La finitud del agua dulce
Sara Gerson

Ecología y otras cosas

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Está en juego la sobrevivencia de la biodiversidad, también de los recursos naturales y sobre todo, peligra la integridad de todos los mexicanos.

Lectura: ( Palabras)

Desde tiempo inmemorial la humanidad colocó al líquido vital en un sitio preponderante del imaginario colectivo. La certeza de que la vida no era factible en ausencia de agua, nunca ha estado en tela de juicio.

A lo largo de la historia, los asentamientos humanos se fincaron a orillas de cuerpos fluviales.

Igual que ahora, los pueblos antiguos experimentaban en su cotidianidad, la relevancia del agua; ejemplo de lo anterior se comprueba en los testimonios que legaron.

La idea del diluvio Universal, no aparece exclusivamente en la Biblia, se repite en las antiguas culturas que florecieron a orillas del Tigris y el Éufrates.

Del siglo XXVII, A.C nos llega la saga babilónica de Guilgamesh; en tablillas de arcilla recogemos la impronta del agua, a través del relato de Utnapishtim, quien sobrevive impetuosas inundaciones.

En Grecia, el poeta Píndaro (siglo V, A.C) canta la fábula de Deucalión y Pirra, quienes gracias a la intervención de Prometeo construyen una barca a bordo de la cual logran sobrevivir el castigo infligido por Júpiter: la gran inundación.

En el “Enuma Elish” (1900-1600 A.C), poema babilónico que describe el origen del Universo; el narrador relata que antes de que el cielo y la tierra existiesen, la diosa del agua salada, Tiamat y su esposo Apsu, el dios del agua dulce, engendraron una familia de dioses.

En esos remotos tiempos, nadie se preocupaba por el hecho de que 1kilográmo de arroz, requiere de 5,000 litros de agua.

Tampoco pensaban en la cantidad de agua dulce que consume un país para generar los bienes y servicios que requiere; estimado que se conoce con el nombre de huella hídrica.

Debemos diferenciar el agua: está el agua de lagos y ríos cuya presencia es aparente y también el agua subterránea, de la cual se conoce la existencia aunque no está a la vista.

finitud del agua dulce

El antropólogo Casey Walsh señala que durante los últimos 150 años, ingenieros, granjeros, científicos y otros, en todo el orbe han tenido acceso a las aguas del subsuelo, a muy bajo costo.

En la segunda mitad del siglo XX, la proliferación de pozos, cada vez más profundos ha obligado a los expertos a buscar derroteros para evitar el agotamiento del líquido vital.

El agua dulce en el planeta Tierra, no es infinita.

Luego de la salida de Egipto, durante el recorrido en el desierto, el pueblo hebreo se rebeló contra Moisés, clamando por la falta de agua. (Números 20, 1-5).

Nunca antes en la historia, la agricultura y la ganadería contaminaron tal cantidad de agua; esto se debe a que en el pasado, no se empleaban pesticidas ni fertilizantes químicos (nitratos y fosfatos).

El hombre de antaño, veneraba el líquido vital; es por eso que los cuerpos de agua estuvieron ligados a las deidades: Los egipcios adoraban al Nilo; en la mitología griega, Aqueloo, es el más poderoso de los espíritus del agua, deidad y rio tienen el mismo nombre.

El rito fundacional de Roma transcurre a orillas del rio Tíber, en donde tiene lugar la leyenda de los gemelos Rómulo y Remo.

El agua es también un elemento de purificación, como señala el Nuevo Testamento: Luego de su recorrido por Galilea, Jesús se aproxima a la orilla del rio Jordán y le pide a su primo Juan que lo bautice (Mt 3, 13-17).

Las culturas prehispánicas de Mesoamérica reverenciaban al Dios de la lluvia, Chaac, entre los mayas; Tláloc para los mexicas.

El Popol Vuh relata que el inframundo de los mayas está colmado de agua; es el sitio sagrado en donde termina la vida y también en donde comienza.

La utilización del agua, tiene que ver con su pureza; el agua de riego o uso industrial, es distinta de la que se emplea para consumo humano o de la que manejan las embotelladoras.

La Organización Mundial de la Salud asegura que cada año pierden la vida casi 5 millones de personas, por ingerir agua contaminada.

En algunas zonas de África los pobladores están obligados a caminar durante más de cinco horas para acarrear agua hasta sus casas.

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Ahora, el Banco Mundial indica que 330 millones de hectáreas de cultivo cuentan con instalaciones de riego, el 20% de la superficie cultivada aporta el 40% de la producción mundial de alimento.

En los países desarrollados, se implementan tecnologías de riego especializadas en maximizar el rendimiento del agua.

A lo largo de las últimas dos décadas, la frontera agrícola de nuestro país se ha triplicado, esto significa que las áreas de cultivo han incrementado su superficie exponencialmente, con la consecuente destrucción de bosques, pastizales y otros ecosistemas.

Lo anterior con el fin de destinar amplios espacios de tierra a monocultivos de alto rendimiento económico, con la consecuente utilización de enormes cantidades de agua.

Un ejemplo de lo anterior tiene lugar en el estado de Chihuahua, en donde, además de los pozos cuyo funcionamiento está regulado, existen aproximadamente 12,000 pozos más,  que aún se encuentran en proceso de legalización.

La CONAGUA ha realizado una labor extraordinaria en el establecimiento de la reglamentación para el uso adecuado del agua. Sin embargo, esta no siempre se ejecuta.

Debemos ser conscientes de la forma en que utilizamos el líquido vital.

Es obligación de la ciudadanía, de las autoridades municipales, estatales y sobre todo federales, hacer cumplir las normas que establece la Comisión Nacional del Agua.

Está en juego la sobrevivencia de la biodiversidad, también de los recursos naturales y sobre todo, peligra la integridad de todos los mexicanos.

Los acuíferos se agotan.

La vida no es posible en ausencia de agua.


La autora agradece el apoyo del Dr. Gonzalo Hatch Kuri, profesor del Colegio de Geografía de la UNAM, para la elaboración de este texto.

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