La autonomía, la libertad y la individuación
José Luis Díaz Gómez
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A partir de la Ilustración y el triple lema de la Revolución francesa, la autonomía se ha convertido en uno de los valores humanos más preciados.

Imagen: Pijama Surf.
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A partir de la Ilustración y el triple lema de la Revolución francesa, la autonomía se ha convertido en uno de los valores humanos más preciados. Sin embargo, no es fácil discernir si una persona o uno mismo es efectivamente autónomo en el sentido de ser capaz de generar su propio código de valores y con esa base emprender las acciones para realizar un proyecto de vida propio, singular y auténtico.

Para suponer que una persona es verdaderamente autónoma sería necesario ratificar que posee y ejerce de manera coordinada y oportuna las siguientes capacidades neurocognitivas, propias de un agente dotado de voluntad y conciencia de sí en referencia a su entorno: (1) disposición: la capacidad proposicional de discernir y evaluar sus propias motivaciones, deseos, actitudes, normas o creencias; (2) proyección: la capacidad prospectiva de formular anhelos, propósitos e ideales sobre su vida actual o futura; (3) resolución: la capacidad táctica de reflexionar, deliberar y elegir la mejor estrategia para alcanzar sus objetivos entre alternativas posibles; (4) dirección: la capacidad rectora para realizar los actos deliberados provenientes de sus decisiones, y de ajustarlos o corregirlos sobre la marcha; (5) determinación: el grado de firmeza, resolución y empeño con el que la persona pone en práctica sus decisiones, intenciones o deseos; (6) revisión: la capacidad metacognitiva de evaluar sus acciones y sus resultados para enriquecer su experiencia y normar su conducta futura; (7) confirmación: la capacidad testimonial de reconocerse y saberse responsable y garante de sus acciones, tanto en su fuero interno como ante los demás; (8) emancipación: la capacidad diferenciadora de vincularse con otros humanos respetando su autonomía, cuidando su bienestar y eludiendo toda dependencia; (9) indivduación o auto-realización: la capacidad sapiencial y creativa de construir una vida particular, diferenciada, independiente y benéfica.

Si bien una persona puede ser considerada moral y jurídicamente responsable de sus actos en la medida que disfruta y ejerce estas capacidades en su conjunto, se puede apreciar que no se presentan ya formadas y articuladas con el uso de la razón. El desarrollo cognitivo y moral se va alcanzando por etapas mediante la práctica de la prudencia: el conducirse de acuerdo con normas aceptables en las circunstancias usualmente complejas, y a veces opuestas, del entorno. Este enfrentamiento del yo con el medio fue un tema medular para Fichte y Maine de Biran, los filósofos del yo que revisamos al inicio de este proyecto y que fueron significativamente contemporáneos de la Revolución francesa.

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La Revolución francesa de 1789. Cartel que enaltece la unidad entre el pueblo y el ejército. Dice: “Unidad, Indivisibilidad de la República, Libertad, Igualdad, Fraternidad o la muerte” (ID de la imagen: BG1RMY).

Hay varias formas de discernir la autonomía individual en referencia al choque Yo-mundo. Una de ellas preconiza que la capacidad de elaborar deseos o preferencias y llevarlas a cabo mediante conductas derivadas de decisiones personales debe ser respetada por los demás, por la sociedad y por el estado, pues la esfera privada debe prevalecer sobre el interés público. Sin embargo, se ha subrayado que una exaltación del individuo autónomo y soberano desconoce que el ser humano es social por naturaleza y que será en el ámbito colectivo donde encontrará el espacio y los medios necesarios para desarrollarse y convivir con los demás. Como acabamos de ver en el caso del imperativo categórico, Kant concibe a la autonomía como el ejercicio del autocontrol y el autogobierno para emprender conductas responsables de acuerdo a normas que la persona acepta como adecuadas y deseables para todos. La autonomía será entonces característica de la persona comprometida con un proyecto moral que se subordina en mayor o menor medida a los intereses comunitarios y sacrifica su iniciativa si perturba la convivencia y el bienestar ajeno. Pero también advertimos que si se concede a la comunidad una razón superior, esto ha dado lugar a prácticas represivas sobre el individuo cuando detentan poder quienes se abrogan la razón, sea ésta de orden religioso, ideológico o político, y tratan de imponerla sobre los demás.

