¿Se acordarán del electorado para estas elecciones?

En estas elecciones habrá de todo menos renovación de poderes, los distintos partidos políticos se niegan a elevar el nivel de discusión política en nuestro país, colocando bochornosos y cuestionados candidatos en las boletas.

Fotografía: Cuartoscuro
Fotografía: Cuartoscuro

Michael González

Lectura: ( Palabras)

Las próximas elecciones del 6 de junio, las más importantes en la historia de nuestro país, parecen tener a un olvidado, pese a ser el verdadero protagonista de la obra, ese es el electorado.

En estos comicios se pueden identificar, fácilmente, dos ejes muy claros: uno de ellos es el oficialista, liderado por Morena, bajo la consigna de seguir con la llamada Cuarta Transformación.

El otro bando, la oposición, compuesta por el PRI – PAN – PRD bajo la alianza Va por México, propone quitarle el poder al presidente, Andrés Manuel López Obrador antes que descarrille al país.

Todo manejado desde la escala de blancos y negros, no hay espacio para los matices, ni propuestas concretas para resolver problemas centrales tan importantes en lo inmediato como la pandemia, la crisis económica, asuntos de seguridad – especialmente enfocado a las alarmantes cifras de feminicidios – entre otras.

Las dos fuerzas políticas enfrentadas sólo piden la confianza de los electores de que con ellos las cosas serán mejor, pero sin un sustento argumentativo importante, el único argumento es la emocionalidad del electorado.

Si a todo esto le sumamos la presencia de candidatos impresentables, todo esto se convierte en un espectáculo mediático que nada tiene que ver con un proceso electoral, lo único importante es sumar personajes que generen reacciones en Redes Sociales. 

Eso es lo verdaderamente preocupante que, pese a las claras exigencias del electorado de candidatos con soluciones en lugar de confortamientos, a la clase política de este país le importa más ocupar un cargo que verdaderamente representarlos.

Se supone que en estas elecciones se renovarán poderes, pero, al revisar la boleta electoral, queda la duda si verdaderamente estamos viendo un cambio o una continuación de poderes.

Las campañas de impresentables 

¿Se acordarán del electorado para estas elecciones?
Fotografía: Cuartoscuro

Por si fuera poco, al revisar los postulados a los distintos cargos públicos que se someterán a elección, cuesta encontrar candidatos adecuados al contexto en que vivimos.

El caso más indignante genera es el de Félix Salgado Macedonio, el candidato de Morena para la gubernatura de Guerrero, quien está acusado formalmente de violación.

A Morena parece inquietarle más que – tras retirarle el INE la candidatura por no presentar sus gastos de precampaña – no se le estén ¨respetando sus derechos políticos¨ que esclarecer el escándalo en sí.

El caso de Habiel Medina Moreno, también de Morena, quien busca la alcaldía de Soto Marina en Tamaulipas por segunda ocasión, pese a que Habiel se encuentra en la cárcel.

Siguiendo en los estados del norte no podemos olvidar a Clara Luz Flores, quien abandonó el PRI para unirse a Morena y contender por la gubernatura de Nuevo León.

Nos enteramos hace un par de semanas que se reunió con el líder de la secta NXIVM, Keith Raniere – condenado a más de 100 años de prisión en Estados Unidos – pese a negarlo en otra oportunidad.

Ahí mismo, en la Sultana del Norte, también contiende por Movimiento Ciudadano, Samuel García quien no esconde su clasismo, machismo y frivolidad cuando aparece en escena pública.

Y ni hablar de los abanderados del PRI y Acción Nacional que es la acumulación de candidatos enmarcados por el pasado corrupto y violento que encumbró al país durante los últimos 20 años. 

Las campañas iniciaron hace una semana y no hay ningún candidato que no resalte más allá de ser impresentables.

El electorado es quien menos importa en esta elección, eso podrá ser un factor a la hora de la deserción, por un público asqueado por la dinámica de ¨hacer política¨ en este país. 

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Lo que opinamos en México a la fecha
Gerardo R. Herrera Huízar

( Palabras)

El Instituto Nacional Electoral, árbitro de la que se avizora como la madre de todas las contiendas dio el banderazo para el arranque de las campañas que conducirán, indefectiblemente, a la unción de nuevos y flamantes gobernadores, presidentes municipales, alcaldes, diputados federales y demás cargos locales.

Pocas veces en la historia del país, los procesos electorales se habían caracterizado por tan peculiar integración de los cuadros de contendientes, tan conspicuos como, en muchos casos, exploradores de uno de los oficios más antiguos del mundo, suspirantes que abierta y cándidamente confiesan ser neófitos en el tema, pero contar con la iluminación de sus guías promotores.

