Ese milagro llamado ciencia
Luis Wertman

Construcción Ciudadana

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Es una buena noticia que en México se registre un 91% de confianza en la ciencia cuando al inicio del estudio en cuestión estaba en un 60% a lo más. También reconforta que la imagen de las personas que se dedican a la ciencia sea…

Imagen: Revista Telos.
Imagen: Revista Telos.

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En un estudio reciente, elaborado por la empresa 3M y titulado “El Estado de la Ciencia en el Mundo”, personas encuestadas de 17 países con características variadas de desarrollo, ingreso y población, afirman haber aumentado su confianza en la ciencia; lo cual es uno de los factores sociales de mayor relevancia cuando buscamos cambios de conducta y de hábitos.

Esa confianza, el nombre del juego para muchas actividades humanas que permiten comportamientos que mejoran nuestras condiciones de vida, surge no sólo del asombro o de la percepción de lo complejo que es el conocimiento –que se busca dominarlo a favor de la humanidad–, sino de la comprensión de que éste es el activo más importante en cualquier etapa de la civilización. 

Es una buena noticia que en México se registre un 91% de confianza en la ciencia cuando al inicio del estudio en cuestión estaba en un 60% a lo más. También reconforta que la imagen de las personas que se dedican a la ciencia sea muy favorable en nuestro país y que su prestigio social sea considerado una inspiración para aquellos que respondieron.

Muchas veces ignorada en nuestro día a día, en los momentos de mayor dificultad, la ciencia tiende a confirmarnos que es uno de los aspectos que nos define como una especie evolucionada y, de cierta manera, con la capacidad de resolver sus problemas más grandes a través de soluciones inteligentes e innovadoras.

científicos y vacuna covid
Imagen: Biotech Magazine & News.

Esta pandemia ha sido una de ellas. Tomados por sorpresa, primero por el virus y la enfermedad que nos provoca, recibimos una segunda campanada aún mayor cuando científicos de muchas naciones, fondeados por gobiernos y empresas, consolidaron diferentes tipos de vacunas para salvarnos de una crisis sanitaria que no habíamos visto en un siglo.

Si los milagros son escasos y surgen en momentos muy particulares, éste –el de las vacunas– es uno que llegó justo a tiempo, de la mano de las mentes de mujeres y hombres que estuvieron a la altura de las terribles circunstancias que todavía experimentamos, con la distinción de que hoy tenemos la evidencia (y la esperanza) de que habremos de resurgir de este desafío natural global.

En 1918, cuando ocurrió la crisis mundial por la llamada “gripe española”, muchas naciones pensaban que ya habían construido sistemas de atención y de salud pública que disminuirían los estrategos hechos por otras enfermedades, por ejemplo, el cólera. Se equivocaron.

En medio de una guerra mundial tuvieron que lidiar al mismo tiempo con la pandemia, además de sufrirla durante cinco largos años con medidas de higiene muy similares a las que ocupamos ahora. El escenario de 2009 con la influenza se anticipaba de manera similar, sin embargo, afortunadamente el virus no resultó tan maligno como se pensó en un inicio.

científicos y covid
Imagen: Gettyimages.

Esta ocasión fue diferente. El SARS-CoV-2 demostró un alto poder de contagio, falta de síntomas para muchos pacientes que podían transmitirlo sin saberlo y padecimientos que surgían cuando la enfermedad que produce estaba avanzada, un auténtico desafío de prevención y combate epidemiológico.

Frente a ello, la aceleración de protocolos y de ensayos clínicos para crear vacunas potentes y que, además, pudieran neutralizar variantes que se reproducían rápidamente, algunas mucho más contagiosas que la identificada originalmente. Sin duda ha sido un logro sin par de la ciencia moderna; un milagro.

Pero esa aura de divinidad puede ser engañosa. Aquí hablamos de años de estudio, preparación, teorías, ensayos, experimentación constante, y una voluntad por llegar a entender los “cómo” y los “por qué” de nuestra existencia para luego convertirlos en soluciones líquidas inyectables que salvan vidas y previenen la pérdida de otras a futuro.

A través de la inteligencia, los científicos de hoy y de ayer han obtenido vacunas, y posiblemente en unos meses más surja un tratamiento para que dos organismos puedan sobrevivir sin hacerse daño en el mismo espacio. No es una casualidad, es una “causalidad” derivada del compromiso con los demás.

cuidarse del covid
Imagen: México Social.

En un cambio de época en el que podemos tener referentes de éxito equivocados, creer más en la ciencia y en los científicos es una prueba de que la fe tiene un aspecto de racionalidad en la que estamos dispuestos a impulsar nuestras capacidades al límite en situaciones de mucha necesidad, sin perder esa capacidad de desear que todo salga bien porque creemos que fundamentalmente nuestra naturaleza es buena, solidaria, enfocada en la generosidad y ese bienestar común que nos permite soñar y ponernos metas más altas y más nobles.

Tendremos oportunidad de estudiar lo que hicimos correctamente y lo que nos faltó por hacer durante esta crisis sanitaria. Por lo pronto, el camino no se ve tan empinado cuando hemos ganado confianza en lo que aprendemos y en las maneras en que lo aplicamos para preservar el mayor activo con el que contamos: la vida misma.

De ninguna manera esto quiere decir que debemos bajar la guardia, al contrario, debemos seguir con las medidas de precaución durante más tiempo; sólo aprovechemos para reflexionar y dimensionar con justicia el papel de los científicos que lograron este inmenso trabajo que nos permite mirar hacia adelante, evitar la pérdida de más vidas, y eventualmente respirar con tranquilidad de nuevo. Ahí es donde está, creo, el milagro.

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