Premio Goncourt 2019
Manuel Ramiro Hernández

Visión Integral

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Se convirtió en novelista, ha sido prolífico y recibido varios premios por su obra, entre ellos el prestigiado Premio Femina por “Una vida francesa”, obra que además…

Jean-Paul Dubois (Foto: RFI).
Jean-Paul Dubois (Foto: RFI).

Lectura: ( Palabras)

En 2019 el Premio Goncourt le fue otorgado a Jean-Paul Dubois por su obra No todos los hombres habitan el mundo de la misma manera (Tous les hommes n’habitent pas le monde de la même façon). Tuvimos ocasión de conocer primero la obra premiada en 2020 que la de 2019. Hace unos días hicimos una crónica de la premiada en 2020, en esta misma columna. Esta circunstancia se debió probablemente a que la publicación de la obra de Dubois se inició en las fechas en las que la pandemia obligó a mayores restricciones, y posiblemente, además, de que Editions de L’Olivier es menos poderosa que otras editoriales que acostumbran a publicar a los premiados del Goncourt (Dubois tiene prácticamente publicada toda su obra en L’Olivier). Quizá también haya que sumar que no se publicó en México y en estas difíciles épocas tuvimos que esperar a que llegara desde España publicada por AdN (Alianza de Novelas). El caso es que ya está disponible en México y que ya la pudimos leer.

No comentaré sobre el premio dado, pues en la reciente nota a la que me refería antes, así lo hice. Dubois es un escritor particular; tiene 71 años (1950), es periodista de profesión e inició su carrera como cronista deportivo del Sud-Ouest, posteriormente pasó a ser reportero de tribunales y a realizar escritos sobre cine en Le Matin de París, hasta que en 1984 saltó al Nouvel Observateur y empezó a realizar grandes reportajes, en especial sobre la vida americana.

Se convirtió en novelista, ha sido prolífico y recibido varios premios por su obra, entre ellos el prestigiado Premio Femina por Una vida francesa, obra que además recibió el Premio Fnac. En español se encuentran publicadas, además de la novela que comentamos hoy, Una vida francesa, Elogio al zurdo y Está de broma, señor Tanner.

Tiene más de 20 novelas publicadas. Los cotilleos literarios dicen que escribe sólo durante un mes al año, el de marzo, y lo hace de manera exhaustiva para dejar concluida la obra el día 31, y no vuelve a escribir hasta el siguiente año, dedicándose –como dice él– a vivir, aunque es muy probable que dedique gran parte de su tiempo a pensar en su siguiente obra.

libro de Jean-Paul Dubois, Una vida francesa

No todos los hombres habitan el mundo de la misma manera es una novela muy fácil de leer, breve, tiene sólo 224 páginas; está muy bien escrita (en nuestro caso la traductora Amaya García Gallego tiene parte del mérito) y desde su inicio nos atrapa en una trama en la que la intriga ocupa un lugar preponderante, el personaje central es Hansen, un hijo de un pastor protestante danés emigrado a Francia y una francesa su sitio de nacimiento es Toulouse (mismo sitio en que nace Dubois). En realidad, la novela se inicia en el centro penitenciario de Montreal en donde acaba de ingresar Paul Christian Fréderic Hansen, quien conoce a Patrick Horton, individuo completamente distinto, yo diría que contrastante con Hansen. De ahí nos pasa a la historia previa, donde nos describe la desafortunada infancia y juventud de nuestro personaje, la mitad francés y la mitad escandinavo, su padre un pastor no muy convencido de su religión pero un trabajador compulsivo de su iglesia, y una francesa que tiene un cambio brutal ante los acontecimientos del 68, que como sabemos, en Francia, tuvieron además de apuntes de disturbio político muchas notas culturales, sociales (parece ser que en la obra de Dubois hay varias constantes, el 68, los carros y los nombres de los personajes; en la única otra obra suya que he leído, la vida francesa, el 68 y los coches aparecen).

