Resentimiento, perdón y reconciliación
Jutta Battenberg

Espiritualidad Sin Fronteras

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El perdón beneficia principalmente a la persona afectada porque le permite dejarlo en el pasado sin comprometer más su presente. Perdonar es un acto de inteligencia…

Imagen: Etcétera.
Imagen: Etcétera.

Lectura: ( Palabras)

Todos los seres humanos hemos sufrido daños y agresiones que lastiman y condicionan la existencia. En ocasiones estas situaciones son tan fuertes que su efecto se mantiene al pasar de los años afectando directamente las posibilidades de gozar los nuevos eventos, contemplar las oportunidades que proporciona la existencia y tener una calidad de vida adecuada y oportuna.

Esto se debe básicamente a una obstrucción en el fluir natural de los acontecimientos causada por pensamientos que, si bien son legítimos y tienen razón de ser, quedan lejos de resolver los conflictos y generar una buena condición de vida.

En efecto, para resolver el reto de la existencia, los seres humanos contamos con tres niveles de reconocimiento para responder a los fenómenos externos. El primero es la sensación que sólo identifica placer y dolor. Evidentemente lo placentero atrae y lo doloroso aleja. El segundo son las emociones, los registros fisiológicos de supervivencia, es decir, un mecanismo para reconocer la respuesta correcta frente a eventos externos cuyas funciones son adaptativas, sociales y motivacionales. El tercero, aunque actúa en la experiencia humana no es propiamente un reconocimiento puro, pues éste siempre está condicionado por los pensamientos que los sostienen; tal y como lo dice su propia definición, el sentimiento es un “estado de ánimo o disposición emocional hacia una cosa, un hecho o una persona” que condiciona siempre su encuentro. Este estado de ánimo o disposición proviene de las ideas –pensamientos– que implican una interpretación determinada causada por concepciones aprendidas o por circunstancias intensas que generan esa memoria.

inteligencia emocional
Imagen: El Rincón de Psicología.

Si bien es cierto que estas ideas tienden a proteger, la mayoría de las veces se interpretan de forma errónea, lo cual evita disfrutar de la vida y tener una existencia plena. Esto precisamente pasa con el resentimiento.

El resentimiento proviene del enojo y éste como emoción primaria informa que hay un conflicto entre los intereses de dos entes –personas o circunstancias–, es decir, en la frontera de la relación que requiere establecer un límite. Lo importante es comprender y aceptar que a cada uno le corresponde establecer y defender su propio lindero, pues es responsable de sostenerlo, y con ello mantiene la relación. En ese sentido, hay que reconocer que si el borde es muy lejano, no hay relación, y si es muy cercano, ahoga.

La forma en que se resuelven los conflictos relacionales, que siempre aparecen porque las personas y sus límites son diferentes, queda reflejado en el idioma y revela el resultado. Si el problema se resuelve funcionalmente, la persona se empodera y queda mejor capacitada para siguientes eventos, si es disfuncional, se disminuye. Así, la fortaleza, la frustración, el pudor y la responsabilidad son reflejos de funcionalidad; mientras que el rencor, el resentimiento, la venganza, la vergüenza y la culpa lo son de disfuncionalidad.

perdón
Imagen: MacroNews.

Entonces, el resentimiento, es repercusión de una situación pasada ante la cual fue imposible, independientemente de la razón, poner el límite. Como quiera que sea, es algo que ya no está en el presente y es imposible modificar en su raíz; sin embargo, sí se puede actuar en el presente en dos vías: 1) aprendiendo para que en la siguiente ocasión se actúe funcionalmente; 2) soltando el pasado para impedir que siga dañando; es aquí donde entre el perdón.

El perdón beneficia principalmente a la persona afectada porque le permite dejarlo en el pasado sin comprometer más su presente. Perdonar es un acto de inteligencia cuando toma en cuenta dos aspectos 1) valorar la felicidad actual por encima de las heridas del pasado; 2) reconociendo las potencialidades y limitaciones del agresor. Es decir, precisamente porque se posiciona desde el presente y la realidad, evitando volver a exponerse al daño.

reconciliación
Imagen: El Comercio de Perú.

La reconciliación, por su parte, implica restablecer el vínculo afectado. En sentido estricto todo contacto debería llegar a la reconciliación, pero eso implica reconocer al agresor con todas las características que tiene, para saber exactamente a qué distancia se necesita colocar la relación, y de esta manera evitar ser dañado de nuevo.

Cabe subrayar que ni el perdón ni la reconciliación implican regresar exactamente a la misma situación que se tenía en el pasado, sino colocarla a la distancia pertinente para evitar ser dañado nuevamente y, en caso necesario, para poder optar por él o la agresora en absoluta libertad y conservando la paz.

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