Octavio Paz: el gran poeta
Pablo Viñamata

Citas desde Barcelona

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En este artículo he querido recordar a Octavio Paz, uno de los intelectuales más importantes del siglo XX. Un autor que además de su trayectoria como diplomático, logró triunfar como escritor y poeta.

Imagen: Horacio Sierra.
Imagen: Horacio Sierra.

Lectura: ( Palabras)

Recientemente, se cumplió el 70 aniversario de la obtención del Premio al Mejor Director en el Festival de Cannes de 1951 por Luis Buñuel, gracias a la película Los Olvidados (1950). No quiero centrarme en la figura del director aragonés ni en su filme, ya que hace unos meses escribí un artículo sobre el estreno de la película; sino en recordar una de las pocas figuras que defendió la obra de Buñuel: Octavio Paz (1914-1998).

El poeta y diplomático estaba destinado en la embajada mexicana en París desde 1946, e hizo todo lo posible para que Los Olvidados pudiera competir en el certamen francés, aún con la oposición del gobierno mexicano que llevó a concurso la película Doña Diabla (1950) de Tito Davidson, protagonizada por María Félix y Víctor Junco. Paz había empezado como secretario tercero y en el momento del Festival de Cine ya era secretario segundo en la legación mexicana, en la que se le había encomendado defender y promover la cultura mexicana en Europa. El joven poeta escribió un ensayo titulado “El poeta Buñuel”, que entregó a los asistentes a la proyección de la película y, además, reunió a un gran número de intelectuales y artistas para que dieran apoyo a la misma: el pintor Marc Chagall, Jean Cocteau, Marc Prévert y un antiguo compañero de Luis Buñuel en el grupo surrealista, el poeta Benjamin Péret. Después del éxito en el festival y su triunfante reestreno, Paz siguió con su carrera diplomática y como poeta, escritor y ensayista.

El mismo año del estreno de la obra de Buñuel, Octavio Paz había publicado el que fue su ensayo más importante y conocido: El laberinto de la soledad. Una obra que trata sobre cómo se había desarrollado la identidad mexicana desde la época precolonial hasta el México de 1950, pasando por la Revolución. Paz hacia un esbozo de lo que era ser mexicano y con el paso del tiempo realizó numerosas ampliaciones, como Posdata (1969) o Vuelta a El laberinto de la soledad (1975). El libro fue publicado en una época que México estaba en un momento de grandes cambios políticos, sociales y económicos. El país había entrado en una etapa de industrialización y desarrollo social, propiciando además la consolidación de la clase media; gracias a un sistema que se sustentaba en un fuerte ideario nacionalista.

El laberinto de la Soledad
Muestra de dos ediciones de “El laberinto de la Soledad” (Imagen: Cultura Genial).

Octavio Paz nació en 1914 en la Ciudad de México, siendo hijo de Josefina Lozano y de Octavio Paz Solórzano, periodista y abogado que estuvo al lado de los zapatistas durante la Revolución; fue fundador del Partido Nacional Agrarista y diputado por el mismo a principios de los años 20; falleció en 1935, cuando fue arrollado por un tren. Paz, al igual que su padre, se empezó a interesar por la política bien joven y ambos participaron en la campaña presidencial de José Vasconcelos en 1929. El futuro Premio Nobel empezó teniendo simpatías anarquistas, aunque después se movió hacia el socialismo, siendo enviando por el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas a Yucatán para fundar una escuela. Durante este tiempo había comenzado a estudiar derecho en la UNAM y publicó su primer poemario Luna Silvestre (1933); también conoció algunos poetas que le marcarían en su vida, tales como: Rafael Alberti o Pablo Neruda.

En 1937, el poeta fue invitado al II Congreso para la Defensa de la Cultura, que tendría lugar en Valencia, en plena Guerra Civil. En Julio, fue junto con su mujer, Elena Garro, el poeta tabasqueño Carlos Pellicer y diversos delegados mexicanos, también asistieron André Malraux, Alejo Carpentier o Pablo Neruda, entre otros. Fueron para dar apoyo a la causa republicana, pero allí fue testigo de la represión por parte del partido Comunista, con apoyo soviético, contra los trotskistas del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), liderados por Andreu Nin, quien fue asesinado por la policía secreta de Stalin, la NKVD. Paz se horrorizó, al igual que el escritor británico George Orwell.  

paz y elena garro
Paz y Elena Garro en Barcelona en 1937 (Imagen: Letras Libres).

Después de volver a México trabajó de periodista en El Popular, el diario de Vicente Lombardo Toledano y obtuvo una beca para estudiar en la Universidad de Berkley en 1943. Poco después entró en el servicio diplomático de México. En estos años, Paz se convirtió en un defensor de la libertad artística y era crítico con el “arte nacional” que había en algunos países, incluido México o el realismo socialista que se defendía desde la URSS. La rotura definitiva llegó a principios de los años 50, cuando se unió a los que denunciaban los campos de prisioneros en la URSS: los “Gulags”.

