Política, frivolidades y sociedad indiscreta
Gerardo R. Herrera Huízar
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La realidad de las cosas adquiere entonces características esquizofrénicas que nos conducen, como simples observadores, a la interpretación de realidades que no merecen interpretación alguna.

Imagen: Horizontal MX.
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Lectura: ( Palabras)

Inmersos en la vorágine de las ambiciones, consustanciales naturalmente a la dinámica política en época de elecciones, vamos siendo testigos de inusitados eventos, chuscos o ridículos unos, escandalosos y deleznables otros, cada vez más públicos y de vertiginosa difusión, gracias al oportunísimo y extenso empleo de la tecnología en poder del ciudadano.

Cualquier persona que se encuentre armado con un modesto teléfono celular posee la capacidad de generar un escándalo, de desenmascarar o exhibir conductas torcidas, abusos o excesos con sólo oprimir un botón en el lugar y momento apropiado y nunca faltará un cándido descuido de alguien cometiendo una tropelía para convertirse en el protagonista del momento.

Tres ejemplos recientes resultan pertinentes e ilustrativos: las amenazas de un singular ejemplar vacuno sin límites geográficos, el intento de abuso sexual de un flamante diputado contra un menor y los impropios tocamientos de un candidato a gobernador a su compañera de partido que, ante el peso de la contundentes evidencias, han recurrido por igual al discurso de moda, aduciendo intencionalidades abyectas de sus adversarios políticos mediante la manipulación de los hechos para dañar su prístina imagen mediante un montaje.

políticos sin propósito
Imagen: Ideas en Libertad.

La realidad de las cosas adquiere entonces características esquizofrénicas que nos conducen, como simples observadores, a la interpretación de realidades que no merecen interpretación alguna. Los desmentidos recurrentes se han tornado populares y universales como la excusa oficial: el montaje.

Así resulta que ni las amenazas fueron amenazas, el abuso sexual no existió, los millones que se robarían eran de mascarillas y la nalga y la mano se encontraron, apretón de por medio, de manera casual.

Pero las benditas redes sociales, gozan por fortuna, aunque al parecer ya no por mucho tiempo dadas las tentaciones controladoras, de una gran libertad de acción, cobertura y contingente, dotando al ciudadano de una gran capacidad, si bien no estructurada formalmente, para generar mecanismos de auditoría social y exponer de manera abierta, los deslices de nuestros circunspectos directores.

políticos corruptos
Imagen: SIC MX.

La cada vez más evidente chabacanería exhibida en la conducta de muchos miembros distinguidos de nuestra clase política, frivolidades y desmesura, va generando un ambiente de desconfianza, cuando no de abierto rechazo en el electorado, al no encontrar personalidades que reflejen, mínimamente, seriedad, decoro y confiabilidad en sus propuestas y mucho menos con los cada vez más recurrentes escandalitos registrados por un smartphone indiscreto.

Bien deseable es para la sanidad de la vida colectiva que quienes pretendan o sean investidos con un cargo público, sea de designación o elección, ostenten un mínimo de dignidad en su apariencia y en sus actos, congruencia indispensable para quienes habrán de tener la elevada responsabilidad de guiar los destinos de sus comunidades, de sus entidades o de toda una nación, más aún cuando la vida moderna ha vulnerado de manera ostensible su tradicional privacidad y secrecía.

La mesura, la cordialidad y la cautela debieran ser, al menos durante la promoción de las promesas, la conducta a seguir por los suspirantes y no la exhibición pública de las miserias y pasiones desordenadas por muy amarrado que crean su triunfo.

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