El gran acuífero maya. Proyecto y sistema
Sara Gerson

Ecología y otras cosas

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En vez de bonanza, la ferrovía acarreará una devastación irreversible empobreciendo a los pobladores de la península de Yucatán.

Cristina Limonta. Investigadores del Proyecto GAM estiman que en la península de Yucatán hay más de 6 mil cenotes, es decir, más de 6 mil entradas al acuífero maya.
Cristina Limonta. Investigadores del Proyecto GAM estiman que en la península de Yucatán hay más de 6 mil cenotes, es decir, más de 6 mil entradas al acuífero maya.

Lectura: ( Palabras)

Para sorpresa de algunos, en el subsuelo de la península de Yucatán, existe un sorprendente universo, que hoy solo se conoce parcialmente.

Una red acuosa que se extiende miles de kilómetros e incluye cavernas, canales y ríos. La mayor parte de los cuales, no han sido explorados; se ubica en los estados de Chiapas, Yucatán y Quintana Roo.

Este es el Gran Acuífero Maya, un ámbito oculto, que guarda testimonios de antigüedad insospechada.

Los mayas sabían de su existencia quizá por eso, concebían al inframundo como una dimensión colmada de agua, en la cual, reinaba la oscuridad; también sabían que era posible entrar en ese ámbito: a través de los cenotes.

Ese era el lugar de los muertos, pero a la vez, también el sitio en donde se originaba la vida. Los mayas tenían muy claro el hecho de que la vida no es posible en ausencia de agua.

Los cenotes son aberturas superficiales de los ríos subterráneos que fluyen en la península de Yucatán; sus aguas frescas y claras acogen al visitante como un regazo protector.

Es una formación única, cuajada de misterio, plagada de leyendas, forman parte esencial del imaginario de los pueblos mayas. Introducirse en un cenote, es como nadar en el pasado desde el ahora.

En el subsuelo de la península, existen paredes calcáreas que se formaron hace más de 60 millones de años, como resultado del impacto de un asteroide.

Aquella enorme masa de fuego aniquiló a todos los seres vivos; la colisión generó un cráter que mide 180 km de diámetro denominado Chixcxulub.

gran acuifero maya
Guillermo Pruneda. Guillermo de Anda, Explorador de National Geographic e investigador del INAH, ha explorado cuevas y cenotes de la península de Yucatán durante más de 30 años.

Desde ese remoto entonces, el agua de la lluvia que cae en las selvas altas de la península se filtra a través de la piedra caliza y forma ríos subterráneos y cenotes.

El arqueólogo Guillermo de Anda es el especialista; hoy, él encabeza el proyecto llamado El Gran Acuífero Maya, lo precedieron exploradores de otras nacionalidades.

Todos entrenados en el buceo de cavernas y profundamente interesados en descubrir, aquello que esconde el subsuelo de la Península de Yucatán; siempre bajo la implacable premisa de no alterar los espacios.

Este tipo de exploración es difícil y sumamente peligrosa, en la mayoría de los canales prevalece la obscuridad, además, estos son sinuosos y extremadamente estrechos.

Aunado a lo anterior, las paredes son endebles y podrían colapsarse con facilidad; es un trabajo riesgoso y delicado que exige de una gran precisión y requiere de un equipo sumamente voluminoso.

La fragilidad del suelo de la península se comprobó en junio de 2019, cuando se produjo un socavón en carretera que conecta Tulum con Playa del Carmen; el hundimiento dejó al descubierto una cueva de 60 metros de largo, que contiene una gran abundancia fósiles de diversos tipos.

De acuerdo con el biólogo Roberto Rojo, presidente del círculo Espeliológico del Mayab, los fósiles encontrados datan del Pleistoceno y principio del Holoceno (hace aproximadamente de dos millones de años), (Rosario Ruiz/ La Jornada, Junio 18, 2019).

Ese universo acuático, asegura de Anda, es el sitio arqueológico sumergido más grande del planeta. Él y su equipo han encontrado restos de animales extintos, huesos humanos y un sin fin de objetos, de uso diario y también de empleo ceremonial.

La cueva inundada más grande del mundo, Sac Actún mide 379 km de largo, ahí se han encontrado casi 200 sitios arqueológicos con vestigios de la cultura maya y también de la época colonial.

De lo anterior se recoge la enorme importancia que tiene preservar intacto el Gran Acuífero Maya, y además estudiarlo concienzudamente.  

gran acuifero maya
Crédito: Karla Ortega. Texto: Guillermo de Anda, director del Proyecto Gran Acuífero Maya, realiza una expedición subacuática en un cenote de Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo.

El acuífero de la península de Yucatán conecta a varios ecosistemas en riesgo; contiene billones de litros de agua, los cuales garantizan la sobrevivencia de los pobladores de la zona; por ende es de vital importancia evitar su contaminación.

En el pasado reciente, la mayor amenaza para el acuífero era el crecimiento urbano en las playas de Quintana Roo.

Hoy existe un peligro aún mayor que atenta contra la conservación del Gran Acuífero Maya: la construcción y el uso del Tren Maya.

A la exacerbada tala de árboles y los movimientos que provoca la construcción y el funcionamiento del tren, debemos agregar el empleo de herbicidas que requerirá la manutención de las vías, lo que infaliblemente se traducirá en filtraciones de contaminantes en las aguas prístinas del acuífero.

Biólogos, arqueólogos, antropólogos, ecologistas, historiadores y otros especialistas se han manifestado en contra de la construcción del Tren Maya desde antes del 2 de junio del 2020, cuando el Primer Mandatario le dio el banderazo a la obra.

El tramo 5 del tren, en especial, ha generado en las últimas semanas una severa oposición basada en opiniones de expertos.

Hasta ahora, la administración, empecinada en no detener la obra, no ha publicado el Manifiesto de Impacto Ecológico pertinente al mencionado tramo 5.

Es imperativo detener esta construcción dado que infaliblemente, acarreará la contaminación del agua, la destrucción de los tesoros arqueológicos que encierra el acuífero y también de las áreas de relevancia ecológica.

En vez de bonanza, la ferrovía acarreará una devastación irreversible empobreciendo a los pobladores de la península de Yucatán.


El presente artículo hace referencia a un texto anterior publicado este portal en el que enfatiza la persistente amenaza de la mega obra para el ecosistema y los 1,600 kilómetros de cuevas inundadas ubicadas en la zona. Si desea saber más sobre el tema, puede consultar dicha columna en la siguiente entrada: El Gran Acuífero Maya: Historia, presente y futuro.

La reproducción de imágenes fue posible gracias a la colaboración del arqueólogo Guillermo de Anda como del grupo de investigadores que participan del proyecto Gran Acuífero Maya, participación que agradece la autora de este artículo.

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Rebeca

No al tren Maya, si a cuidar el acuífero Maya.
Que bonito describe el acuífero,no lo conozco, pero es como si lo estuviera viendo.

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