Navidad
Miguel Ángel Sánchez de Armas
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Lo racional y el espíritu navideño no se llevan. La añoranza decembrina tiene que ver con la inocencia. Los inocentes pueden mirar el futuro sin parpadear. Los mayores andamos por la vida con la conciencia de que somos finitos y de que el tiempo se nos…

Lectura: ( Palabras)

Diciembre y la Navidad me ponen melancólico. Añoro las nochebuenas con mis abuelos, la casa de mis padres en Culiacán y el alborozo de mis hermanos. El fin de año es de nostalgia por mis años juveniles, soñadores y despreocupados, cuando, como dijo Vidal Elías, cualquier palo de escoba era caballito. Me duele haber perdido la magia que no me dejaba dormir las noches del 24 de diciembre y del 5 de enero en espera del Niño Dios, del gordo de rojo y de los tres magos cargados con regalos.

Cuando crecí y la verdad me fue revelada, no me gustó. Lo racional y el espíritu navideño no se llevan. La añoranza decembrina tiene que ver con la inocencia. Los inocentes pueden mirar el futuro sin parpadear. Los mayores andamos por la vida con la conciencia de que somos finitos y de que el tiempo se nos escurre entre los dedos. Creo que por eso hacemos de la Navidad una temporada de compartir. Damos algo para que los demás nos recuerden.

¿Y qué puede ofrecer un escribidor a sus lectores sino unas cuantas letras más? Así pues, aquí presento a usted, envueltos en papel rojo y adornados con una rama de fragante pino, y como cada año desde que nació Juego de ojos, dos textos. Se puede estar o no de acuerdo con ellos, pero tienen un mensaje y mueven a meditar. El primero es de Jim Bishop, un periodista estadounidense fallecido en 1987. El segundo, de autor desconocido. Un querido amigo que es como mi conciencia periodística y de quien no haré alusión ni siquiera por sus iniciales (la octava y la decimotercera, je, je) sostiene que esta columna es de nostalgia por mis años de monaguillo. Quizá tenga razón. Aquel tiempo en que conocí al hermano Marciano, aprendí a tomar vino de consagrar con pan de hostia y supe que no hay mejor fuente de ingresos que la cartera de un recién casado, fue muy formativo.

espíritu navideño
Imagen: Todo Fondos.

“Hubo un hombre nacido de padres judíos en una oscura aldea, que creció en otro pueblo igualmente desconocido, trabajó en una carpintería hasta los 30 y después durante tres años fue predicador ambulante. Nunca escribió un libro, nunca ocupó un cargo, nunca poseyó una casa. No tuvo familia, no fue a la universidad, no puso pie en ninguna gran metrópoli y no viajó más allá de 300 kilómetros de su lugar de nacimiento.

“Jamás llevó a cabo ninguna de las hazañas que supuestamente deben acompañar a la grandeza. Cuando aún era joven la opinión pública se volvió en su contra, sus seguidores lo abandonaron, fue entregado a sus enemigos y sometido a una farsa de juicio. Sus verdugos se rifaron su única propiedad, una manta. Al morir, su cuerpo fue colocado en una tumba prestada.

“Sin embargo, ni todos los ejércitos que han hollado la faz de la tierra, ni todas las armadas que han surcado los mares, ni todos los parlamentos que han sesionado, ni todos los soberanos que han reinado, juntos, han transformado la vida del hombre en la tierra como lo hizo ese único, y solitario, varón.”

 navidad
Ilustración de Jesús de Nazaret (SobreHistoria).

Aquí el segundo pensamiento:

Si usted tiene comida en el refrigerador, un techo, un lugar para dormir y ropa, es más rico que el 75% de la población del mundo.

Si tiene dinero en el banco y en el bolsillo y algo de morralla en algún lugar de la casa, es parte del 8% de los más ricos del planeta.

Si hoy amaneció en buen estado de salud, es más afortunado que el millón de seres humanos que no sobrevivirán esta semana.

Si nunca ha vivido el peligro de una guerra, la soledad de una prisión, la agonía de la tortura o los dolores de la hambruna, su suerte es mejor que la de 500 millones de seres humanos en el mundo.

Si esta Nochebuena acude a una iglesia sin miedo a ser perseguido, agredido, arrestado, torturado o asesinado, sus bendiciones son mayores que las de tres mil millones de personas en el planeta.

Si puede leer estas líneas es más afortunado que más de dos mil millones de seres humanos que son analfabetas.

