El futuro de la izquierda
Eduardo López Betancourt
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Ser de izquierda implica mantener principios que tiendan al beneficio social, buscar reformas para ese objetivo y que, se tenga muy en alto la respetabilidad y decencia. Una izquierda corrupta o demagógica, es perniciosa y…

Imagen: Plaza Pública.
Imagen: Plaza Pública.

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Hace algunas semanas, el excepcional, respetado y respetable mexicano, Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, se refirió al futuro de la izquierda en nuestro país.

En un lenguaje claro, precisó que hay diversidad de izquierdas que se definen como socialistas, anarquistas, comunistas, socialdemócratas, laboristas y sinnúmero de calificativos que buscan apropiarse de la denominación.

Cárdenas tiene razón, el concepto se ha pulverizado. Ser de izquierda implica mantener principios que tiendan al beneficio social, buscar reformas para ese objetivo y que, se tenga muy en alto la respetabilidad y decencia. Una izquierda corrupta o demagógica, es perniciosa y definitivamente causa daño a nuestro país. Los Jefes de Estado hablan del tema de manera imprecisa y confusa. Tengamos presente el pronunciamiento que al respecto hizo Adolfo López Mateos, quien se declaró de izquierda dentro de la Constitución, algo inexplicable, pero que mostró su “inclinación” liberal.

Insistimos, un gobierno de izquierda debe ser constructivo, promover reformas sociales permanentes. Otorgar subsidios no es deleznable, pero no constituye todo lo que debe hacerse.

Cuauhtémoc Cárdenas puntualizó, su izquierda se encuentra sustentada en la Constitución Mexicana, lo cual coincidimos, es el camino correcto. Lamentablemente nuestra Carta Magna ha sufrido más de setecientas reformas, algunas benéficas, pero las más responden a caprichos e intereses creados.

Cuauhtémoc Cárdenas, izquierda política
Imagen: Hiptex.

El movimiento armado de 1910 fue un grito de protesta, una legítima aspiración para lograr un cambio en favor de las clases desvalidas. Así, los trabajadores encontraron en el artículo 123° Constitucional, un importante aporte. En el mismo renglón, la mayoritaria clase campesina mantuvo su fe en el cumplimiento de los enunciados del artículo 27° de la Constitución. Por desgracia en ambas disposiciones se han dado perversos retrocesos.

La clase obrera está abandonada, carece de respaldo, cotidianamente se laceran sus derechos y los gobiernos recientes solo muestran absoluto desprecio, una de tantas “puñaladas”, son las despreciables outsourcing, mediante las cuales, los patrones se “lavan las manos” en relación con su responsabilidad, por ejemplo, para no indemnizarlos, un insulto al artículo 123°. El trabajador se encuentra a la deriva; la seguridad del empleo, el de que se tenga casa propia y un salario digno, resulta una ilusión.

Al campesino le ha ido peor, un organismo clave fue el Ejido, pero en manos del diabólico y usurpador expresidente, Carlos Salinas de Gortari, se acabó, permitiendo su venta a particulares, una gran humillación a quienes lucharon por lograr un nuevo país y una mejor sociedad. El campo se encuentra olvidado, cuando debería tener mayor número de consideraciones. Satisfacer nuestras necesidades alimentarias debe ser su objetivo absoluto y ello constituye en la actualidad una quimera, una imposibilidad, cuando quienes tienen que hacerlo, carecen sobre los mismo, ausencia de interés. Carecemos de una buena política agraria y ganadera en todos los aspectos; el campo debe ser prioritario para los postulados de izquierda.

Algo fundamental de los principios de izquierda a los que nos hemos referido y que he señalado de manera exacta por la Ley de Leyes, es el artículo 3° constitucional, que se refiere a la educación, renglón en el que tampoco existen buenos resultados. En cierta forma se ha cumplido con la gratuidad y expansión educativa, pero la calidad deja mucho que desear y es en buena medida que el presupuesto que se le destina, no es suficiente; los docentes reclaman superiores condiciones económicas, pero al mismo tiempo están urgidos de capacitación. El Maestro debe ser ejemplo de preparación y compromiso social. Hoy por hoy no están a la altura del reclamo nacional, pero tal deficiencia no les es imputable, ya que las Escuelas Normales han sido desamparadas y descalificadas, grave error, la base de sustentación de la superación educativa, deben ser tan importantes instituciones. En alguna época ser profesor constituía un alto prestigio social; en tiempos difíciles fueron guía y respaldo de la colectividad. Asumieron el papel de defensores de los principios de la Revolución mexicana, lucharon como nadie por abatir la ignorancia y el fanatismo, alcanzaron el liderazgo que tanto se reclama en estos momentos. Es así como debe orientarse el artículo 3° de nuestra Constitución, en base a la calidad y al apoyo ilimitado al escolar. La educación debe ser una realidad para todos y jamás limitarla a quien legítimamente aspira a ella. Nuestras escuelas deben ser puertas abiertas a todos, sin restricciones, sin exámenes por los cuales se margine a quienes buscan su superación. Así los exámenes de selección deberán responder a razones pedagógicas, jamás a principios cualitativos. Negar la educación es negar el propio artículo 3° constitucional.

izquierda en la política
Imagen: iStock.

El respaldo financiero e ideológico es fundamental para complementar una buena educación, no basta con decirle a los alumnos que no pagarán, se les deben proporcionar los materiales indispensables, apoyos monetarios suficientes, herramientas de excelente calidad e instalaciones adecuadas. Muchos de nuestros edificios escolares se encuentran en ruinas, carentes de buenos servicios y descuidados. Urge que la escuela vuelva a ser el centro más importante de la comunidad, como antaño.

Todo lo expresado por Cárdenas constituye una lección sobre lo que debe ser la izquierda. Posición ideológica basada en nuestra Constitución mexicana, que nos permita alcanzar las inconclusas metas de la Revolución mexicana. Una vez más el respetable michoacano orienta, marca derroteros y es sin duda un ideólogo de altos vuelos en bien de México.

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