Los frutos del Espíritu
Jutta Battenberg

Espiritualidad Sin Fronteras

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Si bien la espiritualidad es independiente de las religiones, en todas ellas se encuentran pistas que indican el camino pertinente para crecer en este aspecto de la vida humana.

"San Pablo escribiendo sus epístolas", atribuida a Valentin de Boulogne, 1618-20, Museo de las Bellas Artes de Houston (Imagen: Wikipedia).
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Lectura: ( Palabras)

Si bien la espiritualidad es independiente de las religiones, en todas ellas se encuentran pistas que indican el camino pertinente para crecer en este aspecto de la vida humana. En el caso de la tradición cristiana es en la Carta de Pablo a los Gálatas donde se especifica de una forma muy concreta qué beneficios adquiere la persona al seguir en este caso las enseñanzas de Jesús.

El apóstol indica una lista de atributos que él mismo llama frutos del espíritu, a saber: amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio de sí (Gal 5, 22-23).[1] Cada una de estas características requiere entenderse a profundidad en el entendido de que nunca puede decirse que se llega a su máxima expresión, pues siempre se puede lograr un nivel mayor al alcanzado.

Amor (ἀγάπη)

La palabra ágape suele traducirse como amor. Sin embargo, el término se encuentra tan manipulado en la actualidad que queda reducido a un sentimiento relacionado con la afinidad, la empatía e incluso el erotismo; no obstante, es necesario entenderlo como esta capacidad de vincularse con todo lo existente, precisamente desde lo que es y no desde las expectativas que se tienen asumiendo su realidad, protegiéndose o manteniendo distancia para evitar el daño que causa su lado oscuro y con una disposición permanente para actuar en su favor.

Alegría (χαρά)

Hace referencia no sólo al bienestar que producen los momentos placenteros de la vida sino además a la capacidad de encontrar y provocar todo el tiempo motivos para gozar de la existencia. En efecto, la vida diariamente ofrece múltiples oportunidades para recrearse desde ella, sin embargo, esta facultad se limita por condicionamientos y exigencias al entorno que debilitan la oportunidad.

Afrodita y Eros, Agape
“Afrodita y Eros”, Museo de Arte de Cleveland, Estados Unidos.

Paz (εἰρήνη)

Implica mantener la tranquilidad especialmente durante las situaciones adversas que causan incomodidad y estrés. Esta paz surge de la certeza en que todo pasa, la confianza que se tienen los recursos internos y externos necesarios para hacerle frente y en el caso de los creyentes en saberse incluidos en un amor que nunca les abandona.

Paciencia (μακροθυμία)

Si bien makrothymía se traduce tradicionalmente como paciencia, y en ese sentido se relaciona con la capacidad de esperar, también puede significar longanimidad, es decir, con generosidad y amplitud de ideas y de conducta. Así, a la capacidad de saber esperar tranquilamente a que los acontecimientos se desarrollen en su propio tiempo se une la apertura para aceptar otras conductas y formas de ser sin afectarse por su manifestación.

Afabilidad (χρηστότης)

Christótis puede traducirse como benevolencia, benignidad, misericordia, clemencia; es la conducta compasiva a favor de otros y, por lo tanto, no sólo se refiere a un trato dulce, sino a una apreciación considerada hacia los demás.

Bondad (ἀγαθωσύνη)

Agathosýni es la inclinación a hacer el bien, por ello, más que un adjetivo hay que entender esta cualidad como verbo, esto es, como la acción que en sí encierra y que busca el bienestar ajeno.

Fidelidad (πίστις)

Pístis se traduce como fidelidad y confianza; en ese sentido se refiere tanto a la conducta propia que se mantiene dentro de la observancia a un ideal, como a la esperanza firme en la conducta ajena con la cual se ha establecido una alianza.

bondad, religion
Imagen: Religión Digital.

Mansedumbre (πραΰτης)

Praftis también se traduce como amabilidad, apacibilidad y se entiende al final de cuentas como dulzura, tranquilidad, buen trato.

Dominio de sí (ἐγκράτεια)

O templanza, implica la habilidad de controlar pensamientos e impulsos destructivos que constantemente acechan la existencia humana.

Estas nueve habilidades pueden ser desarrolladas por cualquier persona, independientemente de su confesionalidad religiosa o ausencia de la misma. Pueden ser desplegadas simultáneamente, aunque por lo general algunas son más accesibles y otras presentan mayor dificultad. La evaluación sincera y objetiva de cada uno de estos aspectos es un indicativo claro del desarrollo espiritual de una persona y una meta alcanzable para obtener una vida que valga la pena ser vivida.


[1] Traducción Biblia de Jerusalén.

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