La vida bajo la incertidumbre

En México se tiene estigmatizado el mes de septiembre como la época del año en que siempre tiembla, quizás como una forma de hacer mufa y abstraerse de las atrocidades que han ocurrido en el noveno mes del año.

Fotografía: Getty Images
Fotografía: Getty Images

Michael González

Lectura: ( Palabras)


CATEGORÍA: Noticias


La tarde pasaba tranquila y sin contratiempos. Era la hora de la comida, por lo que muchos estaban en las mesas de afuera disfrutando de sus alimentos, conversando sobre quién sabe qué tema o fumando un cigarro bajo de esos que te ayudan a aliviar la presión del trabajo.

No podían tomarse mucho tiempo, ya que tenían que regresar rápidamente a su puesto en el Hospital General de Zona 27 del IMSS – una unidad especializada en atención de pacientes enfermos de COVID-19 –. 

Pero de un momento a otro, el sonido más aberrante vino a romper con aquella atmósfera de tranquilidad y cotidianidad. De repente resurgieron los gritos – los mismos que se escucharon la noche de hace dos días –: ¨Es la alerta sísmica¨.

En cuestión de segundos decenas de personas salieron alarmadas sin saber dónde quedarse, porque tampoco tienen señalado un sitio seguro en el que puedan permanecer en momentos como ese. Lo lamentable de esa escena es que aquello sólo fue una falsa alarma.

Pero los recuerdos estaban muy recientes. Hacía menos de 48 que un sismo de magnitud 7.1 con epicentro en Acapulco, Guerrero había sacudido a varias entidades del país, incluida la Ciudad de México.

Unos no entendías qué pasaba, esperaban afuera del Hospital y le miraban como esperando que se moviera o sentir un movimiento debajo de sus pies, pero nada ocurría. Después de pensar un poco fue que llegaron a la conclusión de que no se trataba de otro terremoto. 

 ¨ ¿Quién habrá sido el graciosito? Pinche susto que nos dieron, con eso no se juega¨, dijo una enfermera con bastante indignación mientras trataba de recuperar el aliento de la monumental corrida que dio para poder salir de la unidad médica.

Preparados ante la tragedia 

Del lugar al que hago referencia es a uno de los hospitales del IMSS ubicado en Tlatelolco, cerca de la estación del metro. Como mucho sabrán, este es uno de los sitios más icónicos e históricos de la Ciudad de México.

Pero además es uno de los que más sufren con los sismos, basta con recordar aquel de 1985 que tiró el edificio Nuevo León, dejando a cientos de personas sepultadas bajo los escombros. 

Uno de los enfermeros que también salió asustado de haber escuchado la falsa alerta sísmica habló para Voces México y comentó su experiencia con el sismo del pasado martes.

¨Estuvo bastante fuerte, adentro de movió todo. Así son los sismos aquí en Tlatelolco¨.

También explicó cómo es el protocolo de la Unidad Médica en caso de sismos y apuntó que las personas enfermas se quedan dentro de la unidad: ¨No podemos sacarlos, sería tardado y ponerlos en riesgo, sobretodo a aquellos que están intubados¨.

Sin embargo, precisó que siempre se quedan acompañados de un enfermero o enfermera quienes los ayudan a tranquilizarse y a no se sientan abandonados. 

¨Nosotros nos dividimos como en dos grupos: unos se quedan allí adentro con los enfermos y otros nos salimos, pero sabiendo quién se queda adentro y en dónde¨.

Esto con la finalidad de, prosiguió, en caso de que se caiga el Hospital, los enfermeros de adentro ayuden a salir a los enfermos que no puedan valerse por sí mismos: ¨Somos como más ágiles en ese sentido, por eso algunos se quedan dentro¨.

Pese a que ellos mismos diseñaron ese plan en caso de sismos, no niega que el terror invade a las trabajadores y trabajadores cuando escuchan la alerta sísmica, pero deben sobrellevar su miedo y actuar con prudencia.

Daños en la zona 

Uno de los edificios más afectados por el sismo del pasado 7 de septiembre fue el Cuauhtémoc – el cual se ubica al lado de Paseo de la Reforma – ya que sufrió daños en su fachada. 

