Medicina y Literatura, una experiencia docente
Manuel Ramiro Hernández

Visión Integral

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Solicité formalmente que Literatura y Medicina formara parte de las posibilidades que las materias optativas les brindan a los alumnos de la Facultad de Medicina…

Imagen: Depositphotos.
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Lectura: ( Palabras)

Soy profesor en la Facultad de Medicina desde 1973, lo he sido de diversas materias clínicas en el pregrado y en el posgrado he sido profesor de los cursos de especialización en Medicina Interna, también lo fui en la entonces Escuela de Estudios Superiores de Iztacala; durante un tiempo ejercí como profesor de un curso de materias clínicas, muy interesante en la ahora Facultad Mexicana de Medicina de la Universidad La Salle, también di clases en la Escuela Superior de Medicina del IPN. Como he comentado antes en esta misma columna, he sido un lector constante, probablemente desde que terminé mi bachillerato, aunque lo he sido de manera desordenada, poco sistematizada y sin recibir nunca una guía profesional, porque no surgió y yo tampoco la busqué.

Pronto me percaté que muchas obras literarias acercaban al lector a los problemas de salud al describir de diferentes formas situaciones del proceso de salud y enfermedad, y así intenté que algunos alumnos leyeran libros al respecto. Durante mi larga estancia como profesor del curso de especialización en Medicina Interna procuré hacerlo e incluso con algunos residentes tenía una reunión semanal al respecto, sólo lo hacía con quienes me unía una mayor confianza, la mayoría no lo aceptaba por considerarlo un poco excéntrico, impresión que compartían varios de mis compañeros; muchos de los egresados además de ser estupendos internistas se convirtieron en lectores asiduos y, a pesar del tiempo transcurrido, de tanto en tanto compartimos impresiones.

lectura y medicina
Imagen: Semana.com.

En los años 90 la Facultad de Medicina decidió establecer un programa de tutelaje para los alumnos NUCE (los de mejores calificaciones y resultados), hicieron la distinción de nombrarme tutor y me enviaron un alumno, ellos tenían la obligación de asistir con el tutor fuera del horario escolar y los tutores asumiamos el compromiso de atenderlos; como no había un programa ni unos objetivos claramente establecidos, decidí realizar un intento de incluir la Literatura como auxiliar de la educación del médico. Al poco de haber iniciado, Ernesto (mi alumno), me presentó a una de sus compañeras que no podía ser atendida por el tutor que le habían asignado, así que la acepté, regularizándose su estado en la Facultad y se integró a nosotros; después, casi de inmediato el novio de ella (ahora llevan ya varios años casados) quiso unirse a nosotros y también lo consiguió.  Llegaban dos veces a la semana al final de mi consulta, veíamos juntos uno o dos pacientes y después nos sentábamos a platicar de la lectura encomendada; leímos muchos libros, discutíamos con intensidad y alegría y creo que se convirtieron en magníficos lectores y, desde luego, en mis amigos.

Ernesto es un distinguido Nefrólogo con una práctica exitosa y responsabilidades de diverso tipo; ella es una reumatóloga del Instituto de Ciencias Médicas y de la Nutrición y ya es miembro de la Academia Nacional de Medicina; su marido dirige uno de los gabinetes radiológicos más prestigiados de la ciudad. Al año siguiente me mandaron un alumno muy atento y dedicado, por lo que seguimos el mismo método, también, siempre en mi opinión, con éxito; ahora él ejerce como cirujano general en Aguascalientes y de tanto en tanto nos escribimos. Quizá ensoberbecido, al curso siguiente asistí a la facultad para solicitar que, además de un alumno NUCE, me enviaran a uno que no lo fuera, para observar si se conseguía la misma respuesta, y no sólo no lo hicieron, sino que ya no me mandaron pupilos.

libros de medicina
Imagen: Medico Plus.