El caso es que el joven queda a la deriva, pero además de que sus padres se separan, siente que lo desprecian. Su padre deja su labor como pastor en Montreal, donde había ido Hansen a alcanzarlo; se vuelve jugador, estafador y muere en la desgracia, su madre pasa a ser una vanguardista amante del cine, incluido el porno, y acaba suicidándose, de tal manera que los inicios de nuestro personaje no son fáciles, ya en Montreal y después de probar en varios trabajo, es contratado como una especie de portero, vigilante, encargado de mantenimiento de un edificio habitacional de lujo en el centro de Montreal; que se nos pinta como muy grande, desarrolla su labor rutinaria con entusiasmo y eficiencia, incluida la atención de los habitantes que se van haciendo viejos y los atiende, por más de 20 años. En este lapso hace una amistad con uno de los dueños, se casa con una piloto de un hidroavión (que también puede aterrizar en la nieve), pintoresco personaje, mestiza de algonquino* y canadiense, que le brinda gran cariño, compañía y le hace recuperar gran parte de su estabilidad e interés vital, lo que es reforzado por la llegada de una perra que se vuelve compañera inseparable de los dos.

En prisión (no sabemos el motivo, sino al final) comparte celda con Horton, quien está acusado de asesinato y es un personaje violento, casi brutal y que tiene como única pasión las motos, especialmente las Harley Davidson, y su relación con su madre; curiosamente comparten el pequeño espacio de la celda y se compadecen el uno del otro, acompañándose venturosamente. Hansen se ha negado en varias ocasiones a manifestar su arrepentimiento por el delito que lo tienen preso, que no conocemos todavía, y por ello siguen en confinado.

libro de Jean-Paul Dubois

A Patrick Horton le narra su maravillosa relación con su esposa, por casi 19 años, y la tragedia en que consistió su muerte ocurrida, por supuesto en un accidente aéreo. Entre Patrick y el vecino del Excelsior, lo convencen de mostrar su arrepentimiento y logra salir de la cárcel un poco antes. Ahí nos enteramos de su delito porque es hospedado por su amigo; después de muchos años de servicio incondicional, la administración del núcleo habitacional cambia y el nuevo administrador, ruin, mserable y avaricioso, lo humilla de manera hasta violenta, lo que conduce a que una tarde, cerca de alberca, Hansen lo golpea hasta hundirlo en el agua, romperle los dos brazos y arrancarle, de una mordida, piel y músculo del hombro. El retorno al Excelsior como huésped de su amigo, le permite sentir que las humillaciones quedan atrás, toma las cenizas de su perra, las de su esposa las había dado a su familia para una ceremonia ritual de los aldoquinos, y se marcha al pequeño poblado danés de donde era originario su padre, para iniciar una vida como pescador, pero con una sensación de tranquilidad y orgullo.

Seguramente se los narro y describo mal, pero es una historia descarnada y encantadora en que dos personajes menospreciados y humillados rescatan la dignidad. No pierdan la oportunidad de leerla.


*Algonquino: Tribu indígena del norte de Estados Unidos y Canadá; seguramente los primeros habitantes de Nueva York.

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Marcela

Gracias

Rafael

Excelente revisión de un tema importante, en especial hoy, después del covid.

Nancy

Me parece una excelente reseña Dr.
La obra realmente suena intrigante y te atrapa, principalmente en el desarrollo de la historia. Por ejemplo, Hansen, ¿por qué estaba en la penitenciaria? (eso realmente me motivaba a seguir leyendo la reseña), ¿lo que vivió Hansen es en realidad consecuencia de las decisiones de sus padres?, vivir de padres “ejemplares”, a padres que terminaron sus vidas en desgracia, ¿puede considerarse un determinante en su desarrollo personal y autonomía?
¿La vida de Hansen hubiese sido diferente con unos padres amorosos, responsables y sobre protectores, o esa “lección” era necesaria para darle mejor rumbo a su existencia?
Todas esas preguntas invadieron mis pensamientos, pero la mejor manera de aclararles es leyendo esta gran obra.

Por cierto Dr. me parece súper chévere, el hecho o supuesto, de que el autor sólo escribe durante el mes de marzo, y así hasta el siguiente año. Aunque en realidad yo pienso que en esos 11 meses de espera, todo lo va escribiendo en su mente y sólo plantea sus ideas directamente durante dicho periodo.
Me resulta emocionante también, la calidad de vida que expresa el autor, a pesar de que ya es un adulto mayor, sabe cómo disfrutar sus días.

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