Mexicanos
Luis Ramón Carazo

Ocio y Negocio

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Mexicanos

Lectura: ( Palabras)


CATEGORÍA: Ocio y Negocio | Opinión


 

Gracias a la soberbia actuación que tuvo Joselito Adame el martes 4 de junio en la plaza de las Ventas fue el encargado de sustituir a Iván Fandiño en la corrida  del 7 de junio en Madrid, donde actuó al lado de su paisano Juan Pablo Sánchez, en un cartel histórico para la tauromaquia mexicana, debido a la presencia de dos de sus matadores  en la primera plaza del mundo.

Lo importante es que el hecho es fruto de la ciencia, constancia y circunstancia, la última es que desafortunadamente un gran torero como lo es Fandiño producto de su profesionalismo fue herido y la sustitución era para un triunfador, como ya lo fue Joselito hace unos días.

 

El toreo de México con todo y lo que lo adereza, bueno y malo, ha venido mejorando, no es casualidad que dos de los actuantes provengan de un estado tan taurino como Aguascalientes, sus escuelas taurinas, su feria, su promoción constante del toreo, le han dado frutos y dos paisanos estuvieron junto con El Cid ante los astados de Alcurrucén ganadería de los Lozano, los toros fueron en balance muy nobles y permitieron otra soberbia actuación de Adame que obtuvo una oreja y el amplio reconocimiento de todo el mundo por su maduro concepto del toreo.

 

Por su parte Sergio Flores el día de la confirmación de alternativa el 6 de Junio de 2013 tuvo una actuación valiente, decidida y por momentos estética, sufrió una cornada y varios golpes pero con la bandera mexicano en lo alto.

 

Gratas noticias de Madrid taurino para México que sirva para impulsar una nueva época que se  anticipa gloriosa para nuestros toreros.

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Alejandro Zertuche
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( Palabras)

Todo lo que pasa en nuestro país pareciera que nunca sucedió. Nos hemos acostumbrado a minimizar los hechos que día a día nos impactan como mexicanos; pero eso sí, cuando le sucede algo en nuestro vecino del norte le ponemos un interés especial. ¿Por qué hemos perdido la atención en lo que debiera ser lo más importante?

Un evento lamentable como lo ocurrido en Texas liberó el enojo en redes sociales de políticos, artistas y ciudadanos mexicanos y alzó la preocupación por lo sucedido en ese país. Sin embargo 24 horas antes, tuvimos en Celaya una matanza dentro de un hotel donde 11 personas perdieron la vida de las cuales siete fueron mujeres, sumándose dentro de los 118 homicidios de ese mismo día en México ¿Hasta dónde nos hemos alejado de nuestra realidad? ¿Por qué nos interesa más lo que pasa en otros latitudes que lo que ocurre aquí?

Nos hemos acostumbrado a dejar que las cosas sucedan mientras no nos impacte directamente, sin darnos cuenta de que indirectamente se está construyendo una sociedad que muy pronto pudiera hundirnos a todos. En nuestro país, matan en promedio a una persona cada 15 minutos y nadie dice nada.

En Estados Unidos se manifestaron artistas, políticos y ciudadanos. Entre ellos hasta un entrenador de la NBA, que en una conferencia de prensa antes de empezar un juego, mostraba su enojo rotundo y exigía a las autoridades buscar una solución inmediata a este problema. Sea lo que sea, y más allá de lo que hay atrás del uso de armas y sus leyes de ese país, está claro que ese grito colectivo muestra que les duele y que exigen resolverlo.

protesta uso de armas

Los mexicanos hemos dejado de ver a México. Estamos más entretenidos en el renglón de la polarización política que en lo que realmente pasa en nuestro país. Estamos más atentos al fútbol que a los niños y mujeres que aún siguen siendo maltratados. Dedicamos más tiempo en ver series y navegar en la web que a analizar cómo resolver los principales problemas de la sociedad. Como ya no vemos a México de forma consciente como “nuestro”, hemos dejado de cuidarlo.

