Los niños criminales
Andrés A. Aguilera Martínez

Razones y Costumbres

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Secuestrar y violentar el desarrollo de la niñez para transformarlos en delincuentes despiadados, va más allá de la simple perversión de menores. Es, a mi sentir…

Imagen: El Colombiano.
Imagen: El Colombiano.

Lectura: ( Palabras)

La idea que muchos tenemos de la niñez es, esencialmente, esa etapa de nuestra vida que estuvo colmada de inocencia, fantasía y alegría, en la que nos forjamos como parte de una sociedad. Muchas personas de mi generación compartimos esos recuerdos como remembranzas atesoradas que ‒por mucho‒ podemos considerar como felices; sin embargo ‒y muy lamentablemente‒, hay un número importante de adultos e infantes que no pueden decir lo mismo.

Lejos de los juegos fantasiosos y propios de la edad, de días y noches familiares y hogares acogedores, miles de infantes son reclutados, de manera forzada, por la delincuencia organizada. Según los datos de la “Red por los derechos de la infancia en México (Redim)”, entre 35 y 45 mil menores de edad padecen este terrible mal. Los factores que inciden en este fenómeno son variados, que van desde el secuestro a temprana edad hasta la venta por sus propios padres, con la finalidad de ser utilizados para perpetrar actos criminales que van de la venta de drogas al menudeo, pasando por el robo y la extorsión, hasta llegar a la tortura, secuestro, violación y asesinatos.

La delincuencia organizada y su dominio en zonas depauperadas del país, aunada a diversos factores sociales como la pobreza extrema, la falta de valores, la violencia intrafamiliar consuetudinaria, la facilidad de acceso al alcohol y drogas, junto con una apología del delito, pervertida en admiración por los grandes capos, al ser ejemplo del acceso fácil a dinero y el poder que brinda la violencia, son factores que han hecho que este fenómeno social incremente de forma exponencial.

Vale la pena recordar que, hace poco más de 10 años, la sociedad se estremeció al conocer la historia del “Ponchis”, un niño que, al igual que muchos otros, son víctimas de su entorno y condición, que los llevan a la deshumanización y a entender al crimen como un modo de vida regular, que los lleva a perpetrar crímenes extremadamente violentos y a transformarse en lo que las notas periodísticas han denominado como “niños sicarios”.

niños al servicio de la delincuencia
Imagen: El Comercio de Perú.

A mi parecer, secuestrar y violentar el desarrollo de la niñez para transformarlos en delincuentes despiadados, va más allá de la simple perversión de menores. Es, a mi sentir, un delito dantesco, sumamente pernicioso y grotesco para la sociedad, que debiera ser prevenido con programas gubernamentales debidamente estudiados y castigado con la mayor severidad por las instituciones jurisdiccionales, pues en su comisión se violan los más fundamentales de sus derechos, empezando porque pierden su vida libre para volverse instrumentos para saciar ambiciones económicas de capos inescrupulosos, pierden su identidad, pues dejan de ser seres humanos para regresar a un estado de barbarie; carecen de condiciones mínimas de supervivencia para vivir en la clandestinidad, sin la menor posibilidad de contar con condiciones mínimas de bienestar ni de desarrollo integral.

Preservar el desarrollo sano de los menores es obligación no sólo del gobierno sino de la sociedad entera. Son el semillero de continuidad para la preservación de los valores mínimos de libertad, igualdad y fraternidad que se propuso como piedra angular de las repúblicas democráticas, ya que de su salud social y mental dependerá su permanencia y perfeccionamiento. Abandonar a la niñez y dejarlos en manos de criminales inescrupulosos que los deshumanizan es el más perverso crimen de omisión que la humanidad haya conocido.

@AndresAguileraM

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