Las clases medias y la disrupción tecnológica de las Fintech
Octaviano Couttolenc

Cambio y fuera

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El futuro de las Fintech es promisorio, pero es un trabajo en proceso que va avanzando a pasos agigantados.

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Hoy en día ya no nos sorprende tanto, la rapidez con la que nuevos modelos de negocio disruptivos, ágiles y pensados para ofrecer excelentes experiencias a sus clientes, van logrando escalar posiciones competitivas en prácticamente todas las industrias tanto de producción como de servicios. En el mundo financiero, donde en algún momento los jugadores incumbentes pensaron que sería muy difícil que nuevos jugadores participaran debido a las altas barreras de entrada al sector (altos requerimientos de capital, regulación onerosa, necesidad de generar confianza entre los depositantes, confidencialidad de la información, entre muchas otras), poco a poco han ido cediendo terreno a nuevos jugadores, mejor conocidos como Fintechs.

Bajo este término nos referirnos a aquellas empresas que utilizan tecnología para brindar servicios financieros de manera más eficiente y ágil y proviene justamente de la contracción de los términos finanzas y tecnología. Aunque es una industria relativamente joven, ya existen toda una serie de emprendimientos que han logrado avanzar en importantes nichos del negocio financiero y hoy son contendientes respetados. Hoy existen más de 700 unicornios Fintech a nivel global, y de esos 33 son latinoamericanos incluyendo nombres tales como: Nubank, Ualá, Kavac, Bitso, Cloudwalk, Jeeves, Clip, Creditas, entre muchos otros.

En la banca tradicional han visto con especial preocupación como estas empresas ágiles bajo modelos de negocio disruptivos y dirigidas por jóvenes emprendedores, y que no tienen la carga de pesadas estructuras corporativas, ni sistemas antiguos, ni procesos burocráticos, van quitándoles mercado. Si estuviéramos comparando a los participantes del sector con barcos, creo se pudiere decir que la banca tradicional son los grandes buques tanqueros, a los cuáles les cuesta mucho trabajo cambiar el curso y virar el timón, mientras que las Fintecs, son pequeñas lanchas rápidas con mucha capacidad y facilidad de movimiento.

Ante este entorno retador, hay que reconocer los grandes avances de las Fintechs, sin embargo, los grandes bancos no se han quedado de brazos cruzados y en estos años han emprendido una importante transformación para volverse más ágiles, emprendiendo modelos de negocio digitales, y buscando mejorar su experiencia al cliente. Algunos están intentando realizar este cambio desde dentro, otros han optado por crear unidades de negocio fuera de su núcleo para darles mayor autonomía y rapidez de gestión, y algunos otros inclusive han optado por procesos de adquisiciones de empresas Fintech.

Sin miedo a equivocarme muchos de nosotros como usuarios de la banca, tenemos cantidad de quejas e inconformidades sobre los productos disponibles y sobre todo por la mala calidad y lentitud del servicio que hemos recibido de los bancos en sus distintos medios de atención, sean sucursales, ATMs o call centers. No cabe duda de que los bancos tienen ante sí un reto enorme para lograr cambios radicales para buscar seguir siendo una alternativa para sus clientes, ante el embate de estos nuevos entrantes, que ponen la experiencia del cliente como un atributo crítico de la oferta de valor y que van logrando ganar cuotas importantes de mercado de clientes insatisfechos, pero más importante de aquellos clientes no atendidos. En México, aunque ha habido un esfuerzo institucional relevante para la inclusión financiera, cerca del 53% de la población aún no está bancarizada y el uso del efectivo está aún presente en cerca del 80% de las transacciones.

Hace unas semanas tuve la oportunidad de asistir a un Foro denominado Finnosummit, que tuvo lugar en Ciudad de México, y donde se dieron cita un importante número de participantes del ecosistema Fintech para intercambiar puntos de vista sobre las oportunidades y retos del sector y sobre todo compartir historias de éxito de emprendedores y empresas de toda la región que han logrado una disrupción muy importante en varios nichos del mercado financiero. En este foro se tocaron temas de gran relevancia tales como:

  • -Medios de Pago/billeteras electrónicas
  • -Alternativas de crédito para individuos y pymes
  • -Plataformas de Crowdfunding para crédito
  • -Comercio electrónico
  • -Plataformas de financiamiento de “compre ahora y pague después”
  • -Ciberseguridad
  • -Criptomonedas
  • -Modelos de Inclusión financiera, entre muchos otros
fintech y clases medias

Hasta hace unos años el monopolio de discusión sobre el sistema financiero ocurría exclusivamente en las convenciones bancarias, pero hoy en día ocurre en multitud de nuevos foros donde estás empresas Fintech están presentes.