Hoy nuestro reto como mexicanos es retomar el interés por todo lo que sucede en la tierra que nos da el espacio para disfrutar nuestra vida. Un país que sin importar lo mal que se ha manejado desde la ambición del poder, sigue entregándonos un lugar como ninguno para vivir. Un hogar que hacemos entre todos los mexicanos y que hoy requiere de nuestra atención y cuidado.

Podemos empezar a descubrirnos a nosotros mismos primeramente como ciudadanos responsables para entonces ver a México. Dejar de apuntar al de enfrente e iniciar un proceso de auto-indagación para entender qué debemos cambiar y hacia donde podemos caminar para que en suma vayamos creciendo en comunidad y sociedad. Integrar lo humano en cada acto que hagamos para asegurarnos de no pisar a nadie y tomar en cuenta a todos.

Es indispensable romper los paradigmas que nos hemos instalado acerca de la separación que hoy vivimos como ciudadanos. Descubramos nuevos líderes conscientes que nos permitan reconstruir el México donde todos cabemos y vivimos en paz. Este es un esfuerzo generacional que nos debemos a nosotros mismos. Evitemos que el desequilibrio generalizado termine con la armonía en nuestro país.

Pasemos del orgullo al coraje, del miedo a la voluntad y de la apatía al amor por México. Estando ahí sabremos que el camino que vayamos construyendo cumplirá con el mayor anhelo de los mexicanos: un solo México para todos. Es momento de tomar una decisión consciente ¿Empiezo a transformarme como un mexicano centrado y responsable para cambiar el rumbo del país, o dejo que México continúe en caída libre siendo invisible a mi ojos?

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( Palabras)

El que se fue a la villa, perdió su silla. La gran mayoría de los mexicanos conocemos y, eventualmente, crecimos con una interiorización del anterior dicho popular.

De hecho, este dicho popular, tiene su equivalente material, el juego de las sillas; un juego al que quizá todos también hemos jugado. Como todos sabemos, en este juego se trata de ganar una silla por cada ronda de música, e inevitablemente, en cada ronda habrá una persona que “pierde su silla”.

No puedo negar que el juego parece divertido, pero lo que quiero destacar es que los mexicanos hemos crecido con este tipo de ideas que, si se analizan bien y despacio, son bastante cuestionables.

juego de las sillas, políticos
Imagen: Seminario Estudios Políticos.

Es evidente que no puedo generalizar, pero gran parte de mis conciudadanos gustan de no respetar la ley, para muchos de nosotros (me excluyo evidentemente) el que se va a la villa pierde su silla. Lo que se podría traducir casi en cualquier cosa, el que olvida el celular, ya se fregó, ya se chingó.

Ejemplos como el anterior son casi infinitos, a grado tal que cuando alguien hace lo correcto, regresar un teléfono o una cartera con dinero y documentos que se encontró, el hecho parece inusual y extraordinario. Es común que cuando esto sucede, salga incluso una nota periodística alabando las virtudes morales de ese ciudadano.

La realidad es otra, todos deberíamos hacer eso, todos deberíamos entender, que el que aparezca un celular o una cartera o lo que sea, en medio de la calle, o en un baño público o en un salón de clase, no significa que no tenga dueño. Todas las cosas materiales (en general) tienen dueño, cuando entendamos eso y no digamos, “mira, me lo encontré tirado”, habremos dado un gran paso hacia la cultura de la legalidad.

mexicanos y chingar
Imagen: Tumblr.

En México pareciera que todos creemos ser “bien chingones”, y como chingones que somos, nos la pasamos viendo a quién chingar, y como efectivamente todos somos “bien chingones”, nos la pasamos chingándonos entre nosotros y, por ente, todos terminamos chingados.

Sé que no digo nada nuevo, reflexión similar hizo el gran escritor mexicano Octavio Paz, en su libro El laberinto de la Soledad y lo hizo hace apenas 71 años atrás. Es decir, tal parece que han pasado más de 70 años y no superamos, como sociedad, nuestras ansias de chingar.

Así pues, todo indica que, al menos, 71 años después, seguimos pensando que: “Para el mexicano la vida es una posibilidad de chingar o de ser chingado” (Octavio Paz, 1950).

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