Calumnia, que algo queda
José Elías Sahab

De todo y de nada

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La calumnia enrarece el ambiente social de una nación, la polariza, la enfrenta.

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Lectura: ( Palabras)

#Calumnia

La calunnia è un venticello,
un’auretta assai gentile
che insensibile, sottile,
leggermente, dolcemente
incomincia a sussurrar.

Esta aria pertenece a la ópera “El barbero de Sevilla” que el extraordinario compositor italiano, Gioachino Rossini, llevara por todo Europa a partir de la segunda década del siglo XIX. La frase se traduce al español más o menos así:

La calumnia es una brisa,
Un viento muy suave y apacible
que insensible, sutil,
de forma ligera y suavemente
comienza a susurrar.

Para la Real Academia Española, la calumnia es una “acusación falsa, hecha maliciosamente para causar un daño”, así como la “imputación de un delito a sabiendas de su falsedad”.

Hoy en día se puede calumniar hasta de forma anónima, hacerlo viral en redes sociales y dejar graves consecuencias para la persona calumniada, sin que ésta tenga la misma capacidad para defenderse. Cuando oímos la expresión “calumnia, que algo queda”, debemos pensar en que hay una mala intención de alguien, para falsamente acusar a otra persona y que, aunque esa persona se defienda, quedará dañada su imagen de alguna u otra manera.

Hoy estamos en plenas campañas para renovar la Cámara de Diputados y quince gobiernos estatales, así como legislaturas locales y alcaldías. Se considera la elección más grande de la historia de México y por todos los rincones del país vemos actividad política. Esta actividad va acompañada de miles de calumnias que, al parecer, es la mejor herramienta que tienen los políticos para descalificar a sus adversarios.

La calumnia enrarece el ambiente social de una nación, la polariza, la enfrenta. Los ciudadanos se alimentan de verdades a medias o, de plano, de información muchas veces falsa; y así pueden llegar a tomar decisiones que los lleve a votar de una u otra manera.

Desde ahora y hasta el 6 de junio, fecha de las elecciones, veremos muchas acusaciones, mucho ruido e incluso persecuciones. Apenas ayer detuvieron a la candidata del PRI a la alcaldía de Ciudad Juárez por manifestarse, para sólo dar un ejemplo.

El reto para los ciudadanos es identificar claramente cuáles acusaciones son reales y cuáles son ficticias. La calumnia tiene como principio que parte de un supuesto falso. El problema es que puede venir de cualquier nivel de gobierno, de los medios, de las redes sociales y hasta de las conversaciones de café.

México está en una crisis no sólo económica o en materia de educación, que siempre resalto, hoy nuestro país está sumido en una crisis de identidad. No tenemos claridad de quiénes somos como nación y hacia dónde vamos. Todos los partidos se atacan unos a otros, se destruyen reputaciones todos los días, se acusa a las personas con tal ligereza y ni siquiera se detienen a pensar si lo que dicen es cierto y cómo a esa persona le va a afectar lo que se dice de ella.

En esa vorágine de querer ganar a toda costa las elecciones, muchos candidatos ponen sus pasiones por encima de sus valores y por encima de sus principios. La calumnia es una de las expresiones más ruines y bajas de sus acciones. Ningún partido está libre de culpa, el problema es que tampoco las autoridades, a nivel federal, estatal y municipal se libran de esto, por el contrario, atizan el fuego que genera encono y desencuentros entre mexicanos. Se les olvidó que antes de ser partidarios de una agrupación política o ideología, todos éramos mexicanos y ahora vemos las consecuencias, no sabemos ni quiénes somos, no hay identidad.

Cualquiera puede ser víctima de una calumnia y en estos meses que vienen, veremos más y más de esta forma de actuar. Estoy seguro de que las consecuencias no serán nada buenas y los odios florecerán. Se nos olvidó que denostar a las personas es un ejercicio estéril y divide. La persona vale por el simple hecho de existir. Seamos críticos de sus acciones y sus propuestas, pero no entremos en denostaciones personales, nuestro país nos lo pide a gritos, adolorido y lleno de miedo.

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