Miguel Ángel Sánchez de Armas

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Manfredo Martínez
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( Palabras)

Cierra el 2022 con una serie de desafíos que afronta nuestra humanidad y este espacio de navidad, celebrado de una u otra forma en cualquier rincón del planeta, debe servir de convergencia para potenciar una idea de biopolítica en la realidad cotidiana que nos permita “anular” todos aquellos nubarrones convertidos en tinieblas que han venido afectando al ser humano: agresión militar rusa en Ucrania; respuesta sostenida desde hace tres años contra la COVID-19 (pese al relajamiento de las medidas sanitarias en varios países), y las ingentes movilizaciones de migrantes a lo largo y ancho del planeta buscando mejores oportunidades de vida, entre otras son adversidades que indudablemente debemos afrontar unidos, la cooperación, estados nacionales y ciudadanías globales.   

Sin lugar a duda -a mi parecer- los festejos navideños deben estar orientados al autoconocimiento de cada uno de nosotros a fin de reorientarnos en el ejercicio de nuestras ciudadanías. Decía en su momento el pensador español Carlos Fernández Liria que “entre todos los proyectos que ha emprendido el ser humano, la aventura de la ciudadanía ha sido la más arriesgada y la más sorprendente” y me parece de un interés incomparable imprimir a cada una de nuestras acciones humanas virtudes aristotélicas como la paciencia, honestidad, ingenio, amigabilidad, justicia y templanza, entre otras.

Es evidente que la navidad es un tiempo en donde “misteriosamente” un extraño deseo de compartir se apodera de unos y otros, pero lo ideal y más satisfactorio debe ser el trabajar porque haya sociedades más amigables -tanto interna como externamente- en donde se priorice la empatía como una “regla de oro” de actualidad en la gestión de las relaciones interpersonales, ya sea entre estados, comunidades o personas individualizadas.

Ahora bien, esta festividad que tiene sus orígenes desde el mismo nacimiento de Jesús de Nazareth, se revitaliza a medida seguimos su ejemplo concreto de un servicio “desinteresado” a los mas vulnerables de nuestras sociedades contemporáneas y esto tiene que ver con la gestión del bien común y avanzar en la consolidación y goce universal de los derechos humanos, lo cual implica un reconocimiento pleno de nuestra dignidad humana-la cual es denostada muchas veces producto de la depresión económica y laboral adversa a la que se ven sometidos millares de seres humanos por fallidas políticas internas que “destruyen” capacidades de sus habitantes, esto tiene que ver con potenciar las posibilidades de emprendedurismo y de acuerdo con el Global Entrepreneurship Monitor (GEM), reporte del Foro Económico Mundial, en 2022 los cinco mejores países para emprender son: Emiratos Árabes Unidos, Países Bajos, Finlandia, Arabia Saudita y Lituania. México mientras tanto se encuentra en el sitial 33 de la lista.

En definitiva, Navidad y las fiestas de fin de año deben servir como escenarios propicios en donde se revitalicen y renazcan nuestras energías personales y sociales en pro de mantener incólumes los principios orientadores hacia la consecución de una humanidad igualitaria -una utopía en la que debemos trabajar con mas ahínco cada día que pasa-.   

Posdata: Uruguay es desde 1919, uno de los únicos países del mundo que no celebra la Navidad a raíz de la secularización de las leyes del país desde entonces. Mediante una ley publicada un 23 de octubre de 1919, la Navidad pasó a llamarse “Día de la Familia”, y la Semana Santa fue renombrada “Semana de Turismo”. Como precedente, este país sudamericano aprobó en 1917 una constitución que fijó en su artículo 5 la separación definitiva entre la iglesia y el Estado.  

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Héctor Castillo Berthier
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( Palabras)

Feliz Navidad 2022

Hace varios años que no correspondía esta fecha significativa con el mismo día de publicación de la columna.

No me queda más que felicitarlos cordialmente a todos ustedes en este día. ¡Feliz Navidad!

¿Qué aspiramos?: Salud. Paz. Cordialidad. Seguridad. Bienestar. Desarrollo. Felicidad y muchas otras cosas que nos hagan sentir bien.

El lunes pasado, celebramos la comida anual de Circo Volador donde estuvimos juntos todos los que participamos ahí.

En el 2020 no hubo comida. En el 2021 hicimos una pequeña reunión. Pero en esta última ocasión estuvimos todos.

Enfrentamos la pandemia. Cerramos el sitio. Desaparecieron todas nuestras actividades… Y “Reinventarnos” no ha sido nada sencillo.

Para este día —como recuerdo de estas fechas— le presento el escrito de uno de nuestros antiguos estudiantes, Erik Mayorga, quien —en el 2016—firmó un texto muy sugerente: “El arte de ser joven”.

Le muestro una pequeña síntesis.

El arte de ser joven

“Al entrar en el salón fue como remontarse en el tiempo… Las paredes frías y el telón roído, descolorido por el paso de los años. Las sillas se conservan en batalla, firmes ante el tiempo, desgastadas por el uso. 