autonomia unam
La autonomía es un ideal no sólo personal sino grupal, institucional, regional o nacional. En esta figura de la UNAM se simboliza por un árbol que florece en plenitud merced a sus sólidas raíces.

Parece ocurrir una ineludible colisión entre el derecho individual a la mayor libertad posible y la restricción de opciones por la sociedad. En nuestros tiempos las naciones se mueven hacia una globalización económica y cultural que, más que favorecer individuos diferenciados, autónomos, libres y responsables, parece imponer una especie de identidad masiva. La libertad personal resulta un valor lejano y aún peligroso, como lo adelantó durante la Segunda Guerra Mundial el psicoanalista Erich Fromm en su célebre libro “El miedo a la libertad” de 1941. Sin embargo, a pesar del pesimismo que se deriva de la situación mundial, el ideal de la autonomía sigue conservando fulgor y atractivo, a juzgar por las exigencias de respetar la iniciativa y la decisión del individuo, como sucede con el aborto o la eutanasia.

miedo a la libertad
“El miedo a la libertad” de Erich Fromm originalmente escrito en inglés durante la Segunda Guerra Mundial.

El pensamiento que madura con el existencialismo y se redefine en la “posmodernidad,” propone una versión más individualista de la autonomía y lo hace cuestionando o incluso vapuleando la noción misma de “sujeto.” Esto puede parecer contradictorio, porque ¿cómo se puede favorecer una autonomía individual sin afirmar la primacía o la existencia misma del sujeto? La respuesta a esta aparente paradoja, si interpreto correctamente el planteamiento, está en la negación de un yo abstracto en términos de representación mental de uno mismo y la reivindicación de la persona concreta, corporal e histórica. En este sentido, se puede conceder que la representación de uno mismo debe justipreciarse, pues se trata de un constructo mental, un yo virtual que figura a una entidad concreta: la persona de carne y hueso. Aunque esta crítica no desvanece la noción de sí mismos que tienen la mayoría de las personas, su interés está en despertar en el individuo la motivación para cuestionar su naturaleza y proporcionarle algunas herramientas conceptuales para emprender la tarea. Si bien la razón es necesaria para cuestionar y redefinir la autonomía y la individualidad, también se requiere una labor introspectiva y contemplativa, como lo hemos repetido. Una forma de discernir la paradoja Yo-mundo está en plantear el desarrollo de la conciencia moral como la búsqueda de un balance entre los valores aceptados y asentados en la comunidad y los principios de arraigo más personal. La autonomía es un fruto en crecimiento porque supone la búsqueda de integridad, autenticidad y lealtad a principios libremente asumidos y que forman parte de la identidad personal. La trayectoria ética de la persona consistirá en descifrar, obedecer o desobedecer por sí misma los elementos que garanticen su moralidad mediante el análisis crítico de los códigos imperantes, de los que asume como válidos y de los que expresa en su conducta.

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Grabado de Gustave Doré ilustrando la ruptura de las Tablas de la Ley por Moisés. El episodio del Génesis bíblico manifiesta la conciencia moral en conflicto con la realidad social y el mandato religioso.

La persona logrará autonomía en la medida que vaya alcanzando un proyecto independiente con sus propias reglas, más que acatando las de otros o de la cultura. La autonomía en formación constante es una indivduación: la labor de construir una existencia peculiar, única, pulida, capaz de dejar huella. Unos meses antes de ser asesinado, cuando se le preguntó cuál era concretamente su mensaje, Gandhi respondió: “mi vida es mi mensaje”.


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