El espejismo de la transformación
Gerardo R. Herrera Huízar
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Nada nuevo bajo el sol que no sea un trayecto en el desierto, un camino desolado que ofrece al viajero, sediento y desesperado, un oasis imaginario, un espejismo que al final será nada más que arena.

Imagen: Wingfy on Growth.
Imagen: Wingfy on Growth.

Lectura: ( Palabras)

Tú me ofreciste el cielo y la luna, todo en

vida, pero en verdad no veo cosa alguna,

ni una promesa cumplida…  

Álvaro Carrillo.

La esperanza, la sempiterna esperanza de cambio, se expresó en el 2018, una vez más, de manera recurrente, con el anhelo de terminar con los aberrantes excesos del pasado, la manifiesta frivolidad, la violencia y el acomodo de la ley para beneficio de unos cuantos en perjuicio de los muchos carentes de la opulencia de los pocos.

El hartazgo social por el abuso y la empedernida corrupción, metida hasta la médula del sistema, el temor y el avance de la criminalidad, fueron factores determinantes, claramente nada novedosos, que condicionaron el triunfo de una nueva y radical promesa: la transformación de la vida pública de México. Y el sabio pueblo, una vez más, confió en ella, más por rechazo al pasado que por verdadera convicción hacia el paraíso anunciado.

Pero al paso del tiempo, el castigo desbordado en las urnas ha venido menguando en su entusiasmo, cediendo ante la necia realidad que descompone con insistencia los más nobles propósitos.

A medida que la administración avanza, por más optimista que pretenda ser el mensaje en defensa de los postulados transformadores que atrajeron las simpatías del electorado, la certidumbre de cumplir los compromisos asumidos en la tortuosa y larga campaña se va desdibujando y el horizonte se torna nebuloso para la inmensa mayoría de los mexicanos que siguen padeciendo el embate de los empedernidos males del pasado.

discurso viciado
Imagen: The Economist.

La corrupción no cede, quizás sólo cambie de mano, la violencia criminal somete a la estadística con su evidente empoderamiento ante la mirada atónita de víctimas y espectadores que en el momento menos esperado pueden intercambiar roles.

Incertidumbre, inseguridad, insatisfacción, inmovilidad, inacción, inexperiencia. El prefijo “in” se apodera paulatina e inexorablemente del coloquio popular, mientras la vida transcurre, con las mismas inercias, con mayores angustias, con gran desconcierto ante una realidad que no casa con el discurso, frente a la evidencia.

No se ve lo que se dice, se oye lo que se hace, se siente lo que se vive. Y eso no se puede cambiar simplemente con el verbo.

La terrible pandemia se ha erigido, confortablemente para algunos, en la causa fundamental que ha frenado las buenas intenciones cuando algo no marcha como fue previsto, ofreciendo otros datos que reproducen virtuales realidades alternativas para atemperar en el imaginario colectivo las necias afirmaciones de la realidad patente sobre el miedo, las carencias, el desempleo, la pobreza, el torrente de sangre de cientos que día a día se suman a los muchos miles, sencillamente a una contabilidad que permanece impune, mientras que la corrupción, el abuso, la confrontación y la frivolidad se expresan, tristemente, sólo con rostros y ropajes transformados por decreto.

Nada nuevo bajo el sol que no sea un trayecto en el desierto, un camino desolado que ofrece al viajero, sediento y desesperado, un oasis imaginario, un espejismo que al final será nada más que arena.

hipocresía politica
Imagen: The New Daily.

Evidentemente las cosas no marchan bien. Claro es que los planes difícilmente se cumplen como se diseñan y a lo largo del camino se deben ajustar a las circunstancias, pero lo imposible es ajustar las circunstancias a lo deseado, lo que constituye una necedad más necia que la necia realidad.

Siguiendo a la gran musa habría que preguntarse, sólo a manera de reflexión: ¿Qué humor puede ser más raro que, el que falto de consejo, él mismo empaña el espejo y siente que no esté claro?

Los malos humores del poder, expresados todos los días y, es de reconocerse puntualmente, eso sí, desde muy temprana hora, con amplia cobertura, son compartidos con el sabio soberano, que sediento de resultados, del bienestar y el cambio contundente de paradigmas que le fueron ofrecidos, todavía mantiene, aún sin la misma vehemencia, una ligera esperanza de que el oasis sea al final, cuando menos, un modesto charquito.

grhhuizar@gmail.com

@HHuizar58

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