El ánimo se relajaba al interior del recinto. El eco revelaba un caminar. A unos diez metros de la puerta emergía una figura entre sombras: Alejandro Jodorowsky. El psicochamán, de modales humildes y palabras irreverentes… en ataque a la moral. 

Pasé por él a las 10 de la mañana a su hotel, en un domingo, y él preguntaba: ¿Tú crees que en un domingo en la mañana haya gente que esté dispuesta a asistir a una conferencia?

Cuando llegamos, disipamos las dudas. En Circo Volador había cerca de mil 500 espectadores esperando su llegada.

Una mujer representaba a la muerte y deambulaba por el espacio. Su vestido era blanco y caía suavemente sobre su figura. Su rostro reflejaba una calavera. Y caminaba por todo el lugar en una especie de performance sugestivo.

La miró Alejandro Jodorowsky, sonrió y subió al micrófono para dar un brevísimo discurso: ‘Soy Alejandro Jodorowsky. Tengo 70 años… Y sigo cogiendo. Muchas gracias’.

Eso no fue todo lo que dijo, porque al final aclaró: ‘Si tienen alguna pregunta, estoy a sus órdenes’.

A partir de ese momento llovieron las preguntas sobre sus películas, sus obras de teatro, la vez que destrozó un piano a machetazos, sus lecturas del tarot, su vida amorosa… Y muchas cosas más.

Jodorowsky nos regaló una reunión única de tres horas, en respuesta a las preguntas de los oyentes.

En el Circo Volador los graffitis dejaron de ser meros símbolos cabalísticos para convertirse en gritos de protesta.

Una vez más, el viejo Cine Francisco Villa sufría una nueva metamorfosis, dando vida al Centro de Arte y Cultura, Circo Volador: ‘Donde todos somos iguales…porque somos diferentes’.

Generando espacios

“En 1987, el Gobierno Federal no tenía políticas estructuradas para enfrentar el problema del surgimiento de bandas juveniles violentas en las zonas populares.                        

El Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), fue la dependencia encargada de realizar ese diagnóstico.

El Doctor Héctor Castillo Berthier, sociólogo, investigador, coordinador de la Unidad de Estudios Sobre la Juventud, fue el comisionado. 

El proyecto: Juventud y Cultura Popular en la Ciudad de México (1987-1988), dio como resultado que: La escuela había dejado de ser un mecanismo de asenso social. La familia estaba muy desestructurada (con un 39 por ciento de madres solteras). El empleo fomentaba la informalidad. La policía era corrupta. No había un referente institucional, lo que generaba muchas situaciones de conflicto.

Pensamos en hacer algo con la cultura —no como en Bellas Artes— sino algo que fuera una ‘Cultura Común’, para crear una Investigación Social Aplicada.

Se monitoreó desde la estación de radio en el 105.7 FM —en Estereojoven— el potencial de los chavos. Después de siete años de trabajo, se fundó el Circo Volador para desarrollar el nuevo espacio, con una visión de largo plazo.

La propuesta de Circo fue: Llenar espacios donde hay ausencia de autoridades; Consolidar una agrupación fuerte desde la perspectiva de la sociedad civil; Que tenga una presencia autónoma; Que no dependa de las políticas públicas, ni de los financiamientos oficiales, ni de los cambios sexenales; Y, conseguir que tenga una vida propia.

El cine Francisco Villa, en Calzada de la Viga 146, Col. Jamaica, Alcaldía Venustiano Carranza —frente al Metro La Viga— fue construido por el Departamento del Distrito Federal (DDF) a fines de los años sesenta.

Abandonado el cine por más de doce años, se consiguió con el DDF un Permiso Administrativo Temporal Revocable.

En una superficie de 2 mil 182 metros cuadrados, se impulsó un espacio de cultura alternativa que funciona como observatorio permanente de y para la juventud de México. 

Diversas propuestas artísticas multidisciplinarias y multiculturales se han acogido en las estrategias medulares del Circo Volador.

Los jóvenes han encontrado un lugar para manifestarse política e ideológicamente… Se convirtió en un territorio  donde el arte no pide disculpas ni rinde tributos.

La Ciudad de México es un lugar con enormes carencias económicas y políticas, desigualdades de pensamiento y género.

Grandes bloques de la población son excluidos por las instituciones  y medios de difusión.

Encontrar una combinación entre ‘la cultura cotidiana y la juventud’ —no desde una visión parcializada, sino transformada en una acción integral, que genera convivencias e interacciones entre los diversos sectores de la sociedad—ha sido la meta del Circo Volador.

El Circo Volador  se ha vuelto cuna de ilusiones para muchos jóvenes.  Se les escucha y se les orienta, con herramientas que les permiten transformar sus inquietudes culturales”. 

