La Generación de Cristal
Beatriz Hernández Estrada
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Se les critica por “no aguantar nada y quejarse de todo”, son personas que manejan al dedillo la tecnología, mundo donde incluso todo les resulta fugaz o efímero…

Imagen: LatinPress.
Imagen: LatinPress.

Lectura: ( Palabras)

Con seguridad, usted como yo, habrá escuchado alguna vez que, a determinado sector de población, se le denomina de cierta forma para identificar a aquellas personas nacidas en determinados acontecimientos históricos, así como los valores, pensamientos y acciones que le son propias y les distingue.

De esta forma, expertos en publicidad, periodistas, editores, investigadores, sociólogos y antropólogos que clasifican a las distintas generaciones, con el fin de poder estudiarlas mejor y conocer; ya sea para efectos mercadológicos o laborales “qué los motiva en función de su ciclo vital”. Esto con el fin de diseñar estrategias encaminadas a estas personas.

Por lo que a la cuestión laboral se refiere, resulta por demás interesante ver cómo en algunos centros de trabajo convergen distintas generaciones y, de ahí, las relaciones y coordinación o no que puede darse.

Un medio de comunicación español[1] publicó, hace unos años, un cuadro con el que podemos estar o no de acuerdo, pero que sirve para ilustrar lo ya señalado.

Taxonomía de generaciones

Otro dato importante que debemos tomar en consideración es la relación de estas generaciones con las nuevas tecnologías, en especial con el Internet que se han vuelto parte importante de nuestra vida.

Casualmente, en ese mismo año, 2015, expertos en libertad de expresión y psicólogos[2] publicaron un artículo, en el que denunciaban un fenómeno nuevo, preocupante y cada vez más común en los campus universitarios de Estados Unidos: la aparición de estudiantes demasiado frágiles emocionalmente y propensos a ofenderse a la menor provocación, incapaces de soportar o tolerar ideas u opiniones opuestas a las suyas, y dispuestos a callar, incluso mediante la violencia física, a todo aquel que se atreva a cuestionar sus dogmas ideológicos.

Lo anterior anuncia lo que algunos le nombran como “Generación de Cristal” a la que quiero enfocarme. ¿Por qué les llaman la “Generación de cristal”?

Es un término acuñado por la filósofa española Monserrat Nebrera y, a diferencia de lo que se cree, no hace referencia a los millennials, tampoco concretamente a los centennials, sino más bien a los hijos de la Generación X, los nacidos después del año 2000.

La característica “Cristal” que se le atribuye al concepto habla de la fragilidad o la manera en que quedan “rotos” por dentro si algo no les sale como ellos deseaban. El análisis que hace en torno a estos jóvenes, dice su autora, es que: “…son así de inestables o inseguros porque sus padres de la Generación X (quienes abarcan desde los 70 hasta mediados de los 80), vivieron épocas de mucha carencia, se empeñaron en salir adelante para darles todo y que nos les falte nada como a ellos en su momento.”

generaciones TIC
Imagen: Campo Virtual.

Y sí, es lo que la mayoría de los padres queremos para nuestros hijos, pero que al parecer algo no está saliendo bien para algunos.

Se les critica por “no aguantar nada y quejarse de todo” (le suena familiar), son personas que manejan al dedillo la tecnología, mundo donde incluso todo les resulta fugaz o efímero. Son creativos en lo virtual y desarrollan un alto grado de sensibilidad.

Para estos jóvenes que están atravesando la adolescencia ‒nos dice quien acuñó el término‒la autoridad familiar o institucional está devaluada y les genera rechazo, ya que es la misma que los acusa de no tener tolerancia a la crítica y la frustración.

No obstante, los textos que describen sus características hablan de que es una generación solidaria con las causas globales y absolutamente sincera.

El surgimiento de la Generación Cristal en la última década

Un texto que circula en Internet y que es de fácil ubicación, resume de manera puntual a lo que quiero referirme y, por tal, me permito citarle:

Cada década o quindenio, la sociedad se caracteriza por tener cierto tipo de comportamiento e ideales. Por ejemplo, en los años 70, la forma de vestir, de pensar y la perspectiva común era a través de la moda hippie: música alegre, consumo de sustancias relajantes y el famoso lema «Haz el amor, no la guerra». A esta generación se le conoció como la «Generación X». Algo similar sucedió en los 80 con el auge del rock y el nacimiento de la «Generación Y», los 90 conocidos como «Millennials» y los 2000 como «Generación Z».

Sin embargo, es con estas dos últimas donde surgen ciertos problemas, pues gracias a las constantes quejas y rechazos por parte de estas personas a diversos temas que antes eran comunes en anteriores generaciones, se les ha denominado como «Generación Cristal».

generación de cristal
Imagen: MediaLab.

Como he mencionado antes, la Generación Cristal abarca a las personas nacidas alrededor de los años 1990 y 2005. Por otro lado, el término “cristal” viene de delicados o hipersensibles, es decir, que por un comentario o crítica, quienes son parte de esta generación, se sentirán ofendidos sin importar lo que haya escuchado o que haya una falta de respeto. Las características que mayormente reciben por los adultos es que “se quejan por todo y no aguantan nada”.

Comunicadores de distintos países se han referido y tratado de explicar este tipo de críticas de la siguiente manera:

Estas nuevas generaciones ven algo que nosotros, desde nuestra “normalidad”, no vimos, porque se creció soportando las adversidades en un entorno donde el abuso era fortísimo desde varios segmentos sociales. Pero ya no son esos tiempos: el racismo ha perdido desde varios flancos, el machismo se está viendo amenazado, el abuso laboral también es observado desde miradores de derechos humanos o crisis de salud.

Lo que empezó como una crítica y preocupación sobre esta generación ‒y que en lo personal me permito compartir‒ es si no estaríamos equivocándonos y hacer algo incorrecto con la mejor de las intenciones. Es decir, nadie quiere ver sufrir a nuestros jóvenes, pero debemos ‒como en su momento lo padecimos nosotros‒ dejar que vivan su proceso. Dejar que se “den frentazos y aprendan a resolver sus problemas”. No allanarles todo porque les impediríamos “crecer y anteponerse a las adversidades”.

Y decía yo, comencé a redactar esta colaboración con un dejo de preocupación, pero termina como una reflexión con base a lo subrayado. ¿Será que por nuestras circunstancias y condiciones vividas, nos acostumbramos a ver la vida de una forma incorrecta? ¿Al menos, algunos aspectos?

Quienes son de la Generación X, como yo, muy posiblemente compartirán la idea que nos fue inculcada, del respeto a nuestros mayores ‒situación que no debe de cambiar por el paso del tiempo y por mucha modernidad que existiera–, pero que ello traía implícito un conocimiento basado en la experiencia y que eran paradigmas incuestionables.

Cabe recordar que en las ciencias sociales el paradigma se encuentra relacionado al concepto de cosmovisión. Se emplea para mencionar a todas aquellas experiencias, creencias, vivencias y valores que repercuten y condicionan el modo en que una persona ve la realidad y actúa en función de ello.

Quizá es tiempo de cuestionarnos y ver la vida desde otro ángulo y desde otro “Cristal”.


[1] Greg Lukianoff y Jonathan Haidt.

[2] La vanguardia, 2015.

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Trinny

Pienso que cada generación es un reflejo de la evolución y así como nuestro cerebro es en su raíz reptiliano, las generaciones van de lo terrenal a lo espiritual en su necesidad de trascendencia. No hay bueno y malo solo una expresión del cambio y una oportunidad de aprender para construir el futuro en el pasado
Gracias por poner el tema en la mesa Bety

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