La Ciudad de México dividida
Beatriz Hernández Estrada
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Las personas electas para ser titulares de las distintas Alcaldías tienen un distinto origen partidista, algunas no totalmente “puras” como se pudiera pensar.

Foto: El Souvenir.
Foto: El Souvenir.

Lectura: ( Palabras)

En colaboración anterior, hice mención a los resultados electorales, en los que algunos medios de comunicación se dieron a la tarea de iluminar de color azul la mitad de la ciudad y de guinda la otra, haciendo alusión de las alcaldías que serán gobernadas por la Alianza PAN, PRI y PRD, y por la otra, MORENA-PT. Nueve alcaldías versus siete, respectivamente.

En lo personal, he dicho y creído que en la Ciudad de México somos más de dos. También, leyendo los comentarios que diversos “internautas” han expresado en redes, manifiestan que lo ideal sería tomar lo mejor de cada propuesta y complementarlas. A contrario sensu, hay quienes dicen que esto es imposible, que es tanto como pretender combinar el agua y el aceite.

Ante esto, habría que reflexionar ¿realmente esto es imposible? ¿Tendremos que acostumbrarnos a vivir de momento en una ciudad dividida? ¿Son tan diferentes las formas de gobernar, los proyectos o las personas que estarán al frente de las Alcaldías?

Debemos tener presente que las cosas no son tan negro o blanco (en este caso azul o guinda) como se cree. Las personas electas para ser titulares de las distintas Alcaldías tienen un distinto origen partidista, algunas no totalmente “puras” como se pudiera pensar.

¿Entonces? ¿Qué debemos esperar? Sí bien, para algunas personas y sobre todo para determinados actores políticos, el resultado no fue el esperado y deseado, ello puede arrojar un saldo a favor para quienes habitamos en esta ciudad.

alcaldías Ciudad de Mëxico
Imagen: El Economista.

Quiero ser optimista amable lector, y quiero creer que en la lucha por demostrar qué proyecto político o persona resulta el más eficaz y eficiente para atender y resolver los problemas en las distintas demarcaciones territoriales; lo cual podría dar pie a una “sana” competencia política.

Llámenme tal vez ingenua o hasta ilusa, pero quiero pensar las personas que a partir del 1º  de octubre estarán al frente de las administraciones públicas del nivel de gobierno más cercana a la población o que, en su caso, repetirán en el cargo al resultar reelectas (lo cual implicaría de entrada un reconocimiento a su labor), estando bajo el total escrutinio público. Tendrán la obligación no sólo por ley, sino social, de dar resultados so pena de no ser consideradas un momento ulterior. Y con ello, “demostrar” qué proyecto político o personaje merecen el reconocimiento y proyección.

Cual sea el caso, resta poco tiempo para que los distintos representantes populares tomen protesta de sus respectivos encargos. Llámense alcaldesas o alcaldes, diputadas y diputados al Congreso de la Ciudad.

Por cierto, apenas el pasado martes 3 de agosto, el Tribunal Electoral de la Ciudad de México realizó modificaciones en la integración del órgano que representa el Poder Legislativo Local en pos de la paridad de género. Feliz y bendecido inicio de mes.

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