El mundo está roto
Alejandro Zertuche

Observador Auto-Referente

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La Navidad 2020 nos regaló una nueva oportunidad para descubrirnos como seres humanos viviendo en un sistema lleno de fragilidad.

Imagen: Dribbble.
Imagen: Dribbble.

Lectura: ( Palabras)

La Navidad 2020 nos regaló una nueva oportunidad para descubrirnos como seres humanos viviendo en un sistema lleno de fragilidad.

En los años anteriores, las reuniones con familiares y amigos era lo que estábamos acostumbrados a “disfrutar” en estas fechas. El contacto físico del abrazo, compartir sonrisas e inclusive lágrimas, se convertían en el centro de los festejos. Los regalos, las reuniones y posadas, al igual que el compartir un “Feliz Navidad” se instalaron en una práctica común como parte del ambiente en esta temporada.

En el mes de diciembre subían las emociones al máximo y se creaban lazos de fraternidad en gran parte del planeta. Hasta las guerras se detenían y se convertían en un lugar de paz, como si un switch detuviera la vida turbulenta por un momento. Los humanos dábamos por hecho,  sin ponernos de acuerdo, que eran fechas en donde debíamos parar, creyentes o no; se transformaba un mundo con ganas fraternas de unirse.

No todo ha sido perfecta armonía en las pasadas épocas navideñas, también como hoy se presentaba en menor escala la tristeza por los que se habían ido, el dolor por el trabajo que se había perdido y la soledad, que sin importar el hecho de contar con la cercanía de amigos y una familia numerosa, estaba presente. Al final hemos sido parte de muchas Navidades que nos han traído de todo un poco sin darnos cuenta de que la del 2019 pudiera haber sido la última que vivimos de esa forma tradicional. Hoy sabemos que la de este año fue diferente y especial.

la ultima navidad
Imagen: Pinterest.

Nos encontramos ante un cambio de paradigma. Hoy se vivieron algunas de las experiencias anteriores ya que hubo quienes se reunieron de forma física o a través del mundo digital, sin embargo, el nuevo paradigma nos invita a empezar a reconstruirnos como humanidad. El 2020 nos mostró literalmente como seres totalmente vulnerables ante lo que hemos construido por nosotros mismos. Hoy sabemos que esto ya no podrá seguir igual.

“El mundo está roto”. Esta frase la compartió mi hija para describir que el mundo ya se encuentra así y que en el fondo no se trata de componerlo sino de aprender a vivir en él. La idea es asumir que ya lo hemos quebrado y que en medio de esta ruptura la mejor sanación es fluir dentro de él para re-humanizarlo.

El mundo está roto porque nos hemos ocupado en separarnos de todo lo que significa vivir en unidad. Podremos no estar conscientes de que somos parte de un gran universo conectado, pero lo que sí tenemos frente a nuestros ojos es un planeta disfuncional para los seres que lo habitamos. Es momento de darnos cuenta de que a la Tierra esto no le afecta. Ella sabe vivir su proceso de evolución, coherencia, transformación y reinvención sin necesidad de nuestra ayuda. Los únicos que estamos cambiando el rumbo hacia una dirección equivocada, para una vida mejor en este planeta, somos los seres humanos.

El mundo está roto porque nosotros estamos ciegos. No nos atrevemos a ver hacia nuestro interior para encontrar las respuestas. Buscamos que todo suceda afuera y esto nos pone a prueba una y otra vez, invitándonos a detenernos para observarnos en autoreferencia y aprender de ello.

reparar un mundo roto
Imagen: Pinterest.

El mejor regalo que podemos hacernos en esta época en que finaliza el 2020 es comenzar por observar sin juicios en dónde estamos parados cada uno. ¿Qué estoy sintiendo y de dónde viene esto que siento? ¿Mis pensamientos están siendo coherentes con mis deseos más profundos? ¿Qué apegos tengo que me atrapan en el mundo físico y en la separación con los demás? ¿Estoy siendo controlado por un impulso colectivo o vivo mi autentico flujo? ¿Qué he dejado de hacer o he hecho para que el mundo esté así? ¿Soy consciente de que puedo ser parte de la sanación del mundo? ¿Por qué esperar a una época en el año para buscar la unión y la paz?

El mundo está roto porque no nos hemos encontrado. Esa ruptura la podemos convertir en la puerta de la salida hacia un nuevo mundo que nace desde cada uno, convergiendo con todo el planeta que nos alimenta para acompañarnos en este trayecto de una nueva realidad. El mundo sí está roto y lo hemos hecho para aprender. Hoy no podemos dejar pasar esta oportunidad de consciencia en medio del caos que estamos viviendo, es momento de despertar sabiendo siempre que el mejor regalo está en ti y eres tú.

¿Estás list@ para descubrir la ruptura que llevas dentro?


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