Hiroshima y Nagasaki
Gerardo Gil Valdivia

Pensar el futuro

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Desde los ataques nucleares de Hiroshima y Nagasaki, hasta el presente la tecnología bélica ha evolucionado de forma muy dinámica.

Lectura: ( Palabras)

El lunes 6 de agosto de 1945, las fuerzas armadas de los Estados Unidos lanzaron una bomba atómica sobre la ciudad de Hiroshima, el jueves 9 de agosto, se tiró una segunda bomba nuclear más potente en la ciudad de Nagasaki, lo cual fue determinante para la rendición incondicional de Japón, dando fin a la Segunda Guerra Mundial. Unos meses antes, en mayo de ese año se había rendido Alemania y el gobierno fascista de Italia también había caído. De esta forma, las potencias del eje Berlín-Roma-Tokio fueron derrotadas por los aliados.

Después de seis meses de intenso bombardeo sobre 67 ciudades de Japón, se detonó la primera bomba atómica y unos días después, la segunda. Para finales de 1945, se estima que en la primera detonación habían muerto 166 mil personas en Hiroshima y 80 mil en Nagasaki, como resultado del estallido original o como secuela de las lesiones o enfermedades atribuidas a la radiación generada por el ataque atómico. Se logró la victoria militar de los aliados a través del ataque a la población civil que habitaba en dichas ciudades de Japón.

De esta forma, se escribió una de las páginas más tristes y sobre todo preocupantes de la historia de la humanidad. Los extraordinarios avances científicos y tecnológicos, orgullo del talento humano, se utilizaron con fines de destrucción masiva. Por supuesto, el contexto social y político de la época hace que el análisis de la situación sea muy complejo, pero sin duda abrió el peligro del camino de la destrucción de la civilización por conflictos bélicos. Hasta ahora, y esperemos que por siempre, estos han sido los únicos ataques atómicos, aunque hay personas que han tenido el propósito de usar armas de destrucción masiva nuevamente.

Desde los ataques nucleares de Hiroshima y Nagasaki, hasta el presente la tecnología bélica ha evolucionado de forma muy dinámica. Actualmente, hay 9 países con capacidad de ataque nuclear en el mundo. Cuentan con un numeroso arsenal de bombas atómicas. Rusia, que las heredó de la desaparecida Unión Soviética, Estados Unidos, pero también China, Francia y el Reino Unido. Asimismo, cuentan con esa capacidad de destrucción masiva India, Pakistán, Israel y Corea del Norte. El tema del peligro de la destrucción masiva por el uso de armas nucleares llegó a un punto de extremo peligro a finales de los años cincuenta y principios de los sesenta del siglo pasado por las crisis de Berlín y de Cuba. Sin embargo, en los siguientes años pasó a un segundo término, pero en décadas recientes la pugna entre India y Pakistán por una parte e Israel con Irán por la otra vuelven a hacer presente este riesgo. Asimismo, la creciente beligerancia de Corea del Norte que ha radicalizado su posición de confrontación, así como sus cada vez más amenazantes ejercicios con misiles que ponen en peligro al menos tanto a Corea del Sur como a Japón, hacen que la amenaza nuclear con todas sus trágicas consecuencias vuelva a estar presentes. Además, la invasión rusa a Ucrania también ha vuelto a actualizar estos peligros.

Un tema aparte es el uso de la energía nuclear para fines pacíficos, como fuente de generación de electricidad, no contaminante, el cual también es objeto de encendidas polémicas, ya que si bien no genera la emisión de gases de efecto invernadero (GEI), los accidentes de Chernóbil en Ucrania, durante la época de la Unión Soviética y de Fukushima Daiichi, en Japón, la hacen presente. Sin embargo, la invasión de Rusia a Ucrania dejó claro la vulnerabilidad europea en el tema energético.

De acuerdo con el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) por sus siglas en inglés, actualmente hay cinco países considerados ‘estados nuclearmente armados’, que son los Estados Unidos, la Federación Rusa, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, la República Francesa y la República Popular China. Pero, otros países no firmantes también han realizado pruebas con armas nucleares como India, Pakistán, Corea del Norte e Israel.

Durante la Guerra Fría siempre se temió que en cualquier momento ésta se convirtiera en una guerra caliente. De acuerdo a la información hasta 2017, sólo entre Rusia y Estados Unidos sumarían casi 14 mil armas nucleares, si bien un porcentaje de ellas estaría obsoleto y otras almacenadas, se encontrarían desplegados 2000, más que suficientes para destruir la vida humana en la Tierra varias veces. Los nueve países con armamento nuclear invierten en la modernización de sus arsenales. Vale la pena señalar que la modernización es una clara violación del TNP. Para Jonathan Granoff del ‘Global Security Institute’, bastaría con que se detonaran el 1 por ciento de las armas nucleares que hay, para producir efectos similares a los del invierno nuclear, con consecuencias catastróficas para la agricultura, graves enfermedades por la radicación y amplios territorios inhabitables. Es más, hay quienes consideran que un intercambio de bombas entre India y Pakistán podrían conducir al fin de la civilización humana. Treinta años después del fin de la guerra fría hay alrededor de 2000 armas nucleares operativas listas para ser lanzadas en cuestión de minutos, con una simple orden. En 2016 se hicieron estas graves acusaciones en el Tribunal de los Pueblos, en Sídney, Australia, bajo el liderazgo de Keith Suter, miembro del Club de Roma. Necesitamos tomar medidas a nivel global, para evitar la destrucción total.

En virtud de los avances científicos y tecnológicos, vivimos la era del Antropoceno. Este término, describe que la actividad humana tiene una presencia dominante en numerosos aspectos del mundo natural y en el funcionamiento del sistema de la Tierra y que esto tiene consecuencias en nuestra forma de interactuar con la naturaleza, así como en la percepción sobre el lugar que ocupamos en ella.

En la era del Antropoceno, en la cual el ser humano es capaz de dominar, gracias al vertiginoso avance científico y tecnológico, el destino del planeta, el riesgo nuclear se suma a la destrucción de la naturaleza y el cambio climático derivado de la acción humana, que pone en peligro la vida en la Tierra. Es fundamental tomar acciones para que la utilización del conocimiento sea en beneficio de la humanidad y no para su posible destrucción. Como señaló Gro Harlem Brundtland, hace ya varias décadas, el hombre aprendió a hacer, antes de comprender plenamente las consecuencias de sus acciones.

En suma, el desarrollo económico alcanzado desde la primera revolución industrial hasta la fecha ha sido espectacular, pero ha generado enormes peligros para la supervivencia de la civilización y aun de la vida en la Tierra. Uno, sin duda, es el riesgo nuclear, otro es la creciente destrucción de la naturaleza. Una de las expresiones de la degradación del mundo natural es el cambio climático provocado por el hombre. Según la Organización Meteorológica Mundial, este mes de julio ha sido el más caliente, a nivel planetario, desde que se mide el fenómeno. Como señala António Guterres, Secretario General de la ONU, estamos pasando de la época del calentamiento global a la de la ebullición global. Ya no podemos seguir haciendo las cosas como hasta ahora. Este verano está siendo de calor intenso en el hemisferio norte y se siguen rompiendo récords de altas temperaturas desde que éstas se miden. La acción de todos es urgente para reducir los graves riesgos que estamos enfrentando.

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