Jóvenes en la Crisis Eco-Sanitaria
Roberto Arriola García
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Los jóvenes de México sufren la crisis del COVID; pero hay maneras de apoyarlos a mejorar su bienestar.

Imagen: Optimole.
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Lectura: ( Palabras)

Los datos nos muestran una significativa caída en la autopercepción de la calidad de vida y el bienestar subjetivo de los jóvenes en México de 2019 a 2020. Esto como consecuencia del impacto social y económico de la crisis económico-sanitaria originada por la pandemia del COVID-19.

En este breve editorial, el Colegio de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Iberoamericana, en colaboración con la Sociedad Mexicana de Estudios de Calidad de Vida, se hace una valoración del nivel de satisfacción con la vida que tienen los jóvenes de nuestro país. Sabemos, por el consenso mundial que hay entre los especialistas, señaladamente la Comisión Sobre la Medición del Desempeño Económico y el Progreso Social (Comisión Stiglitz-Sen-Fitoussi), que existen limitaciones en las estadísticas convencionales para reflejar el progreso y el bienestar social. Sin embargo, también sabemos, por los avances en la materia alcanzados por los especialistas en los últimos años, que es al principio y al final del ciclo de vida cuando los seres humanos experimentamos mayores niveles de satisfacción.

Por ello, es importante monitorear la percepción de bienestar que tienen los jóvenes, pues ello nos alerta de un deterioro en los grupos sociales de mayor edad, permitiéndonos actuar en lo personal, en lo familiar, y en las políticas públicas a escala social, para corregir comportamientos, establecer prioridades, y asignar recursos en concordancia con los hallazgos.

jovenes en la crisis pandemica
Imagen: Info Pymes.

Actualmente sabemos que los jóvenes en México declaran:

no estar satisfechos con el tiempo y calidad del ejercicio físico que realizan;
no son particularmente optimistas sobre su futuro; y
sufren soledad.

Y en realidad no podemos sorprendernos de estos resultados al reconocer que han nacido en un país acechado por el cambio climático y el deterioro ambiental; con una economía incapaz de generar empleos suficientes y bien remunerados; con una crisis de seguridad pública que vive uno de sus peores momentos; y un Estado de Derecho incipiente e impotente ante el crimen que hace presa del ciudadano sin distinción de clase socioeconómica o región alguna. Y si eso no fuera suficiente, se suma la pandemia del COVID-19 desgarrando nuestro tejido social con un doloroso aislamiento y una lacerante contracción económica. En este sentido, no podemos menos que reconocer esta realidad en la que se encuentran forzados a vivir nuestros jóvenes.

Sin embargo, esta perspectiva de bienestar subjetiva o de calidad de vida auto-reportada tiene sus ventajas, pues nos abre los ojos a aquello que sí podemos hacer para mejorar nuestro bienestar, aun en las condiciones más restrictivas. Por ejemplo:

15 minutos de ejercicio cardiovascular diario es fundamental para mantener a raya a la depresión. Juguemos, bailemos, riamos y, en la medida de lo posible, maximicemos nuestro contacto con la naturaleza (incluso al interior de nuestros hogares);
Reflexionemos y regulemos realistamente nuestra expectativa de vida. Nuestro bienestar está directamente conectado con nuestras condiciones de vida y nuestro propio juicio sobre lo que hemos logrado y podemos lograr.
Para sentirnos mejor con nosotros mismos, no nos comparemos con nadie. La autosuperación debe ser nuestra unidad de medida. Seamos justos, amables y compasivos con nosotros mismos. Trátate a ti mismo con gentileza y habla positivamente de ti mismo.

bienestar en pandemia
Imagen: Toggl.

Usemos las redes sociales con sabiduría. Hoy más que nunca vivimos en un mundo interconectado. Busca la red adecuada para ti, encuentra personas afines a tus intereses, y no dejes de ser cuidadoso en la manera y con quien te relaciones por estos medios.
Permitamos a nuestros jóvenes jugar videojuegos. Ahora no es momento de ser restrictivo en ello, especialmente aquellos juegos que son colaborativos.
Protege tus esperanzas y tus emociones. No leas malas noticias antes de ir a dormir; crea pequeños proyectos realizables en las actuales circunstancias y disfrútalos. Planea hacia el futuro y recuerda con una sonrisa los buenos momentos del pasado.

EN PERSPECTIVA, no podemos negar los elementos negativos de los tiempos particularmente adversos que nos tocó vivir. Sin embargo, debemos aprender y enseñarles a nuestros jóvenes, a diferenciar entre el entorno y nosotros mismos. Hay razones para estar depresivo, probablemente sí; pero también hay elementos para una realidad alternativa, mucho más positiva y amable. Aferrémonos a lo mejor de nosotros y nuestros tiempos, y disfrutemos de la vida lo mejor que podamos.

O ¿usted qué piensa estimado lector?


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Martha García y Baca

Me párese muy acertado tu opinión, pues es lo que estamos viviendo. Felicidades

Luis Renato

Excelente artículo mi estimado Roberto. A qui aplica definitivamente como una enseñanza de la sabiduría popular. Si la vida te da limones ( de esos agrios te te hacen hacer caras) prepara una rica limonada (endulzada con mucho amor a ti mismo y al próximo ( comparte una sonrisa)!!!

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