Y las vacunas anticovid hondureñas, ¿cuándo “aterrizan”?
Manfredo Martínez

Sociedades del Siglo XXI

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El caso hondureño ha estado revestido de cierta demagogia pues se aseguró a través de sus autoridades estatales que a fines de febrero estaría el fármaco en el país.

Imagen: Expediente Político.
Imagen: Expediente Político.

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A medida que avanza el tiempo y nos alejamos aún más de diciembre 2019, decenas de países llevan a cabo –unos en mayor medida que otros– jornadas de inmunización poblacional a través de la adquisición de vacunas contra el coronavirus SARS-CoV-2, generadas a lo largo y ancho del planeta por diversas casas farmacéuticas. Vemos, por ejemplo, cómo México levanta la voz para pedir mayor igualdad global en el acceso al medicamento (a propósito, el país norteamericano ha inyectado a la fecha al menos una dosis a poco más de un millón de habitantes, de acuerdo con los datos de prensa). En el caso de la región centroamericana solamente Costa Rica, Panamá y últimamente El Salvador, han empezado el proceso de vacunación. El caso hondureño ha estado revestido de cierta demagogia pues se aseguró a través de sus autoridades estatales que a fines de febrero estaría el fármaco en el país. Ahora estará en territorio nacional a finales de marzo.

Me parece que estas “fallas” en la gestión del medicamento tiene su génesis en cierta falta de empatía con el dolor del prójimo, sobre todo con aquellos que han estado “sobre el terreno” al frente de la respuesta a la pandemia, pero también con todos aquellos sectores vulnerables a la enfermedad. En mi opinión, a la actual ministra de salud hondureña Alba Consuelo Flores y su equipo de trabajo les falta sensibilidad y formación humanista en la materia –que, por cierto, ella es pedagoga con formación en administración de empresas–, lo cual va en contraposición a la posibilidad de accionar en pro de mitigar sufrimiento de ciertos sectores de la sociedad hondureña.

vacunas en honduras
Imagen: Expresión Política.

Ya lo revelaron hace unas semanas representantes del conglomerado empresarial nacional en el sentido de que, ya desde mediados del año pasado, empresas farmacéuticas extranjeras hizo ofrecimientos preliminares de facilitación temprana de la vacuna y las autoridades sanitarias hicieron caso omiso al asunto. Claro está que la vacuna debe ser certificada con los criterios de seguridad y verificación de los niveles de eficacia, pero siempre en eventos como los actuales, es necesario activar tempraneramente procesos de gestión para lograr en consecuencia resultados satisfactorios.

Es inaudito que la llegada de la vacuna esté supeditada a las ejecutorias donativas que se hagan desde el mecanismo COVAX, cuando lo realmente importante sería generar medidas multisectoriales en donde se articulen los esfuerzos tendientes a la compra del producto farmacéutico. Pienso que el problema consiste en que los esfuerzos nacionales de adquisición de la vacuna se están haciendo disgregadamente –el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) comprará sus lotes; la dirigencia empresarial hará lo mismo–, lo cual evidencia una falta de jerarquía en el liderazgo por impulsar la inmunización “universal” de la ciudadanía.

Es importante acotar que en esta “carrera alocada” por hacerse de estas herramientas para la sanidad pública, siempre termina favoreciendo a potencias hegemónicas y grupos pudientes (veamos el caso peruano, por ejemplo, con las denuncias relacionadas al “vacunagate”).

vacunas en honduras
Imagen: Euronews.

Ahora bien, es necesario que hayan sólidos procesos de educación y concientización ciudadana respecto a la inoculación del antídoto, debido a que en los desplazamientos diarios que hacemos nos damos cuenta de ciertas reticencias en torno al medicamento y esto indudablemente es un ejercicio de bioética que debe liderar la Secretaría de Salud, pues lo que se percibe en ciertos imaginarios sociales son rasgos de conspiración contra el mismo pueblo como una suerte de “conspiración”.

En definitiva, Honduras podría “aprender” de la comunidad internacional los masivos procesos de vacunación llevados a cabo hasta el momento, no obstante, “ralentizar” la llegada de las vacunas se constituye en sí mismo en “amenaza latente” para los ciudadanos, en tanto se percibe un progresivo “relajamiento” social y esto es contraproducente a los esfuerzos locales por contener la propagación del coronavirus. Disciplina y vacunación deben “ir de la mano”, y lo constatamos cuando desde la OMS se advierte que “el freno de la pandemia aún no se debe a las vacunaciones”.

Posdata: A propósito, la mexicana Piedad Huerta Arneros, comunicóloga y experta en salud pública, representante en el país de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), ha reiterado en diversas intervenciones público-mediáticas que “la gobernanza en salud es uno de los pilares para identificar políticas, planes y estrategias para mejorar la salud pública”.

Estos esfuerzos están anclados obviamente en la Agenda 2030, específicamente en el Objetivo de Desarrollo Sostenible, No. 3, relativo a la Salud y Bienestar. “Si hablamos de bienestar hablamos de salud” ONG Envera.


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Consuelo Torrez.

Excelente artículo!!. Este escenario no es nada alagador.

edu arg0 ja

nollegaran ni pondran ya que fraternidaduniversal del grupo ordo templarius orientis poblara elpais entodos lor ordenes de gobierno de salud y militar con guatemaltecos hondureños porquepor ignorancia mexico no tendra la capácidad mental por hipoxemia 40% guardia nacional es extranjera

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