La pregunta obligada surge cuando reflexionamos sobre las características de los inusuales invitados y el real objeto de tan sui géneris pretensiones, que nos ubica en la muy remota sospecha de que la caballada está sumamente mermada y famélica, pero la tarea debe ser cumplida a como dé lugar: poblar el mapa con lo que haya, que, al cabo, no es la buena y experta gobernación lo prioritario, sino la capacidad de asirse al poder tan sólida y perpetuamente, que le haga inamovible y continuo. ¡Oh aquellos tiempos que creímos idos!

El objetivo, pues, de este proceso electoral que ha dado inicio, en realidad, hace buen tiempo es, a nadie debe extrañar por obvias razones, el asegurar los cargos de elección, para mantener la buena marcha que hasta hoy lleva la república, mediante la oferta de rostros conocidos, si es que no llevan máscara, dada la carencia de personajes con oferta sólida y propuesta congruente.

que esperar de los candidatos
Imagen: Fundación Gabo.

Pocos son en realidad los suspirantes con alguna trayectoria más o menos cuajada y, de entre ellos, no pocos que puedan exhibir trayectorias inmaculadas, trátese de la corriente que representen. Así, México irrumpe en esta magna gesta electoral que, en opinión de muchos expertos, definirá al menos el próximo cuarto de siglo, bajo la amenaza de la inexperiencia y la improvisación política, círculo nada virtuoso de nuestra tradición patria, amén de los vicios o virtudes que los flamantes candidatos logren exhibir.

Se blanden en esta campaña, simbióticamente, toda clase de artes y recursos, viejos y nuevos: la tradicional movilización de apoyo o repudio, el periodicazo, el descontón, la calumnia y la intriga, potenciados por las benditas redes sociales, acomodadas a los nuevos tiempos de la modernidad tecnológica y al activismo ciudadano cada vez más imparable, teléfono inteligente en mano.

Cierto es que nos enfrentamos a un tiempo inédito, político, social y económico de grandes retos y, sobre todo, de incertidumbre, con muchas promesas, pero pocas esperanzas.

Las elocuentes disertaciones que escucharemos hablarán desde luego de bienestar, de progreso, de paz social, de justicia y de honestidad, pero habrá, como ya se ve, denuestos, descalificaciones y violencia.

Pese a que se califique como la madre de todas las elecciones por todo lo que está en juego, el optimismo social es escaso frente a un futuro pleno de incertidumbre, en tanto que las vernáculas prácticas, aún con nuevos rostros, se hacen patentes.

Ante un escenario como éste, poco de nuevo puede esperarse de nuestra flamante y virtualmente regenerada clase política.


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Erasto Ensástiga Santiago
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Desde la izquierda


( Palabras)

En plena pandemia de la Covid-19 arrancaron las campañas electorales en todo el país, empezando por la integración de la Cámara de Diputados federal, la renovación de autoridades en gobiernos estatales, municipios, alcaldías, congresos locales y el Congreso de la Ciudad de México.

Toda campaña electoral consiste en que las candidatas o candidatos a cualquier puesto de elección popular difundan sus propuestas, sus iniciativas y su visión sobre los temas de coyuntura, con la finalidad de que los electores identifiquen su oferta política y de esa manera puedan decidir la mejor alternativa. En las campañas anteriores, el contacto físico a través de las visitas casa por casa, de reuniones en la calle, en un auditorio, en un acto masivo o en una plaza central fue la parte medular de una gran estrategia para poder ganar una elección, pues permitía que las y los aspirantes no sólo tuvieran contacto directo con sus electores, sino también conocimiento del territorio que aspiran a gobernar o a representar.

Sin embargo, este proceso electoral será diferente debido a la pandemia por Covid-19 que en México, como en todo el mundo, continua muy activa ocasionando contagios y defunciones, a pesar de que existe un avance importante en la vacunación de la población mayor de 60 años. Sin lugar a duda, la pandemia ha causado daños significativos a la salud y la vida humana; asimismo, ha generado una severa crisis económica y ha cambiado la vida cotidiana de la ciudadanía y de las sociedades.

campanas electorales covid
Imagen: Ani Cortés.

Es evidente que el proceso electoral en marcha no se puede detener, pues es imprescindible renovar poderes públicos con el voto ciudadano, no obstante las secuelas dolorosas que nos está dejando la pandemia. Sin embargo, las campañas políticas tienen que evitar las concentraciones masivas para no generar más contagios. Por ello, resulta paradójico que el Instituto Nacional Electoral sólo ha mencionado las recomendaciones básicas para llevar a cabo una campaña electoral en plena pandemia: sana distancia, uso de cubrebocas, lavado constante de manos, uso de gel antibacterial y evitar los grandes eventos. Por lo que queda en las y los candidatos la responsabilidad de generar nuevas estrategias de promoción del voto con la ciudadanía con un mínimo de contacto físico, sin reuniones masivas, sin distribución de volantes y otras acciones que puedan propagar la Covid-19.

