Cómo vamos con la Covid-19
Manuel Ramiro Hernández

Visión Integral

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Al cumplirse un año del inicio de la pandemia, un organismo independiente debe hacer un análisis de las conductas gubernamentales para enfrentar la Covid-19.

Imagen: Davide Bonazzi.
Imagen: Davide Bonazzi.

Lectura: ( Palabras)

Creo que vamos mal, muy mal, es cierto que todo el mundo se enfrenta a la pandemia con malos resultados, es una enfermedad nueva, causada por un microrganismo hasta ahora desconocido, el SARS-CoV-2. Pero las consecuencias por la Covid-19 en México creo que son muy graves y comparando los resultados obtenidos con los logrados en otros países son muy preocupantes. En los países europeos el curso ha sido diferente, después de enfrentarse a una primera ola que se inició en marzo el número de casos y sus consecuencias se incrementó considerablemente, después tuvieron una etapa en que la incidencia disminuyó de forma considerable y actualmente se enfrentan a un nuevo incremento que han llamado rebrote y que tiene a la mayoría en una nueva con las consecuencias sobre el sistema de salud, y las repercusiones económicas, aunque ahora la sociedad acepta con menor aceptación las medidas restrictivas dictadas por gobiernos que se encuentran desgastados por el enfrentamiento a la enfermedad pero además debilitado para combatir las consecuencias económicas y sociales, en general con poca credibilidad.

porcentaje covid

Por los datos emitidos esta segunda ola tiene algunas características epidemiológicas diferentes, siempre en Europa, ataca a personas más jóvenes y tiene una menor mortalidad, con una menor demanda del sistema sanitario al requerirse menos hospitalizaciones. En Estados Unidos el número de casos ha sido creciente y el número de fallecimientos sostenido, aunque existen notables variantes regionales o estatales, los resultados globales resultan en incrementos sostenidos, algo parecido sucede en países sudamericanos algunos de los cuales han tenido muchos casos de contagio y muchos fallecimientos. Las gráficas que les muestro las realice con datos tomados de una página, epidemic-stats, que reúne datos de la OMS de Johns Hopkins CSSE y worldmeters, y que mantiene la información actualizada al día.

Elegí dos indicadores que me parece que son incontrovertibles, uno es el número de muertos causados por Covid-19 por millón de habitantes, aun con las imprecisiones que se pueden reflejar por la recolección de los datos; al parecer en ciertos países, como en México, algunos casos cuyo desenlace fatal pudiera ser atribuido a la Covid-19, no se ven reflejados en la estadística; incluso así, creo que refleja adecuadamente lo que va aconteciendo y cómo se va manifestando. México ocupa el cuarto lugar en cuanto a número total de muertos y el noveno en muertos por millón de habitantes con cifras muy parecidas a los seis anteriores y sólo por detrás de Perú y Bélgica que encabezan las estadísticas. El otro indicador es la letalidad, el porcentaje de fallecidos entre el número de casos; en este indicador nuestro país ocupa el primer lugar en la estadística con diferencias notables, aunque, repito, me parece un indicador incontrovertible, pudiera tener algunas imprecisiones.

En nuestro caso, una cifra tan alta pudiera explicarse porque, por la falta de realización de pruebas para buscar casos, asintomáticos o no, los diagnósticos son menores a los reales y al enfrentarlos al número de muertos las cifras resultan muy altas; de todas formas, es un banderín nada honroso. Todos los países y sus gobernantes aseguran estar realizando su mejor esfuerzo y con ello buenos resultados, no obstante de que las estadísticas muestran consecuencias controversiales; desde luego intervienen muchos factores, quizá uno muy importante es la capacidad del sistema de salud de cada nación, sin embargo, dados los resultados posiblemente intervienen otras variables.

Creo que al cumplirse un año del inicio de la pandemia, un organismo independiente debe hacer un análisis de las conductas gubernamentales para enfrentar la Covid-19, no para realizar juicios, sino para encontrar la mejor posición. Existen varios organismos que lo pueden hacer, el primero, la OMS, pero desde luego existen otros. Ante una enfermedad que no se ha podido detener, que tiene consecuencias de salud, económicas y sociales tan graves, ante la cual, además de no conocerse muchos de los aspectos epidemiológicos y fisiopatológicos, no contamos con un tratamiento específico probado, es necesario realizar todos los esfuerzos. En cuanto a la vacunación, aunque puede avizorarse, la luz al final del túnel parece estar aún muy lejana.

La responsabilidad en México ha recaído en el subsecretario López-Gatell, quien a base de dar noticias cotidianas, se ha desgastado considerablemente, la mayoría de las veces por justificar al Sr. Presidente. Por ejemplo, al avalar que no use cubrebocas, una medida que ha sido plenamente aceptada como útil en la prevención; otras, al justificar como exitosa la campaña que enfrenta a la Covid-19, sin mirar los resultados y compararlos con los de otros sitios, capacidad que seguramente tiene López-Gatell dada su preparación, pero que al final nos dice que todo va bien y estamos cerca de llegar a las metas. El caso es que los resultados son los que muestro anteriormente.

Otro aspecto que me parece inexplicable es que las noticias sobre la vacuna las proporcioné el Sr. Canciller y no Jorge Alcocer, el Secretario de Salud, las dos más recientes son absolutamente controversiales. La primera, el Sr. Ebrard anunció que se iniciaba en México los estudios de la fase III de uno de los protocolos internacionales, y que había tocado iniciarlo en Oaxaca, pero pocos días después el mismo Secretario de Relaciones Exteriores anunciaba que por indicaciones del Sr. presidente se incluían otros estados, lo cual es imposible, el tamaño y las características de la muestra están absolutamente pre-determinadas en los protocolos del ensayo y no pueden ser variadas, ni aunque lo ordene un jefe de gobierno deshabilitaría el estudio.

La noticia de que Pfizer y BioNTech habían concluido la fase III de la vacuna para la Covid-19, fue recibida, tanto por Ebrard como por López-Gatell, con un gran escepticismo, en contra de la recepción que tuvo en otros medios. Parece que la vacuna tiene una eficiencia de 90% para prevenir la infección por SARS-CoV-2, con la aplicación de dos dosis. No se tiene plena certeza que sea igual de útil en los niños, y no se observaron efectos secundarios graves, todo dicho en un resumen ejecutivo de la nota de prensa. Uno de los principales inconvenientes radica en que la vacuna requiere permanecer antes de ser aplicada a -70°C, lo que hace necesaria una red fría complicada, pero estoy seguro de que, si se hará una refinería en una zona inundada, un aeropuerto donde no cabe y un tren en medio de la selva, sí que sería posible tender una red fría con contenedores de nitrógeno líquido que haría factible el transporte y aplicación de la vacuna.

Por otra parte, tengo dudas de que la vacuna de Pfizer vaya a resultar efectiva y sea asequible, aunque desde luego la noticia resulta muy esperanzadora y el gobierno de la 4T ya debería estar realizando maniobras para adquirirla; repito, en caso de que las cosas resulten como todos esperamos.


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4 respuestas a “Cómo vamos con la Covid-19”

  1. Leo completo el documento y me parece acertado pensar que vamos mal, muy mal, pero que iremos peor. Esto por que ahora además, los sistemas de salud deberán dar atención a un grupo más grande de personas por enfermedades crónicas después de la covid y por su parte muchas personas deben enfrentarse a una limitada calidad de vida. Parece que la defunciones y los contagios son solo el inicio de los estragos que traerá consigo este hasta ahora inadaptado virus.

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