Historia de Curtis Mallet abogados, íntimamente ligada a la de México
Antonio M. Prida

De Frente y Derecho

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Curtis contaba con importantes clientes de la talla de Campbell Soup Company, The American British Cowdray Hospital, Bank of America, Philip Morris y Walt Disney Company, entre otros.

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CATEGORÍA: De Frente y Derecho | Opinión | Política


Cuando apenas se iniciaban las negociaciones del TLC, George Kahale III vislumbró que Curtis abriera formalmente su oficina en la Ciudad de México.

En anticipación a la conmemoración del trigésimo aniversario de la apertura de la oficina en México del prestigiado despacho de abogados Curtis, Mallet-Prevost, Colt & Mosle, la cual ocurrirá en octubre próximo, publicamos este primer artículo sobre sus orígenes más remotos en el año 1830, lo que lo hace ser, quizá, el más antiguo de Nueva York. En efecto, en aquel año los hermanos John L. y James L. Graham comenzaron su práctica profesional en 143 Fulton Street y desde entonces la existencia de la firma nunca se ha interrumpido. Integrantes de dicha familia se emparentaron con la familia Curtis, siendo William E. Curtis el primer abogado con dicho apellido en la firma. En 1896 Harris D. Colt se unió al despacho y en 1897 A. Henry Mosle y el mexicano don Severo Mallet-Prevost se incorporaron como socios. En 1925 finalmente el nombre de la firma quedó como actualmente subsiste y sus oficinas quedaron establecidas en 63 Wall Street.

Don Severo Mallet-Prevost nació en 1860 en Zacatecas, en el seno de una familia minera, lo que significó que desde sus orígenes la firma haya tenido un estrecho contacto con México. En 1910, justo antes de que tuviera lugar la Revolución mexicana, fue el propio don Severo quien actuó como orador principal durante la ceremonia oficial llevada a cabo en el Astor Hotel de Nueva York, para celebrar el primer centenario de nuestra Independencia. Durante las primeras dos décadas del siglo pasado, los mexicanos Manuel Garza Aldape y Rafael Martínez Carrillo, quienes habían sido secretarios de Estado en el gobierno de México, se incorporaron a la firma, don Manuel residiendo en Nueva York y don Rafael en la Ciudad de México, actuando este último como su corresponsal aquí. Don Manuel en esas mismas épocas, fue Diputado y posteriormente Embajador Plenipotenciario de México en Francia. Durante los años treinta y cuarenta fue socio de la firma Dudley B. Bonsal, quien fue invitado por Nelson Rockefeller, Coordinador de Asuntos Inter-Americanos en el gobierno de Estados Unidos, a encabezar la Conferencia Latinoamericana que tuvo lugar en la Ciudad de México en 1945. Desde aquellas épocas la firma ya representaba al gobierno mexicano en dos casos de extradición ante la Suprema Corte de los Estados Unidos.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Edward Hidalgo representó a Curtis en México, antes de fundar la firma Hidalgo, Barrera y Siqueiros y de ser Secretario de Marina bajo la administración del Presidente James E. Carter, Jr.. Ya en la década de los sesentas, Curtis envió a la Ciudad de México a nuestro buen amigo Alexander C. Hoagland, Jr., quien se había titulado en la Universidad de Harvard, tuvo que estudiar la carrera de Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México y, para poder ejercer aquí, tuvo que ganar un amparo ante la Suprema Corte de Justicia, ya que la Ley General de Profesiones exigía la nacionalidad mexicana en clara violación de nuestra Constitución. Fue uno de los primeros abogados mexicanos de nacionalidad extranjera en ser admitido como miembro de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados, de lo cual siempre se sintió muy orgulloso. A su llegada a México, Alexander fue acogido en la firma Noriega y Escobedo y posteriormente se asoció sucesivamente con diversos abogados mexicanos, incluyendo Manuel García Barragán, el ex-rector de la Escuela Libre de Derecho Fauzi Hamdan, Miguel Jáuregui y Michell Nader, los cuales fueron también socios de la firma neoyorquina.

Ya en aquella época, Curtis contaba con importantes clientes de la talla de Campbell Soup Company, The American British Cowdray Hospital (Hospital Inglés), Bank of America, Philip Morris y Walt Disney Company, entre otros. También en aquellos años, a través de su socio neoyorquino de origen cubano, don Manuel Angulo, estableció estrechas relaciones con funcionarios de alto nivel del gobierno de México, especialmente con don Antonio Carrillo Flores, quien utilizó los servicios de la firma, tanto en su calidad de Secretario de Relaciones Exteriores, como en su calidad de Embajador de México en los Estados Unidos y de Secretario de Hacienda. Incluso, luego de la nacionalización de la banca en 1982, debido a que la dirección general de dicha institución era ocupada por don Antonio, Curtis representó exitosamente a Bancomer en litigios establecidos en Estados Unidos relacionados con la conversión en “Mexdólares” de los depósitos realizados en dólares.

A principios de los años noventa, cuando apenas se iniciaban las negociaciones del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá, el visionario Managing Partner de la firma, George Kahale III, vislumbró la posibilidad de que luego de 160 años, Curtis abriera formalmente su oficina en la Ciudad de México. Fue así que el 24 de octubre de 1991, junto con mi colega mexicano Ricardo J. Díez Hidalgo, constituimos una sociedad civil en México para atender los asuntos de derecho mexicano de la clientela de Curtis, en paralelo a la apertura de una sucursal de la firma neoyorquina en México, para atender los asuntos de derecho extranjero e internacional de dicha clientela. Lo novedoso y disruptivo de esta estructura era el propósito de brindar servicios jurídicos globales integrales a nuestros clientes, en español y en territorio mexicano.

En artículos subsecuentes me referiré a la precursora historia más reciente de Curtis en México, de la cual he tenido el privilegio de formar parte.  

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Luz Yolanda

Yo recuerdo claramente el inicio en México, muchas felicidades!!!

Roberto

Muchas gracias Toño por compartir un legado tan importante que ha impulsado el desarrollo comercial en Norteamérica. No dejes de contar la historia de tantas obras sociales que está firma apoya con magnanimidad.

Francisco

Recuerdo la epoca en la que Alex Holland estuvo en Mexico un gran abogado y extraordinaria persona , en hora buena al Lic Prida por abrir la oficina de Curtis en México y llevarla a ser una de las mas reconocidas en el pais

Enrique

Felicidades, mi querido Toño. Qué extraordinaria historia de tu compañía de abogados que cumple 30 años en México este octubre.
Un gran abrazo!

Carlos F.

Excelente columna Toño, un abrazo!!

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