El derecho que nos quitó la pandemia

La educación fue uno de los derechos que nos robó la pandemia de COVID-19 en nuestro país, millones han tenido que dejar sus estudios por temas derivados de la epidemia.

Fotografía: Cuartoscuro

Michael González

Lectura: ( Palabras)

La pandemia de COVID-19, que llegó hace más de un año, cambió nuestras vidas de múltiples formas, tanto positivamente – aunque no parezca – como de forma negativa y una de ellas es el derecho, entre muchos otros, que nos robó, el derecho a estudiar. 

Lo anterior es un tema que aquejó muchísimo el mundo en general, pero, especialmente, la región de América Latina y el Caribe donde 32 países suspendieron clases presenciales al inicio de la pandemia, de acuerdo con un informe presentado por la Comisión Económica para Latinoamérica y el Caribe (CEPAL)

En una población de casi 640 millones de personas, la Organización de Naciones Unidas (ONU) estima que la emergencia de COVID-19 afectó a más de 156 millones de estudiantes de todos los niveles en la región.

Esto es uno de los grandes problemas, al igual que el de salud y económico, que es de profunda preocupación para los diversos países de nuestra región, los cuales buscan las distintas formas de evitar perder el progreso educativo de los estudiantes.

No sólo eso, es importante recordar, además, que millones de niñas y niños se benefician del Plan Alimentario que ofrecen los centros educativos en los que estudian.

Según la CEPAL, sólo 13 países entregaron kits de alimentos para que estos puedan ser preparados en el hogar, mientras que sólo tres implementaron la provisión de almuerzos.

Lo anterior derivó, de acuerdo con la ONU, en que 300 millones de estudiantes de primaria dejaron de recibir sus alimentos desde que se suspendieron las clases. 

El tema educativo no parece ser el más importante – por muchas razones, el sanitario primordialmente ya que no podemos vivir sin salud –, pero es algo, a diferencia de lo económico, que no se podrá recuperar con el tiempo. 

México y sus millones sin educación 

El derecho que nos quitó la pandemia
Fotografía: Reuters

Esta situación hizo crecer la brecha educativa, sólo 56.4% de los hogares en nuestro país cuenta con acceso a internet lo que dificultad el propósito de acceso a educación en momentos tan difíciles como estos.

En ese sentido, también hay que tener en cuenta que el 44.3% de los hogares cuenta con una computadora en casa, lo que hace mucho más difícil la tarea, especialmente, en familias con dos o más niñas o niños.

Pero también el tema económico influye en esta difícil situación y hace que estudiantes de diversas edades tengan que dejar sus actividades educativas y dedicarse a trabajar para poder llevar sustento económico a casa.

Según el INEGI, por motivos derivados del COVID-19 o por temas económicos 5.2 millones de personas entre 3 a 29 años no pudieron inscribirse al ciclo escolar 2020 – 2021, lo que representa el 9.6% de esa población.

Los datos del INEGI nos enseñan que el teléfono celular se convirtió en el dispositivo preferido por estudiantes que sí cuentan con la oportunidad de continuar sus estudios 

En todos los niveles de educación – a excepción del Superior – el teléfono es el más utilizado con creces para las actividades educativas de estudiantes, y es que 75.1% de la población de 6 años o más cuentan con un dispositivo de estos. 

La parte tecnológica es un impedimento y en México aún más, según la CEPAL sólo 8 países en los que destacan: Argentina, Chile, Colombia, Perú y Uruguay entregaron dispositivos tecnológicos para poder avanzar en actividades a distancia

Si a este impedimento le sumamos que en casa no hay alguien que ayude u oriente a niñas y niños en sus actividades no hace más que profundizar la crisis, el 98.7% de estudiantes de preescolar y 93% de educación primaria no contó con apoyo

Atender la crisis por encima de otros proyectos 

El derecho que nos quitó la pandemia
Fotografía: Cuartoscuro

Es importante que, mientras se invierte en que avance el proceso de vacunación, se propongan alternativas para recuperar el tiempo perdido en educación y reinsertar a aquellos que desertaron al proceso educativo.

La educación es un derecho universal y eso no lo podemos olvidar, que alguien se quede sin acceso a la educación nos debería de preocupar y ocupar, no es un tema menor este.

En ese sentido, es más importante invertir en educación – nunca una inversión en esta área serán perdidas – para amplificar el acceso y que nadie no tenga que dejar sus estudios por temas económicos.

Que sea el Estado quien puede proveer de todo lo necesario para que los más necesitados no se vean en la obligación de abandonar. 

Cualquier otro proyecto puede esperar, las fotos cortando el listón que inaugura un nuevo megaproyecto puede pasar a segundo plano, se valorará muchísimo más y tendrán impactos más positivos en el presente y futuro de este país aquellas inversiones destinadas a educación y salud.

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