No es mi intención en este artículo hacer una reseña ni recuento de los temas arriba mencionados y ampliamente comentados, y/o hablar sobre las muchas historias de éxito que escuche, sino quisiera referirme a aquello que desde mi óptica fueron los temas que los ponentes ahí convocados mencionaron como aspectos relevantes para el futuro del sector incluyendo: (i) la inclusión financiera y ii) la colaboración entre empresas bajo el modelo de “Open bank”.

Sobre la inclusión financiera en México, es paradójico que siendo un país con altísima penetración de teléfonos móviles, cercana al 90%, seguimos teniendo a un gran porcentaje de la población sin acceso al sistema financiero y sigue transaccionando mayormente con efectivo. Justamente las Fintech teniendo en el centro de su modelo la digitalización, es que están buscando métodos alternos, disruptivos, ágiles, mediante el uso de inteligencia artificial, de Banca Abierta “Open Bank”, de colaboración entre empresas, y de esta forma poder entender, analizar y valorar a ese consumidor y poder hacerle una oferta de servicio a su medida, atractiva y ágil. Dada la gran rapidez con la que se están moviendo estas empresas, es predecible que la ventana de oportunidad para cerrar la brecha de inclusión se cierre ahora con mucho mayor rapidez.

El desarrollo de las Fintech, ocurre a mucho mayor velocidad, dada que sus modelos de negocio se construyen abiertos a la colaboración, y donde a través del modelo de “Open Bank”, es decir donde a través de interfaces, una institución puede permitirle a otra acceso en forma segura a la información de sus clientes, y/o de sus historiales de crédito o de pagos, o acceso a ciertos procesos de manejo de información personal, de tal suerte que pueda mejorar o facilitar que esta le ofrezca algún producto o servicio a dichos clientes. Imagina que una empresa quiere analizar darte un crédito y para realizar su evaluación de crédito, no sólo consultará al buró de crédito y correrá sus propios procesos, sino que podrá usar la información de algún otro socio, para evaluar tu calidad crediticia y experiencia pasada, en forma inmediata. Es indudable que un modelo de tipo colaborativo acelera el desarrollo de muchos negocios y permite que productos y servicios lleguen a mayor número de clientes, y en forma más rápida y con menor costo. Poco a poco como consumidores iremos experimentando los beneficios de esta revolución tecnológica que nos permitirá a través de dichas interfaces, agregar varias cuentas de distintos proveedores y verlas en un mismo lugar, acelerar nuestras aplicaciones de crédito, facilitar la apertura de cualquier cuenta, entre muchas otras.

Sin duda el futuro de las Fintech es promisorio pero es un trabajo en proceso, que va avanzando a pasos agigantados. Es crítico para su desarrollo un marco regulatorio ágil y que les ofrezca condiciones para seguir atrayendo capital de desarrollo, y permita inclusive a algunas de ellas migrar hacia esquemas que les permitan asegurar una fuente de fondeo o de depósitos estable, condición necesaria para su éxito. No tengo duda sobre los enormes beneficios que generan los modelos colaborativos que aceleran las transformaciones de ahí que Open Bank y Open Finance llegaron para quedarse.

Sin duda los grandes beneficiarios de este movimiento serán todas aquellas personas que hasta hoy no han tenido acceso al sistema financiero y el poder contar con acceso a medios de pago, créditos de consumo e hipotecarios, seguros y ahorro, de una manera eficiente, ágil y de menor costo, sin duda se traducirá en grandes beneficios para las clases medias, en especial aquellas en países en vías de desarrollo, que hoy representen cerca de 3,800 millones de personas o el 48% de la población mundial.

Un aplauso por la disrupción tecnológica en bien de la gente más necesitada.

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