Las mujeres del siglo XX y su transformación en el siglo XXI
Shulamit Graber Dubovoy

Nada humano me es ajeno

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Hoy en pleno siglo XXI sabemos que ser mujer no significa ser “el sexo débil”, sino la piedra angular en la que se sostiene una familia, y ser mujer no es estar detrás de un hombre…

Imagen: La Ciudad de las Diosas.
Imagen: La Ciudad de las Diosas.

Lectura: ( Palabras)

Los cambios de la identidad femenina a través del tiempo, nos hemos reinventado…

La felicidad o desgracia de una mujer ya no depende del contrato matrimonial. La categoría “mujer” no es una categoría biológica o fisiológica, sino una categoría cultural que a través de los años se ha asociado con miles de significados.

Ser mujer ha representado durante muchos siglos una constante batalla, una constante lucha de la cual las victorias solían ser cortas e incluso efímeras.

Hoy en pleno siglo XXI sabemos que ser mujer no significa ser “el sexo débil”, sino la piedra angular en la que se sostiene una familia, y ser mujer no es estar detrás de un hombre empujándolo a que crezca, sino caminar a su lado para que juntos puedan salir adelante; teniendo en cuenta que “la plenitud del individuo es el sustento de la pareja; la plenitud de la pareja es el sustento de la familia, la plenitud de la familia es el sustento de la sociedad y la plenitud de la sociedad es el sustento del individuo”.

Las mujeres contemporáneas procuran libertad y autonomía, hemos superado prejuicios que todavía nuestras madres no pudieron romper completamente ante la sumisión de nuestras abuelas que ni siquiera tenían el derecho de votar.

Hoy en día, nuestra sociedad, exige mujeres diferentes, personas que en toda la extensión de la palabra se puedan llamar así mismas mujeres.

femenismo e identidad femenina
Imagen: Filosofía & Co.

¿Qué tipo de mujer queremos para nuestra sociedad del siglo XXI? ¿Feminista o femenina?

La mujer del siglo XXI desea encontrar un equilibrio entre feminidad, fecundidad y amor, vida familiar y vida profesional. Este certero equilibrio sería la expresión más bella de la historia de la Mujer.

A principios de siglo, las revoluciones que cambiaron la condición de la mujer se acompañaron de consecuencias que hoy necesitan una nueva reflexión a fondo sobre la identidad femenina respondiendo a las siguientes preguntas: Con todos los derechos que hoy hemos conquistado, ¿hemos encontrado nuestra verdadera dignidad y significado en nuestra sociedad? En nuestro siglo, ¿qué tipo de mujer queremos ser?

Para asemejarse a los hombres, muchas mujeres buscaron la igualdad absoluta suprimiendo la diferencia entre los sexos. Como si la igualdad era la semejanza. ¿No hay también igualdad en la diferencia? Además, ¿no se crearon nuevas dependencias? 

El movimiento feminista radical, en vez de promover los derechos de la mujer como mujer, reclamó que fueran integradas en el mundo del trabajo como los hombres. Esta propuesta, finalmente admitida, ha originado múltiples dificultades, porque la mujer necesita trabajar con sus cualidades de mujer y el hombre con sus cualidades de hombre. Sin embargo, desgraciadamente en muchos casos, la mujer ha perdido una parte de su identidad. Su corazón ha cambiado el amor y el deseo de dar, en egocentrismo y deseo de autorrealizarse, volviéndose ella misma su último fin. Desde hace algunos años, nuevas corrientes se desarrollan de quienes aspiran a recobrar una visión íntegra de la mujer, centrada en su feminidad. Actúan a tres niveles de la sociedad: la política, los medios de comunicación y la educación. Hablan de una “Mujer Nueva”.

empoderamiento de mujeres
Imagen: Alfaro Noticias.

Esta mujer, es aquella que busca su realización personal siendo ella misma en plenitud. De allí, la necesidad de presentar una nueva visión integral de la mujer, en la que no se omita su misión. Pero ¿cuál es esa misión? El papel de la mujer sería la transmisión de los valores en la sociedad para permitirle que se desarrolle en busca del sentido de la vida. Sin el verdadero amor de la mujer como esposa y madre, la familia se tambalea.

Actualmente, más que nunca, el mundo necesita de la mujer. La mujer no puede, ni debe, desperdiciar los talentos que recibió, la mujer que se realiza es aquella que ama y se siente amada, la que recibe y da con generosidad, a la vez que se siente útil y plena profesionalmente en cualquier ámbito que su sabiduría la conduzca.

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