Las imágenes hablan por sí solas y nos dibuja en la cabeza la escena de cómo se debió vivir el sismo.

La vida bajo la incertidumbre
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Una de las propietarias de un departamento del edificio, quien previamente había hablado con personal de Protección Civil, mostró su preocupación por lo ocurrido y por cómo quedó dañado la unidad habitacional, pero también manifestó su indignación con la respuesta de Protección Civil.

¨Nos dijeron que como es de la fachada y no un daño grave en la infraestructura, nosotros somos quienes nos debemos hacer cargo, pero se va a tener que quedar así porque no podemos arreglarlo¨.

Una de sus vecinas se le acercó a preguntarle en qué había terminado la conversación con el personal de Protección Civil y repitió las mismas palabras. 

Esta última, indignada también por la respuesta, comentó que no hay de otra más que tirar esa parte de la fachada – la cual da a la zotehuela de los departamentos – y ¨colocar una malla resistente¨ que sustituya a esos bloques, los cuales ¨pueden caerle en la cabeza a alguien y hacerle daño¨. 

Ellas no fueron las únicas que recibieron ese tipo de respuesta por parte de miembros de Protección Civil, también le pasó a una vendedora quien tiene su tiendita en la planta baja del Cuauhtémoc. 

¨El sismo estuvo terrible, en la parte de arriba de la tienda se agrietó una pared y quedó más doblada de lo que ya estaba antes, pero Protección Civil dijo que no era un daño grave¨.

La suerte de unos pocos…. y las pocas oportunidades de escapar 

Pareciera que el sismo de hace unos días se ensañó únicamente con el edificio Cuauhtémoc, ya que los habitantes del resto de unidades habitacionales y comerciantes consultados aseguraron que sólo fue un susto grande, no más que eso.

Comerciantes en el edificio Juárez de lo único que se quejaron fue de lo que se tardó en sonar la alerta sísmica: ¨ya cuando la escuché estaba todo moviéndose bien feo, pero afortunadamente aquí no pasó nadagrave ni se agrietó nada¨, dijo una vendedora. 

Lo mismo dijeron otros del edificio Miguel Hidalgo: ¨nada más nos sacudimos un poquito y se cayeron un par de cosas, pero hasta ahí¨.

Los preocupante de toda la zona de Tlatelolco es que no hay señalizaciones de a dónde debe ir la gente en caso de sismos, sumado a los pequeños espacios libres – en canchas o parques – que quedan, ya que todo está tapado entre carros y espacios en desuso o mal estado. 

Parece increíble que una zona donde viven miles de personas, hay colegios, unidades médicas y demás no cuenten con lo mínimo para casos extremos como estos, los cuales nos toman de improviso como ya se ha visto antes. 

Quizás la única escuela que cuenten con la posibilidad de salir rápido a un sitio seguro en casos de sismos es la Secundaria Nocturna #16 Cedros del Líbano, la cual cuentan con una amplia explanada afuera, pero sin señalización alguna, meramente la intuición y la lógica los lleva allí cuando ocurre un evento de esa naturaleza. 

Y así Tlatelolco vivió otro sismo más, la vida seguía normal entre las personas que allí habitan, como si nada hubiese ocurrido. Como si la muerte no hubiese tocado a la puerta nuevamente con un terrible sismo que nos tomó por sorpresa

Poner la atención en Guerrero 

Quizás nuestra cultura centralista que sólo nos hace mirar a lo qué ocurre en la Ciudad de México nos impide visibilizar qué pasa en las demás entidades del país. 

No olvidemos que el epicentro de la tragedia del martes fue Acapulco, Guerrero y es la entidad que más se vio afectada por el sismo, evidentemente. 

Muchos han usado las redes sociales para compartir su indignación con las autoridades, las cuales no han hecho nada para resarcir los daños. Otros no han tenido más que irse a unos albergues ante lo peligroso que es seguir en sus hogares por los daños que sufrieron.

Aquí unas fotos del desastre en Guerrero, quizás ayude un poco a que esto se conozca y le estrechen la mano.

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