Así como la pandemia cambió en cierta medida el ámbito educativo y laboral, las campañas electorales se van a combinar con lo virtual; así las redes sociales jugarán un papel importante como sucedió en la pasada elección presidencial en el vecino país del norte. Es de todos conocido que con la crisis sanitaria se aceleró el uso de la Internet, y por lo tanto de las redes sociales. Claro está que las redes sociales no están exentas de riesgos, que oscilan entre tener cuidado de respetar el uso de datos personales de los ciudadanos, de no fomentar noticias falsas y de no caer en la compra de publicidad que puede poner en riesgo una candidatura por los topes de gastos de campaña.

Campañas virtuales y campañas de contacto físico con mensajes claros y coherentes a los electores; aprender a escuchar lo que la gente demanda, anhela y aspira en términos de su interés personal, familiar y colectivo es lo que la gente espera.


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Octavio Aguilar
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Hazlo sencillo


( Palabras)

Como muchos de ustedes saben, el próximo 6 de junio será la elección más grande en la historia de México porque están en disputa más de 20,000 cargos de elección popular, pero es quizás la más importante porque está en juego el futuro de México en muchos ámbitos.

La disputa de quince gubernaturas pone en una ventaja muy grande a Morena y sus partidos aliados porque ellos sólo tienen en juego una de ellas, que es Baja California, las otras catorce están por ganarse.

El PRI tiene en competencia: Colima, Campeche, Guerrero, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas. Y es obviamente el partido que más perderá gubernaturas, a pesar de la alianza con el PAN y el PRD.

El PAN gobierna hoy Baja California Sur, Chihuahua, Nayarit, y Querétaro, y tiene muy altas posibilidades de refrendar el triunfo en tres de las cuatro y de ganar en alianza tres o cuatro más.

El PRD gobierna Michoacán y aunque hoy las tendencias no lo dan como ganador con la alianza con el PRI y el PAN, tiene posibilidades de ganar.

Nuevo León es gobernado por un independiente y aquí habrá un ganador de alguna de las alianzas o inclusive del candidato de Movimiento Ciudadano.

Entraré en detalle de cada estado un poco más adelante en mi artículo.

La pugna más importante de esta elección, sin lugar a duda, es la Cámara de Diputados donde, de los 500 diputados, hoy Morena tiene 256, el PAN 77, el PRI 48, el PT 46, Movimiento Ciudadano (MC) 25, el PES 21, el PRD 12, el PVEM 11 y hay 4 diputados sin partido. Estos números no reflejan al 100% la realidad de las pasadas elecciones del 1 de julio del 2018, ya que ha habido más de 100 movimientos de diputados de un partido a otro, por intereses de distinto índole, principalmente buscando beneficiar y darle más margen de maniobra al presidente López Obrador.

gubernaturas y candidatos
Imagen: Víctor Solís.

Hay que decir las cosas como son, ni en los peores años del PRI hiper disciplinado y servil, los diputados de su partido han estado al servicio de su “jefe” el presidente, como en esta legislatura, y ése es el enorme riesgo de que se repita o se amplíe esta situación.

México está constituido con tres Poderes y todos sabemos que ha costado mucho, mucho trabajo, que esto sea real en la práctica. Podríamos decir que a penas desde 1988 a la fecha realmente se ha avanzado en la separación de los Poderes. En estos dos años de gobierno del presidente López Obrador hemos visto retrasos impresionantes y la intención del presidente es que volvamos al pasado, el cual fue muy malo para México y para la mayor parte de los mexicanos; donde el presidente era un ser omnipotente y los otros dos Poderes estaban a su servicio.

En las Cámaras se discuten y aprueban muchos temas que pueden dar un verdadero contrapeso al poder presidencial, sea quien sea el presidente, y por eso es importante tener un Congreso diverso y no que arrolle como una aplanadora, aunque sepan que no tienen la razón, que sepan que están violando la Constitución, como recientemente se demostró con la Reforma energética y ahora se pretende hacer lo propio, con la de hidrocarburos.

Es clara la intención del presidente López Obrador de ser un Tlatoani al más estilo de los emperadores aztecas o un emperador de los del siglo XVI al XIX, ya vive en un Palacio y le gusta mucho, o al estilo de Vladimir Putin en Rusia, o al estilo de los Castro en Cuba, o de Chávez-Maduro en Venezuela, o al que realmente es su sueño, como Kim Jong-Un de Corea del Norte; concentrar TODO el poder en él solo.