Siempre se ha mencionado que la medicina pertenece a las disciplinas humanísticas y que la cultura del médico le ayuda a ser mejor y atender más cálida y exitosamente a su paciente; sin embargo, pocos esfuerzos se hacen al respecto, no existen materias específicas en los planes de estudio y no se dedican muchas horas extracurriculares al respecto. En la década de los años 80 surgió una corriente en las escuelas de medicina de Estados Unidos para incluir en los planes curriculares a la literatura como auxiliar educativo; brotaron dos posiciones, una que lo aceptó y desde entonces lo utiliza y, otra (quizá mayoritaria), que piensa que es inútil, aduciendo que el alumno ya tiene mucho que estudiar y le debe dedicar el mayor tiempo posible a las materias fundamentales; las posiciones persisten hasta la fecha. En España, ya desde hace años, en la mayoría de las escuelas y en muchos programas de especialización se promueve a la literatura en la formación de los alumnos, esta ampliación incluye otras disciplinas como el cine, el teatro, etc. Desde 1982 existe una revista periódica, Literature and medicine, que recoge estudios al respecto, está publicada por State University of New York y por Jhons Hopkins University.

Yo había intentado que en las curricula se le incluyera formalmente, sin conseguirlo, hace unos tres años, animado por un amigo, tan convencido como yo de su importancia, solicité formalmente que Literatura y Medicina formara parte de las posibilidades que las materias optativas (los alumnos deben cursar obligatoriamente algunas de las que se ofrecen en el catálogo) les brindan a los alumnos, y costó trabajo porque hubo que convencer a muchos escépticos, pero finalmente y, en plena pandemia, se autorizó por el Consejo Técnico de la Facultad y se incluyó en el catálogo. Para mi sorpresa, el cupo de 20 alumnos se llenó pronto y el 15 de agosto empezamos las clases, lo hicimos a distancia a través de una liga electrónica.

Literatura y medicina
Imagen: Bored Panda.

Expongo a ustedes algunos de los objetivos que se persiguen con la materia:

1.Lectura más rápida al aprender a leer.

2. Incremento de cultura.

3. Posibilidad de escribir mejor.

4. Observar cómo sienten los pacientes sus padecimientos.

5. Genera y desarrolla empatía con el enfermo.

6. Promueve la crítica y la revisión ética de las situaciones.

7. Conocer el papel del médico a través del tiempo.

8. Observar la expresión de las enfermedades en los diferentes contextos sociales.

9. Conocer las experiencias del proceso salud enfermedad, tanto en los pacientes como en el personal de salud.

10. Acercarse a los componentes psicosociales de los padecimientos.

Por supuesto que todo esto no se puede alcanzar en un semestre con una clase semanal, tampoco aprenden en un semestre toda la pediatría o la ortopedia que van a necesitar y lo que se hace; entre otras cosas, es mostrarles las necesidades, las fuentes de información y la pertinencia y obligación que tienen para consultarlas y seguir aprendiendo. Pues lo mismo intento señalar, como la Literatura contiene muchas cosas que pueden ayudarles a ser mejores médicos, lo que pretendo es mostrar algunos libros que contienen historias y ensayos que contribuyen a los objetivos. El verdadero reto está en inyectar el entusiasmo, la curiosidad para leer, pero, sobre todo, ayudar a descubrir el placer de la lectura, uno de los más intensos y exquisitos que existen.

Las reuniones por vía remota fueron muy exitosas, nos adaptamos muy bien, ellos son un expertos en esta forma. Me parece que en la primera reunión conseguí imbuir la trascendencia del tema y partimos. El grupo se conformó con 10 mujeres y 10 hombres, todos cursando el segundo año de la carrera, varios estaban en segundito (así llaman curiosamente al primer semestre de este segundo año). Desde el principio mostraron un gran entusiasmo, todos hicieron su bachillerato en escuelas públicas, prácticamente a partes iguales entre el CCH y la Escuela Nacional Preparatoria; casi todos se describieron como no lectores y estar agobiados por los estudios profesionales.

Ante todo no hagas daño

Al ver el entusiasmo de este primer acercamiento les encargué la lectura de un libro: Ante todo no hagas daño, de Henry Marsh; las memorias de un neurocirujano inglés en el que nos describe su paso profesional con facetas eufóricas, fatigantes, frustrantes, pero siempre poniendo al paciente como centro del trabajo y con una gran crítica al sistema de salud inglés. Para mi primera sorpresa todos cumplieron con la lectura encomendada (la mitad del libro) y también todos hicieron unos comentarios y discusión inteligente, varios de ellos habían acudido a otras fuentes para revisar problemas específicos, pues aún no cursan neurología y desconocen las patologías de los pacientes de Marsh.

