para algunas personas, las preguntas por el origen y la finalidad de la existencia pueden carecer de importancia o les son suficientes los argumentos que recibieron en algún momento de su vida; para otras, son cuestiones altamente significativas, razón por la cual se viven de acuerdo a lo recibido o buscan explicaciones que les parezcan más lógicas a sus propios entendimientos. El sentido, en cambio, es mayormente significativo porque siempre acompaña la existencia independientemente de la reflexión e intención que acompañe su dirección.

Es decir, el sentido se vive durante toda vida, pero esto no significa que de suyo sea producto de una elección razonada y libre. De aquí la importancia de hacerlo consciente, autónomo e intencional para poder re-direccionarlo cuando la situación así lo amerite.

Sentido consciente

Para darse cuenta en dónde se está, para reconocer las circunstancias internas y externas que afectan la existencia en ese momento, para distinguir lo permanente de lo eventual, lo fundamental de lo efímero, lo propio de lo ajeno y lo inalterable de lo modificable, para elegir la dirección que se desea tomar en la vida o la actitud con la cual enfrentar la situación que se vive; en síntesis, para aplicar la oración de la serenidad tan repetida en reuniones de grupos de autoayuda: Dios concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo, y la sabiduría para reconocer la diferencia.

sabotaje a la felicidad
Ilustración: Pinterest.

Sentido autónomo

Porque las consecuencias de la dirección tomada las experimenta la persona misma y son su responsabilidad; porque la autorregulación da libertad, sensación de autodominio y empoderamiento de la identidad.

Sentido intencional

Para encabezar la propia existencia en medio de la complejidad y dirigirla por senderos dignos y acordes con la persona.

La vida es compleja, con múltiples variables que interactúan simultáneamente, inesperada por más que se trate de prever, frecuentemente incierta, inevitablemente mudable e inexorablemente finita y, a pesar de ello, o precisamente por ello, impulsa a seguir existiendo porque la profundidad y la duración de la felicidad es posible en la medida que se acepta la realidad como es. Se busca integrar las tres dimensiones de la persona y se trabaja en la capacidad de establecer vínculos inteligentes, amorosos y sanos con todo y con todos.


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