Diferencias ideológicas marcan Cumbre de las Américas 2022
Manfredo Martínez

Sociedades del Siglo XXI

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Sin lugar a duda, dicho cónclave tiene ingredientes inéditos que ameritan analizarse en profundidad.

Lectura: ( Palabras)

“Construyendo un futuro sostenible, resiliente y equitativo”, lema de la novena Cumbre de las Américas –6,10 de junio de 2022, Los Ángeles, California, Estados Unidos– pareciera quedar rezagado en su instauración debido a aspectos que parecieran sencillos pero que no lo son: exclusión de la cita continental de las comitivas de Venezuela, Cuba y Nicaragua y a la danza de desertores y en “solidaridad” se sumaron países como Honduras, México y Guatemala, entre otros. De manera tal que, en lugar de la inclusión como garantía de sostenibilidad, predominó una agenda de exclusión desde la tierra del “Tío Sam”, basándose en el argumento de violaciones a los derechos humanos en los tres países latinoamericanos.

Sin lugar a duda, dicho cónclave tiene ingredientes inéditos que ameritan analizarse en profundidad. Por ejemplo, traigo a colación dos cuestiones: nuestro continente se encuentra en etapa “operativa” de la nueva normalidad producto de la Covid-19 y solo unidos venceremos-no obstante es significativa la ausencia al más alto nivel de líderes de la región y otros que “si llegaron” (Argentina y Belice) expresaron su descontento por la no presencia de sus colegas. La construcción de democracias sostenibles no significa imponer criterios unilaterales que prolonguen la hegemonía predominante sobre “el otro”; sino más bien incentivar un diálogo basado en la interculturalidad y en la adopción de iniciativas ético-solidarias basadas en los principios humanitarios de complementariedad para responder a los diversos problemas que nos aquejan como sociedad y humanidad.

Aunque el anfitrión y presidente estadunidense Joe Biden ha minusvalorado en cierta forma la presencia de los “hijos pródigos” de la geografía americana y ha apelado a salvaguardar la democracia regional “como sello distintivo de una Carta Democrática Americana que surgió de la tercera Cumbre de las Américas”, no deja de ser menos escandaloso el hecho de que la democracia es sinónimo de solidaridad, fraternidad y pluralidad en la comunicación interpersonal, comunitario, estatal y global. Y he allí el meollo del asunto: se interpretan los estándares democráticos que rigen estos encuentros continentales, según sesgadas lecturas de nuestras realidades.

Personalmente creo que el concepto de democracia en nuestro mundo y sociedades contemporáneas varía de acuerdo con los contextos geo culturales desde los cuales se emitan criterios sobre el particular. Decía en su momento la pensadora estadunidense Martha Nussbaum (2012, 216) que “es responsabilidad del Estado y la sociedad tomar las acciones necesarias para hacer posible que las personas vivan vidas plenas y creativas, desarrollen su potencial y formen una existencia significativa acorde con la igualdad de dignidad humana de todos los individuos”. En su momento lo dijo el insigne pensador mexicano Benito Juárez, con su célebre frase que “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Y bajo mi punto de vista…aquí el problema actual es que ya no es “el Estado y la sociedad”, si no, los estados y sociedades en su conjunto que debemos implementar una iniciativa común de hacer prevalecer los principios básicos de pervivencia humana que tienen que ver con el bienestar común en medio de la vorágine actual potenciada por las intercomunicaciones e interconexiones generadas desde la propia globalización.

En definitiva, pienso que el problema se gesta y agrava cuando a partir de las propias cosmovisiones particulares de países hegemónicos, se busca “neocolonializar” las propias culturas políticas locales, lo cual no hace más que acrecentar el distanciamiento emocional de los dirigentes políticos de los países que han sido “colonias” de “potencias” occidentales con respecto a sus “colonializadores”.

Posdata: Es de hacer notar que el objetivo de las Cumbres de las Américas es reunir cada tres años a líderes políticos de “todo el continente” para debatir y definir acciones “vinculantes” para cada estado, frente a problemas y desafíos compartidos por la región.

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