La salud humana en juego
Alejandro Ramos Magaña
94 opiniones • veces leído

Mientras se sigan quemando combustibles fósiles, la vulnerabilidad en los pulmones de la gente será tan grande que cualquier virus como el COVID-19 se extenderá en un terreno fértil.

Imagen: iStock.
Imagen: iStock.

Lectura: ( Palabras)

La reciente contingencia ambiental por ozono en el Valle de México y la constante contaminación por partículas finas menores a 10 micras (PM10) y 2.5 (PM2.5), obliga a intensificar los estudios sobre la posible relación causal entre la polución atmosférica y los casos en aumento y más graves por la pandemia de COVID-19.

Ya existe evidencia científica, en el país y a nivel internacional, que la mala calidad del aire incrementa el riesgo de agravamiento a quienes padecen la enfermedad del virus provocado por el SARS-CoV-2.

María Neira, directora de Salud y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), afirmó que existen mayores probabilidades de que la población de una ciudad que casi siempre tiene altos niveles de contaminación del aire presente más casos de tipo severo por esta enfermedad del COVID-19.

Y el especialista y director de Salud Ambiental del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), Horacio Riojas, es contundente al señalar que la mala calidad del aire produce una vulnerabilidad más alta a las infecciones bacterianas y virales, lo cual influye en la progresión del brote del COVID-19 al aumentar la susceptibilidad del huésped a la infección vírica.

Además, Riojas advierte que “la incidencia y el riesgo de morbilidad y mortalidad por COVID-19 se incrementan con la exposición crónica y aguda de la contaminación del aire, particularmente a material particulado (PM2.5 y PM10) y dióxido de nitrógeno”.

Pese a que hay evidencias en esta vinculación entre el aire contaminado de las ciudades y el virus de COVID-19, la comunidad científica mundial aún continúa realizando estudios para establecerlo como una causalidad.

No hay duda de que la pandemia vino a agudizar en problema de males crónicos pulmonares y cardiovasculares que ha provocado la contaminación de aire en la salud de la población del Valle de México (conformada por 16 alcaldías de la Ciudad de México, 37 municipios conurbados del Estado de México y uno de Hidalgo, que en total suman una población arriba de los 20 millones de habitantes).

Pero algo cuestionable es que siempre que se activan las contingencias ambientales por ozono o partículas PM10 o PM2.5, las autoridades de la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe) sólo castiguen a los automóviles sacándolos de circulación con el doble Hoy No Circula.

salud contaminacion ambiental
Imagen: Transferencia

Está demostrado por expertos del Instituto de Física de la UNAM, entre ellos el doctor Héctor Gerardo Riveros, que el Hoy No Circula (que se aplica desde 1989) no funciona para reducir la contaminación atmosférica, pues la medida no baja las concentraciones de ozono, por lo que el Valle de México sólo llega a tener en promedio anual 20 días limpios, dentro de la norma y se logran debido a los vientos.

En 2006, la campaña MILAGRO (Megacity Initiative: Local and Global Research Observations), que coordinó el recién desaparecido Premio Nobel de Química, Mario Molina, comprobó que la Central termoeléctrica y la refinería de Tula, Hidalgo, no sólo eran las más contaminantes del país, sino que sus emisiones de dióxido de azufre tienen un corredor (por los patrones de vientos predominantes provenientes desde Tula) que impacta al Valle de México, principalmente con material particulado (PM2.5, las más dañinas al sistema pulmonar). 

Y lo más cuestionable es que aún la Comisión Federal de Electricidad (CFE) sigue generando energía eléctrica en Tula mediante el uso de combustóleo, energético altamente contaminante.

En diversas entrevistas que he realizado a científicos, incluyendo en su momento al doctor Mario Molina, han coincidido en que las emisiones tóxicas de la termoeléctrica son más altas que las que emiten las fuentes locales (automotores, industrias, sector servicios, plantas de asfalto, entre otros).

Pero ahora, con este gobierno federal que minimiza los temas ambientales y que mantiene como íconos sagrados a Pemex y a la CFE, pues el Valle de México estará condenado a seguir siendo contaminado por estas emisiones peligrosas de azufre.

Horacio Riojas, del INSP, alertó que en México se presentan 48 mil muertes prematuras relacionadas con la mala calidad del aire, siendo las PM2.5 las que mayor incidencia tienen en esos decesos.

Tal vez por eso, castigar a los automóviles no reduce la contaminación.

Al coctel peligroso de la mala calidad del aire (por la quema de combustibles fósiles), y la pandemia del COVID-19, se suman en esta temporada de extrema sequía los incendios forestales, que en esta semana la Comisión Nacional Forestal (Conafor) reportó que estaban activos 104 siniestros, cuyas emisiones también elevan la contaminación por partículas PM2.5.

El reto está en generar mejores medidas de prevención, mientras avanzan los estudios en la relación pandemia-mala calidad del aire, pero también es obligado que las autoridades atiendan con urgencia a las grandes fuentes de contaminación.

La OMS ha señalado que México necesita generar condiciones mucho más saludables para la población, ya que mientras se sigan quemando combustibles fósiles (y se continué con el esquema de subsidios), la vulnerabilidad en los pulmones de la gente será tan grande que cualquier virus como el COVID-19 se extenderá en un terreno fértil.

Más columnas del autor:
Todas las columnas Columnas de

Deja un comentario

Lo que opinan nuestros lectores a la fecha