La visita presidencial no es lo que importa
Alejandro Zertuche

Observador Auto-Referente

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Al final, lo que sí sucedió de nuevo fue el fortalecimiento de la polarización de los mexicanos.

Ilustración: Ismael Ángeles.
Ilustración: Ismael Ángeles.

Lectura: ( Palabras)

Empecemos definiendo nuestra posición por medio de la siguiente pregunta: ¿Estás contento con los resultados de la visita presidencial a Estados Unidos o estás en contra y descalificándola?

Al final, lo que sí sucedió de nuevo fue el fortalecimiento de la polarización de los mexicanos. ¿Acaso sabemos todo lo que hubo detrás de esta visita? ¿Realmente podemos dejarnos llevar por nuestras emociones de acuerdo a una postura polarizada?

Las redes sociales se han encargado de mostrarnos el encanto y desencanto de los polos. Esa polarización fue la que generó las emociones radicales para hacer más grandes los éxitos ante los ojos de los seguidores o los errores ante los adversarios.

La historia a estas reacciones se empezó a escribir con antelación. Los detractores del presidente de México advertían los errores o descortesías del mandatario estadounidense y los que estaban a favor buscaban adivinar la importancia de su visita. Por supuesto que nadie sabía realmente lo que sucedería. La agenda oculta no es para todos.

visita presidencial
Ilustración: Rosario Lucas.

Todo aquel que ejecutó juicios, adivinanzas, comentarios polarizados, o simplemente dedicó tiempo a lo que dijo la gente y medios más allá de sólo enterarse, cayó en el juego de distracción sin valor alguno. De entrada, no sabemos ni sabremos lo que sucedió ahí. Es más, nunca hemos conocido la historia completa de lo que sucede en una visita de un presidente de México a Estados Unidos. Con mayor razón ahora, cuando las redes sociales pueden transformar cualquier dato en nota de éxito y fracaso al mismo tiempo.

Algunos podrán descifrar los intereses que están a la vista, observando los tiempos que se viven en la política de ambos países. Inclusive pueden declarar que hubo intereses de ambas partes ya sean políticos o empresariales, pero no podrán precisar el intercambio más allá de los bates de beisbol. Eso siempre quedará en resguardo de unos cuantos, así que de nada sirven las suposiciones sin fundamento real. Todo esfuerzo extra no genera ningún resultado ya que al final así hemos construido la política en México. La política donde se cree que los acuerdos son de amigos y no de líderes que representan al Estado.

Mas allá de nuestro lente polarizado veamos la cena y a sus invitados. Se vivió una dinámica integrada por declaraciones de algunos de los liderazgos empresariales más importantes del mundo, en donde se afirmó la intención de invertir en México. Lo valioso es que estos líderes representan a empresas públicas que no pueden hacer declaraciones fuera de contexto y por lo tanto son reales. Éste es un ejemplo claro de cómo podemos observar algo que sí sucedió a la vista de todos de una forma centrada, sin polarizarlo al hacerlo plausible o verlo con simbolismos para sacarlo del contexto con el que se dio.

Cuando nos polarizamos lo que vemos está diseñado por nuestro contexto personal. Nuestro ego impulsado por las creencias, paradigmas, miedos y sobre todo deseos, los cuales nos muestran el lugar que ocupamos en el juicio de cualquiera de los dos lados, y no lo que realmente somos. Lo importante de esto es que ninguno de los polos está mal, simplemente están ejecutando su lente por el que ven la vida de acuerdo a su pasado y deseos del futuro.

sociedad polarizada
Ilustración: Davide Bonazzi.

¿Dónde está la oportunidad para todos? Empezar a observar las situaciones desde el centro, ya que sólo desde ahí se puede atender mejor la realidad y dejar el pasado en su lugar para descubrir algo nuevo que es posible llevar a cabo con lo que está sucediendo ahora.

Podemos seguir perdiendo el tiempo polarizados en discusiones y en guerra de redes sociales, o podemos ver qué se puede construir o aprovechar de lo que ya sucedió y que no podemos cambiar. No se trata de ganar desde un polo, sino que gane México con algún punto de valor que se haya sostenido en las reuniones bilaterales políticas y empresariales. Seguro hay un grupo muy pequeño de mexicanos que tiene una lectura más profunda y que aprovechará para sus propios intereses, pero eso por igual no cambiará nada de lo que ya sucedió.

El presidente Andrés Manuel López Obrador ya fue a Estados Unidos, ya aduló al presidente Donald Trump y Joe Biden ya lo registró, pero no pasará nada como hasta ahora no ha sucedido por eventos similares en el pasado. Serán cartas que tal vez se tendrán que jugar en el futuro como en cualquier relación y hasta ahí. Es momento de enfocarnos en México, en la gran crisis que viene creciendo y que impactará a todas las clases sociales. Ahora sí tendremos que lidiar todos con lo que está ocurriendo sin esperar a que alguien lo resuelva. Esta bola de nieve sí nos debe interesar en vez de distraernos con nuestra polarización. ¿Cuánto tiempo le has dedicado a resolver lo que verdaderamente importa?


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