Paz fue consiguiendo cargos cada vez más importantes en diversas embajadas, hasta que en 1962 fue nombrado embajador en la India, país que le fascinó. De estos años escribió Vislumbres de la India (1995). Como persona de claras ideas democráticas y al ver la matanza de manifestantes por parte del ejército y grupos paramilitares en la Plaza de Tlatelolco en 1968, Paz presentó su dimisión. Defendió que gran parte de los manifestantes pedían la democratización del sistema político que había en México, y en manos del PRI desde hacía varias décadas; y no iniciar una revolución comunista. El poeta fue duramente criticado por el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz y además hubo el asunto de que su exmujer Elena Garro y su hija Laura Helena le habían acusado de instigar las manifestaciones estudiantiles. Algo que ellas dos siempre negaron.

paz embajador de la india
Octavio Paz, como embajador en la India durante una visita de estado del presidente Adolfo López Mateos al primer ministro: Jawaharlal Nehru, en 1962 (Imagen: Zona Octavio Paz).

Hasta 1968, al ser miembro del cuerpo diplomático, Octavio Paz había sido cuidadoso con criticar al gobierno mexicano. De hecho, defendía el gran crecimiento y el desarrolló que había tenido el país desde mediados de los años 40 hasta la década de 1960 y alababa la estabilidad que había en México en comparación con otros países latinoamericanos, aunque le preocupaban los problemas que continuaban habiendo: la desigualdad social, la cercanía de los sindicatos con el poder, un alto índice de pobreza en el campo o la cada vez mayor dependencia con Estados Unidos.[1]

Después de abandonar el cuerpo diplomático y de pasar un tiempo en Estados Unidos, Octavio Paz empezó a ser uno de los intelectuales más críticos con el poder y los partidos políticos. Por un lado, lo era con la derecha católica agrupada en el PAN, al que acusaba de ser muy reaccionario y, por otro lado, era crítico con los intelectuales de izquierda, que habían decido apoyar al gobierno de Luis Echeverría; cuando éste les ofreció prebendas para tenerlos de su parte. En 1971, Paz fundó la revista Plural, bajo el amparo del diario Excélsior, dirigido en aquel entonces por Julio Scherer. Cuando éste fue expulsado de la dirección del diario por el gobierno de Echeverría en 1976, el poeta abandonó la revista y fundo una nueva, Vuelta, donde empezó su colaboración con Enrique Krauze. En aquella época, Paz ya era un gran defensor de ideas liberales, crítico con los regímenes comunistas, pero también con las dictaduras militares de América Latina. De hecho, Vuelta fue prohibida tanto por el régimen cubano y como por la Junta Militar Argentina.

premio nobel octavio paz
Octavio Paz con su mujer Marie Jo en la ceremonia de los Premios Nobel, el 9 de diciembre de 1990 (Imagen: Zona Octavio Paz).

En 1979, publicó El ogro filantrópico, una durísima crítica al estatismo reinante en México y a la aparición de una burocracia cada vez más corrupta y unas instituciones y sindicatos que defendían sólo sus intereses personales y no los del pueblo. Tres años después presentó Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe, uno de sus libros más famosos sobre la famosa escritora del siglo XVII. Y en 1985 publicó su famoso ensayo El PRI: Hora Cumplida, donde pedía una definitiva democratización del país; de hecho, aplaudió la concesión de algunas victorias a la oposición y la privatización de buena parte de las empresas estatales durante el sexenio de Salinas de Gortari; pero dejó de criticar sus acciones autoritarias. En 1990, Octavio Paz ganó el Premio Nobel de Literatura; ya había ganado el Premio Cervantes en 1981. El poeta y diplomático falleció en 1998 en Ciudad de México.    


En este artículo he querido recordar a Octavio Paz, uno de los intelectuales más importantes del siglo XX. Un autor que además de su trayectoria como diplomático, logró triunfar como escritor y poeta. Siempre tuvo un ojo crítico hacia las cosas que iban mal en su país. Fue una persona con gran coraje y dignidad, demostrándolo al dimitir de su cargo de embajador en 1968. Aunque también tuvo sus pleitos, como la pelea con Carlos Fuentes, tras un artículo crítico con el escritor de Enrique Krauze que apareció en Vuelta.

Octavio Paz es uno de los poetas más fascinantes que he tenido cerca desde niño a través de su literatura, ya que escuchaba sus dictados en disco compacto que él grabó en 1995: Travesías: tres Lecturas, una antología de sus poemas.

Referencias:

[1] Krauze, Enrique, El Poeta y la revolución, Editorial Debolsillo, 1994, pp. 143-144.

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