Una vez terminado este primer libro, pasamos a leer, revisar y comentar dos libros en dos sesiones, primero a Susan Sontag en un libro donde hace un análisis del SIDA y de sus propios problemas de salud (que fueron muchos), y a uno de David Rief (hijo de Sontag) en el que nos relata los sufrimientos y angustias por el padecimiento final de su madre. En cada sesión comentamos los libros, que son profundos, aunque a veces un poco ásperos y siempre tristes; los alumnos no sólo los leyeron, sino que cada uno tuvo una impresión absolutamente propia y pudieron profundizar y discutir ante el grupo. En ese momento estaba yo convencido de que estaba ante un grupo privilegiado y comprometido; fuimos leyendo un libro por semana con toda puntualidad y analizando cada uno; me llamó la atención cómo se acercaron a Tolstoi y a Chejóv, lo mucho que profundizaron en el libro de Gawande, que trata sobre las etapas finales de la vida y la mejor forma de ayudar a los pacientes; y que Sacks no los impresionó demasiado. A la cuarta sesión dos de los alumnos mencionaron que sus comentarios estaban hechos por un “no lector”, a lo que les respondí que eso era falso, porque quien lee y comenta un libro por semana es “un lector”; espero haberlos convencido.

susan sontag

Me quedé muy contento y satisfecho del curso (puede ser falsa soberbia) porque creo que conseguí mostrales que hay muchos libros que pueden ayudarles a ser mejores médicos y que la lectura llega a ser un gran placer. Espero que lo sigan haciendo por secula seculorum. Quedo entusiasmado porque después de leer el libro de González Crussí, les recomendé que leyeran Mal de Amores de Ángeles Mastreta y varios lo hicieron (más a los que no).

Ojalá que la materia se establezca como una opción optativa estable; hay muchos médicos profesores de la facultad que podrían mostrar y entusiasmar a los alumnos para utilizar a la Literatura como un colaborador en la educación del médico.

Debo confesar una falta que no pude solucionar; al inicio del curso mencioné la dificultad que se nos presentaría para conseguir las lecturas y el costo que les iba a representar; rápidamente dos de las alumnas me dijeron que no me preocupara, y así fue, en cuanto mencionábamos el libro de la siguiente semana, aparecía en el chat que establecimos, una versión electrónica sin costo; creo que no todas puramente obtenidas. Son los problemas y ventajas de la era digital, y de quien también la maneja.


Lecturas recomendadas

Henry Marsh. Ante todo no hagas daño. Salamandra. Barcelona. 11ª edición. 2017.

David Rieff. Un mar de muerte. Recuerdos de un hijo. Random House Mondadori. Baecelona. 2008.

Susan Sontag. La enfermedad y sus metáforas. El SIDA y sus metáforas. Random House Mondadori. De bolsillo. Barcelona. 2011.

Paul Kalanithi. Recuerda que vas a morir. Vive. Seix Barral. Barcelona. 2016.

Antón Chejóv. El pabellón No. 6 y otros relatos. Alianza Editorial. Barcelona. 2015.

León Tolstoi. “La muerte de Ivan Ilich”. En Obras completas. Santillana. Madrid. Tomo IV:  453-490.

Atul Gawande. Ser mortal. La medicina y lo que importa al final. Galaxia Gutenberg. Barcelona. 2015.

Oliver Sacks. Musicofilia. Relatos de la música y el cerebro. Anagrama. Barcelona 2009.

Oliver Sacks. Migraña. Anagrama. Barcelona 2010.

Francisco González Crussí. La enfermedad del amor. La obseción erótica en la historia de la medicina. Random House Mondadori. Debate. México. 2016.

Francisco González Crussí. Horas chinas: tradiciones, impresiones y relatos de una cultura milenaria. Siglo XXI. México. 2007.

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Enrique

Felicidades doctor Ramiro. Es una materia que hacía falta y que sin duda, abona a ser mejores seres humanos y…médicos.

Sofia

Tienes toda la razón yo siendo una doctora jubilada y profesora de medicina pero no de literatura durante mis años de practicar medicina he leído muchos de los libros recomendados y más y la verdad te hace tu mente más abierta y puedes ayudar a tus pacientes y estudiantes más felicidades Manolo.

Oscar Eduardo

La lectura además de abrir la mente, ayuda a abrir los corazones. Excelente que se haya implementado la materia optativa en la Facultad de Medicina, otro granito de arena para la Medicina en México, felicitaciones Dr Ramiro.

Angel C

Gracias
Amigo y maestro Dr Manuel Ramiro.. Gracias por sus enseñanzas en el ISSSTE en la década maravillosa (80’s)

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