El presidente López Obrador es un dictador en ciernes y eso es muy peligroso para México, por eso está en nuestras manos, como ciudadanos, tratar de evitarlo al máximo en las urnas el próximo 6 de junio, votando por los partidos de la alianza PAN-PRI-PRD, o por los candidatos de Movimiento Ciudadano. El resto de los partidos están al servicio del presidente y la suma de sus diputados le permitirán hacer lo que él quiera, como él quiera.

Por lo que hace a las elecciones para gobernadores, las competencias están más o menos así: en Baja California la alianza encabezada por Morena lleva una ventaja de más de 10% puntos sobre su principal competidor que es el candidato del PES, Jorge Hank Rhon. Aquí la alianza del PAN-PRI-PRD con Guadalupe Jones están lejos de la competencia. Hay siete candidatos por la gubernatura.

elecciones 2021
Imagen: El Comercio.

En Baja California Sur la alianza del PAN-PRI-PRD-PM-PRS tiene una ventaja de más de 10% sobre el candidato de Morena y sus aliados. Hay nueve candidatos peleando la gubernatura.

En Campeche la competencia esta muy cerrada entre tres candidatos y habrá que esperar un poco más para ver quién puede ganar. El candidato del PAN-PRI-PRD, la candidata de Morena-PT y el candidato de Movimiento Ciudadano. Hay siete candidatos por la gubernatura.

En Chihuahua, la candidata del PAN-PRD lleva una muy amplia ventaja de más de 15% sobre el segundo candidato de Morena-PT-PANAL. Hay ocho candidatos.

En Colima la candidata de Morena-PANAL aventaja con más de 10% puntos a la candidata del PAN-PRI-PRD y hay dos candidatos, uno del Verde y otro de Movimiento Ciudadano con porcentajes que superan el 10% de intención del voto. Ocho candidatos.

Guerrero está muy decantado en favor del candidato de Morena con una ventaja de más de 15 puntos sobre el candidato de la alianza PAN-PRI-PRD. Hay 6 candidatos.

En Michoacán la pelea se encuentra entre el candidato de Morena-PT y el del PAN-PRI-PRD donde la diferencia es menor a diez puntos. Hay siete candidatos.

En Nayarit el candidato de Morena-PT-PVEM-PANAL tiene una inmensa ventaja sobre la candidata de la alianza PAN-PRI-PRD de más de 20%. Hay ocho candidatos.

Nuevo León será uno de los estados más peleados, donde el candidato del PRI-PRD, pelea con la candidata (ex priísta) de Morena-PT-PVEM-PANAL y con el candidato de Movimiento Ciudadano. El candidato del PAN cada vez se aleja más de estar en la pelea. Hay siete candidatos.

gubernaturas en juego
Imagen: Comercio.

Querétaro es un estado panista y seguirá siéndolo, la ventaja de su candidato es de más de 25 puntos sobre la candidata de Morena. Hay 10 candidatos.

En San Luis Potosí hay una cerrada disputa por la gubernatura entre los candidatos del PAN-PRI-PRD-CP y el del PVEM-PT, la candidata de Morena está muy rezagada. Hay ocho candidatos.

En Sinaloa el candidato de Morena ha ido perdiendo fuerza y ahora la diferencia con el candidato de la alianza PAN-PRI-PRD se ha ido acercando. Con la buena aprobación del gobernador priista en el estado nada está escrito. Hay nueve candidatos.

Sonora tiene una buena pelea entre el candidato de Morena-PT-PVEM-PANAL y el candidato del PAN-PRI-PRD. Hay seis candidatos.

En Tlaxcala la elección se ha cerrado mucho entre las candidatas de Morena-PT-PVEM-PANAL-PES y la del PAN-PRI-PRD-PAC-PS. Hay seis candidatos.

Zacatecas es donde la familia Monreal tiene mucho peso y su candidato por Morena-PT-PVEM-PANAL lleva una ventaja de más de 10 puntos sobre la candidata del PAN-PRI-PRD. Hay ocho candidatos.

Todas las encuestas, expertos y diversas fuentes señalan que es absolutamente viable que Morena y sus partidos aliados pierdan la mayoría absoluta para que puedan modificar la Constitución sin que tengan que negociar con los partidos de oposición.

En la elección del 2018, el INE cometió un error gravísimo violando las propias leyes electorales mexicanas, dándole a Morena una sobrerrepresentación de diputados plurinominales del 14% cuando lo máximo autorizado es de 8%. Sólo este hecho hará una gran diferencia.

Tenemos que salir a votar pensando en la democracia, en el presente y en el futuro de México. Somos más de 94 millones de electores, confío en que el número de votantes sea muy grande y superemos, por mucho, los 50-60% de votantes de las elecciones intermedias pasadas.


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