Hoy, muchas cosas han cambiado en la ciudad.

Existen nuevas políticas y estrategias que habrá que analizar.

Pero Circo Volador sigue, impulsando los cambios que demandan las nuevas generaciones.

Aquí seguimos… Disfrute mucho de sus fiestas.

La Cueva del Delfín

Reflexionar sobre la juventud, significa asumir que no existe una sola realidad… Están presentes una infinidad de realidades… Con una gran variedad de términos intermedios… En ellos debemos trabajar.

¡Vientos huracanados!, si no me trae nada Santaclós nos veremos por acá la próxima.


Comentarios, quejas y lamentaciones:
Facebook Héctor Castillo Berthier
Email: berthier@unam.mx

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( Palabras)

Wendy Sherman, vicesecretaria de Estados Unidos, encabezará la delegación del país norteamericano en las conversaciones del próximo 10 de enero 2022, de acuerdo a datos filtrados a la prensa, que para a mi parecer es un avance en la ruta crítica de gestión de la paz internacional. Esto lo traigo a colación debido a la comunicación telefónica de este jueves 30 de diciembre entre los dignatarios de las dos principales fuerzas hegemónicas contemporáneas contrapuestas: Estados Unidos y Rusia, Joe Biden y Vladimir Putin,y digo contrapuestas porque pareciera que a China con su “dirigencia del pueblo” le interesa más resolver sus asuntos “cercanos”, que “expandir” sus tentáculos a menos de “recibir invitaciones” a geografías nacionales en nuestro planeta Tierra.

Respecto a los diálogos de esta semana, cumbre de la Natividad, considero que a pesar de las discrepancias ideológicas lo que debe primar es una humanidad tolerante. Bajo mi humilde punto de vista, si es verdad que la búsqueda de consensos es una “necesidad” en la gestión de una comunidad humana democrática, no es menos cierto que los sesgos en la instalación de esos diálogos deben basarse en la solidaridad y empatía que pregonó Jesucristo.

Wendy Sherman
Wendy Sherman, vicesecretaria de Estados Unidos (Foto: Radio Monumental).

Personalmente, este 24 de diciembre estuve “más cerca que nunca” del sufrimiento de seres humanos que han sido desechados por el sistema; “Expendables”, tomo la frase con base al legado del antropólogo estadounidense Gerhard Lenski, estudioso de la sociología de las religiones, generado “en su momento” sobre la geografía judía en tiempos del nazareno, lo cual nos da pautas para “repensar” la humanidad continuamente.   

Ahora bien, lo que quiero destacar en este artículo es que no hay una humanidad sostenible en ningún asunto mientras se manejan lógicas acotadas de nuestra realidad. Un ejemplo claro de este 2021 es que las autoridades “gringas” después de dos décadas de “ocupación” en tierra afgana se “retiraron”, y los “administradores” de la federación rusa han reconocido “tibiamente” a los talibanes como gestores apropiados de esa geografía en la lucha global contra el terrorismo.

No cabe duda de que este tiempo de Navidad –observado o no según las propias creencias estatales y particulares de nuestro planeta– debe servir como parte aguas en la consolidación de herramientas éticas urgentes para “salvar a la humanidad”, como la solidaridad, empatía y el “desprenderse” de nuestras propias ambiciones para “ceder” espacios al que viene siendo marginado por nuestras sociedades, y creo que de esa forma desactivaríamos las diversas manifestaciones de violencia social. El encuentro y comprensión del propio ser de nuestros interlocutores es básico para gestionar un mundo radicalmente diferente. Y esto lo entienden ahora más civilizadamente Biden y Putin.

Biden y Putin
Foto: La Tercera.

A mediados del siglo pasado sin lugar a dudas había una “violenta bestialidad” mediante la cual se buscaba imponer una ideología sobre la lectura del mundo. Hoy, gracias a Dios, pienso que no es así.

En definitiva, retomo la célebre frase de Benito Juárez en 1867, “El respeto al derecho ajeno es la paz”. Si no hay un diálogo intercultural y respetuoso, no se puede avanzar en comunidad y mucho menos en humanidad.

Posdata: Me parece que estas reuniones en “doble vía”–Estados Unidos y Rusia–deben motivar una “reflexión profunda” de los distintos miembros permanentes o no del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en tanto es un subliminal indicativo de que estas dos potencias “maniobran” a su antojo en la gestión de las posibilidades de “instalar” sus “propias democracias locales bajo las particulares imposiciones ideológicas”. Inevitablemente eso perpetúa la degradación de “el otro”, que no tiene posibilidades de hacer valer su voz en los diversos estrados de izquierda o derecha.  

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