Cybermemorials: ¿Te gustaría vivir eternamente?
Laura Trujillo Liñán

Dilemas, medios y tecnología

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Es interesante todo lo que se puede hacer con la tecnología, incluso en el caso de la muerte de los seres queridos.

Imagen: Assets.
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Lectura: ( Palabras)

Hace algunos años falleció un amigo muy cercano de la familia, el dolor fue terrible dado que, además, convivíamos con él casi todos los días. Al tener varios amigos en común, compartimos redes sociales y esto me hizo ver la manera en que el sufrimiento y el dolor ha cambiado con la tecnología. Es interesante ver que hoy en día hay redes sociales como MySpace, fundada en 2003, que han establecido lugares para el proceso del duelo, un “sitio” que permite la conmemoración comunitaria y una superficie para discursos de dolor después de la muerte (Carroll, B., y Landry, K. 2010: 341) llamado MyDeathspace.com; en él se encuentran artículos, noticias, obituarios digitales y publicidad relacionada con estos temas. El sitio ofrece, la oportunidad de dar tu respeto y tributo a aquellos que han muerto. Es interesante mencionar que este sitio cuenta con un servicio automático en el que cuando la cuenta cumple con ciertas características, inactividad, por ejemplo, después de cierto tiempo es removida para cambiarla a MyDeathspace.com.

La tecnología también nos permite seguir visitando las redes sociales de las personas que han fallecido e incluso mencionar (@) a aquellos que han muerto. Es un proceso en el que parece que las personas dejamos de percatarnos de que realmente la persona ya no está, no podrá ver mis comentarios ni tampoco visitar mi sitio, sin embargo, es algo que se hace continuamente y es un modo de expresar que aún se recuerda a la persona querida. De acuerdo con Carroll y Landry (2010: 343), en Estados Unidos, lo que alguna vez era una celebración, se ha convertido en una muestra de estoicismo; la frialdad y el silencio se refleja en los funerales, incluso dentro de los recintos. Tal parece que el ocultar las emociones es más importante que compartirlas con otros.

Es quizá por ello que las personas han desarrollado nuevos “espacios virtuales” en los cuales se pueden mostrar estos sentimientos ocultos para compartirlos con toda la sociedad de Internet. Otras de las cosas que la tecnología ha desarrollado para que la gente se exprese y vivan el duelo, son los memoriales o cementerios en línea; “cybermemorials” como Virtual Memorials, Yad Vashem. The World Holocaust Remembrance Center, Remembering Shiri Negari, entre otros. En estos sitios se ha logrado eliminar la distinción entre el luto público y privado, es decir, el luto ya no es sólo entre ciertas personas, sino que puedes compartir tu dolor con muchas personas, permitiendo participar en el diálogo a cualquier persona, incluso aquellas que no tenían algo que ver con la persona fallecida. De acuerdo a Riechers, los cybermemorials se convierten en punto de partida de reflexiones generales sobre la muerte y, en muchos casos, el diálogo se enfoca en otras pérdidas no relacionadas, de tal manera que es posible crear narrativas fuera del propósito original que es rendir tributo a la persona fallecida (en Maciel & Pereira, 2013: 50).

cybermemorials
Imagen: Julia Galotta.

Los memoriales en línea permiten a los visitantes colocar imágenes, videos, textos, audios, e incluso, es posible comprar regalos digitales como globos o pasteles para recordar el cumpleaños o aniversario, ¿te imaginas? Este tipo de expresiones en las redes o en los cementerios virtuales, muchas veces lleva a la construcción de una identidad que no precisamente se adecua con la persona antes de morir, es decir, podemos hablar de una identidad pre y postmortem, ésta creada a partir de una multiplicidad y diversidad de personas que comentan, suben imágenes, videos, etc., y es que, en realidad, este tipo de plataformas no tienen un control editorial, sino que su misma naturaleza implica el ser compartidas e irse construyendo con el paso del tiempo. De manera que la tecnología permite que audiencias cada vez más grandes incorporen el luto y el recuerdo a la vida diaria, que continúen aportando a la fantasía o a la negación (por ejemplo, el pensar que la persona no está muerta, sólo está durmiendo),en ocasiones este tipo de prácticas lleva a los sobrevivientes a aferrarse cada vez más a la ilusión de que la persona aún está presente (Riechers en Maciel & Pereira, 2013: 51).

Es interesante todo lo que se puede hacer con la tecnología, incluso en el caso de la muerte de los seres queridos, los ejemplos que he dado son algunas de las muchas posibilidades que hoy en día existen. Te sorprenderías mucho de lo que se ha desarrollado en torno a este tema. La cuestión aquí es pensar en lo que sucede con la persona que sufre, Elisabeth Kübler-Ross, reconocida psiquiatra, escritora y pionera en la tanatología, que dedicó su vida a los estudios sobre la muerte y a las experiencias que tienen aquellos que están muriendo, explica en su libro “Sobre el duelo y el dolor” (2016), que el proceso que vive una persona después una pérdida tiene cinco etapas, la última tiene que ver con la aceptación, aquí se acepta la realidad de que nuestro ser querido se ha ido físicamente y reconoce que dicha realidad es permanente. Sin embargo, ¿qué pasa con los cementerios virtuales?, ¿qué pasa si seguimos celebrando año con año el cumpleaños, aniversario, etc., de nuestro ser querido?, ¿será realmente de ayuda para nosotros o no? El progreso en la tecnología es impresionante, así como el camino que va siguiendo aún sin nosotros.


Referencias:

  1. Carroll, B., & Landry, K. (2010, September 14). Logging On and Letting Out: Using Online Social Networks to Grieve and to Mourn. Retrieved March 21, 2020.
  2. Kübler-Ross Elisabeth, & Kessler, D. (2016). Sobre el duelo y el dolor. Barcelona: Luciérnaga.
  3. Maciel, C., & Pereira Vinícius Carvalho (2013). “The Persistence of Memory Online: Digital Memorials, Fantasy, and Grief as Entertainment”, Digital legacy and interaction: post-mortem issues. New York: Springer.
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