Rembrandt, sólo el futuro puede salvar al pasado
Antonio Tenorio

Innovación, Tecnología y Sociedad

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Nadie puede negarle a La Ronda de Noche su carácter innovador, desafiante para su época. Hoy, esa condición vuelve a estar, literalmente a la luz.

Imagen: Dardanelos.
Imagen: Dardanelos.

Lectura: ( Palabras)

Cortémoslo. Tal fue la determinación, al no lograr colocar un cuadro de gran tamaño en una habitación. No debió parecer, entonces, de gran trascendencia. Lo era.

Se trataba, ni más ni menos que de un Rembrandt. Por si fuera poco, de uno de los cuadros icónicos del gran artista neerlandés.

Mas si un peculiar sentido común hubo de mutilar La Ronda de Noche, las portentosas herramientas tecnológicas de nuestro tiempo le devolvieron su integridad.

Se trata, sin duda, de uno de los cuadros más conocidos del pintor nacido en la histórica Leiden y muerto en la cosmopolita Ámsterdam 63 años más tarde.

Es en esta ciudad, por cierto, la Ámsterdam que fue en los tiempos del artista el epicentro del siglo de oro neerlandés, donde se encuentra el museo que alberga la obra, el mundialmente famoso Rijksmuseum.  

Rijksmuseum
Rijksmuseum (Foto: ArchDaily México).

Sin el concurso de esta institución, eso está claro, su visión y su capacidad para allegarse de los fondos necesarios, el proyecto de restitución del cuadro no hubiera sido posible.

La Ronda de Noche fue pintado entre 1640 y 1642. Como es bien conocido, el cuadro originalmente se llamó La compañía militar del capitán Frans Banninck Cocq y el teniente Willem van Ruytenburgh. Mide 359 cm × 438 cm.

Concebido en un principio para decorar el “Gran Salón”, del Kloveniersdoelen, sede de la milicia, el lienzo plasma a la milicia del capitán Frans Banninck Cocq justo cuando éste da la orden de marchar al alférez Willem van Ruytenburch.

La disparidad entre el primer título y el segundo, y vigente hasta nuestros días, deriva de la propia vida del cuadro.

No es muy usual que reparemos en el hecho de que las obras son objetos vivos. Microuniversos que, biológicamente hablando, son susceptibles de ser modificados por los propios organismos que sus componentes albergan.

Así, Ronda de noche, por ejemplo, fue oscureciéndose con el paso de los años y la natural oxidación de los aceites con los que están hechos los óleos con los que fue pintado.

La ronda nocturna de Rembrandt
“La ronda nocturna” (Nachtwacht), Rembrandt, 1642, Rijksmuseum, Ámsterdam.

Para el siglo XIX, tres siglos después de su creación, el cuadro de Rembrandt daba ya la certera idea de que se trataba de una escena nocturna, cuando en realidad, en su origen, el autor la concibió y plasmó bajo los rayos del sol.

Es unánime la opinión crítica de resalta los claroscuros, contrastes, tensión y movimiento que Rembrandt alcanza.

Aunque como bien cuenta, Céline Muller, la obra en su tiempo no fue del gusto de todos, estará llamada para alcanzar una posteridad hoy refrendada por la tecnología más avanzada.

En el camino hasta el presente, “el cineasta Jean-Luc Godard, reconstituye La ronda de noche en su película Pasión, de 1981, y aún más recientemente, en 2007, Peter Greenaway lo toma como tema de la película La ronda de noche”, recuerda Muller en su ensayo biográfico sobre el pintor.

Antes de que el cuadro llegara, en 1855, al edificio que hoy lo alberga, sufrió las vicisitudes de la invasión napoleónica a los Países Bajos. Fue, vino, fue de un sitio a otro.

La ronda nocturana Rijksmuseum
Rijksmuseum (Foto: El País).

 La mutilación data de un tiempo anterior a la presencia francesa. En 1715 se decidió llevar el cuadro de la sede municipal de la Compañía de Arcabuceros, su sede original, al Ayuntamiento de Ámsterdam en la plaza Dam.

Como resultó demasiado grande para su nueva morada, fue entonces que se tomó la determinación práctica de cortarlo.

Desde hace mucho tiempo que esto se sabe. Una réplica de La Ronda de Noche, pintada por Gerrit Lundens, se conserva y está expuesta en la National Gallery de Londres.

La más reciente restauración consiste en la reinserción del fragmento cortado en 1715. No es desde luego la primera restauración a la que el cuadro es sometido.

Una de sus más famosas, es a no dudarlo, aquella que a la que se le sometió al finalizar la Segunda Guerra Mundial, cuando la obra fue desprendida del marco y el lienzo enrollado para ser escindido en un sótano de la pequeña ciudad de Limburgo.

Taco Dibbits y Rembrandt
Taco Dibbits, director del Rijksmuseum Amsterdam, explica cómo la pintura más grande de Rembrandt, “La ronda de noche”, acaba de agrandarse con la ayuda de la Inteligencia Artificial (Foto: Peter Dejong / AP News).

La que se ha anunciado hace unos días tiene, sin embargo, la fuerte resonancia de una época dominada, y fascinada a la vez, por la tecnología.

Robert Erdmann, uno de los investigadores encargados de un mucho más amplio proyecto en torno a Rembrandt, ha declarado que “soy consciente de que un ordenador nunca se acercará a nada parecido al genio del maestro. Esto es sólo una herramienta educativa, de investigación. Espero que a Rembrandt le guste verlo porque él era muy innovador y le encantaba experimentar y las nuevas tecnologías…”

Tiene toda la razón. Nadie puede negarle a La Ronda de Noche su carácter innovador, desafiante para su época. Hoy, esa condición vuelve a estar, literalmente a la luz.

El pasado no es una zona de inmaculada petrificación. Su resguardo, su proyección, está atada a las posibilidades del presente y el futuro.

Países Bajos lo entiende y mira al pasado con las herramientas, la visión y el empuje del futuro. Su mirada del pasado no es una contemplación estática. Actúa, proyecta, transmite; se moviliza.

Es futuro.

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Paulina

Extraordinario artículo. Gracias, muchas gracias Antonio.

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