De las vacunas. ¿Las vacunas salvación del mundo? 3ª parte
Ian Reider

Ayer, Hoy y Mañana

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2006 marca un año importante para la historia de las vacunas, ya que en ese año se introduce al mercado la vacuna para el papiloma humano.

"La Miseria" de Cristóbal Rojas, 1886 (Wikipedia).

Lectura: ( Palabras)

En la entrega pasada hablamos sobre el desarrollo de las vacunas en el siglo XIX y de la importantísima labor que realizó Pasteur para sentar una nueva forma de trabajo para su desarrollo. Además de lo logrado por Pasteur durante el fin del siglo XIX, también se descubrieron otras vacunas importantes. 

En 1885, el bacteriólogo español Jaime Ferrán, descubre una vacuna anticolérica y en 1887 Beumer y Peiper comienzan a realizar las primeras pruebas experimentales de una vacuna contra la fiebre tifoidea usando bacilos vivos. Un año después Chantemasse y Vidal llevan a cabo estudios para desarrollar también una vacuna contra la tifoidea pero usando bacilos muertos. El desarrollo de esta vacuna es largo, ya que es hasta 20 años después cuando se inicia la aplicación de la primera vacunación contra la tifoidea. En 1892 Haffkine, bacteriólogo ruso, preparó la primera vacuna contra la peste.

Durante la primera mitad del siglo XX proliferó el desarrollo de vacunas contra enfermedades que se generaban a partir de bacterias. Por ejemplo, a pesar de que fue en 1822 cuando Robert Koch descubrió el bacilo tubérculo causante de esa enfermedad, fue hasta 1922 que se creó la Bacillus Calmette–Guerin (BCG) contra la tuberculosis. Esta vacuna debe su nombre a sus descubridores Albert Calmette, médico, y Camille Guerin, veterinario. Con esta vacuna ocurrió una de las mayores catástrofes en la historia de la seguridad vacunal pues en el año 1930, en la ciudad alemana de Lubeck, se produjo la muerte de 75 lactantes después de ser vacunados con BCG, la cual contenía una cepa de Micobacterium tuberculosis. Es interesante notar que esta vacuna está en uso hasta hoy y que también es utilizada en algunas ocasiones para tratar los tumores de la vesícula y el cáncer de la vejiga.

Wikimedia Commons.

El siguiente paso en el desarrollo de las vacunas fue la inactivación química de toxinas. Así se consiguieron los primeros toxoides: tétanos y difteria. Al igual que en la gran mayoría de los productos, las vacunas se siguen mejorando a través del tiempo. Por ejemplo, en 1923, Alexander Glenny perfeccionó un método para desactivar la toxina del tétano con formaldehído. Este método también se usó para mejorar la vacuna de la difteria.

En el año 1923, el veterinario francés, Gastón Ramón desarrolló la inmunización activa contra la difteria y perfeccionó el método de Glenny para crear la vacuna contra el tétanos adicionando el hidróxido de aluminio.

También en 1923, Thorvald Madsen, médico danés, descubre la vacuna contra la tosferina. Sin embargo, al probarla, murieron dos niños y por lo tanto se suspendió su desarrollo. Fue hasta 1948 que finalmente se autorizó el uso de una vacuna para esta enfermedad.

Unos años más tarde, en 1932 Sawver, Kitchen y Lloyds descubren la vacuna contra la fiebre amarilla y en 1937 el Dr. Jonas Salk produce la primera vacuna antigripal inactivada.

Fotografía: Time Toast.

Otras vacunas desarrolladas en este periodo fueron la vacuna contra la fiebre amarilla (1935) y la vacuna contra el virus influenza A (1936).

Entre 1950 y 1985 se desarrollaron métodos de cultivo de tejido viral que permitió al Dr. Salk crear la vacuna inyectada y al Dr. Sabin la vacuna oral para la polio. Con estas vacunas se logró prácticamente erradicar este mal. Sin embargo, en el periodo del desarrollo de esta vacuna se produce otro de los grandes accidentes que recoge la historia de la vacunación pues no estaba lo suficientemente inactivada y provocó 169 casos de poliomielitis entre los inmunizados, 23 casos en contactos de los vacunados y 5 defunciones.

Durante 1960 se desarrollaron las vacunas para el sarampión, rubéola, paperas y en 1971 éstas se agruparon en una sola vacuna que cubre a estas 3. En 2005 se agregó la de la varicela (descubierta por Takahasi en 1973) creando una vacuna tetravalente, con la que es posible tener la cobertura para estas enfermedades en una sola aplicación.

El desarrollo de las vacunas evolucionó, rápidamente y con éxito, a partir de la década de los 60. En 1966, Hilleman y sus colaboradores obtienen la vacuna antiparotidítica de virus vivos atenuados, y al año siguiente Auslien descubre la del neumococo. En 1968 Gotschlich crea la vacuna antimeningocóccica C y en 1971 la antimeningocóccica A. En 1970 David Smith, había desarrollado la vacuna contra el Haemophilus influenzae. En 1976 Maupas y Hilleman elaboran la vacuna contra la hepatitis B.

El doctor Maurice Hilleman (Fotografía: Associated Press).

En México los programas de vacunación tanto en su aplicación como en su fabricación han jugado un papel muy importante. Entre otras fechas relevantes, tenemos que, en 1973 se crea el Programa Nacional de Inmunizaciones con el que se organiza la vacunación masiva con 5 vacunas, BCG, Sabin, DPT, antisarampión y anti-toxoide tetánico. En 1980 se crean las jornadas intensivas de vacunación y en 1990 México fue uno de los siete países del mundo autosuficientes para elaborar todas las vacunas del Programa Ampliado de Inmunizaciones. Estos esfuerzos han permitido la erradicación de poliomielitis, difteria, sarampión, tétanos neonatal y el control de la tosferina y de las formas graves de tuberculosis.

Mientras tanto, uno de los grandes logros en la historia de la medicina cubana lo fue sin duda el descubrimiento en el año 1987 de la vacuna contra el meningococo B por la doctora Concepción de la Campa.

La carrera de desarrollo de vacunas se vio trastocada cuando en 1999 se autoriza la primera vacuna para el rotavirus que se tuvo que retirar del mercado en poco tiempo debido a sus efectos secundarios. Volver a salir le llevó siete años porque es hasta el 2006 que se reintroduce para su uso universal.

Imagen: maxresdefault.

2006 marca un año importante para la historia de las vacunas, ya que en ese año se introduce al mercado la vacuna para el papiloma humano, causante de distintos tipos de cáncer, especialmente del cervicouterino. Por ello se recomendó su aplicación a niñas entre los 11 y 12 años y mayores que no hubieran tenido relaciones sexuales. Además, dado que se detectó que ese virus puede causar cáncer en la cabeza y cuello y entre los hombres cáncer de pene, se recomendó su aplicación también a varones.

En resumen, es interesante entender el papel que jugaron las vacunas en el siglo XX y principios del siglo XXI, especialmente la conjunción de los médicos, científicos y veterinarios en su desarrollo. La introducción de la inmunización ha permitido beneficios incuestionables. Se ahorra en el costo de los tratamientos, se disminuye la incidencia de muchas enfermedades infecciosas y lógicamente hay una reducción de la mortalidad. Es sin dudas, la vacunación, uno de los mayores avances de la salud pública mundial.

En la siguiente entrega hablaré sobre la situación de las vacunas hoy y lo que podemos esperar para el futuro.


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