No es para tanto
Gonzalo Rojas-May

La tierra de los espejos

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En Chile, nos encontramos ad portas de un momento que supuestamente va a definir el orden social y político y la forma en que nos relacionaremos durante las…

Foto: Pauta.
Foto: Pauta.

Lectura: ( Palabras)

Con frecuencia, las sociedades y los seres humanos se encuentran frente a puntos de inflexión de aparente no retorno. Sea con optimismo, preocupación, esperanza, miedo o angustia, nuestra tendencia habitual es a creer que todo nuestro devenir estará construido sobre un hito en particular. Con todo, la historia nos enseña que más allá de los grandes movimientos transformadores, guerras, catástrofes, revoluciones o cambios de época, la razón y el sentido común terminan siempre encauzándose para darle continuidad al progreso.

El problema central tiene relación con el costo objetivo que pagamos los individuos y nuestro planeta cuando los procesos sociales se expanden, en busca de nuevos horizontes y estableciendo nuevos límites. Como sabemos, una cosa es describir hechos utilizando la historia, esa maravillosa ciencia social que nos ayuda a aprender y comprender de dónde venimos y, de alguna manera, a predecir hacia dónde vamos, y otra distinta es hacernos cargo de nuestra memoria, que no es otra cosa que la experiencia personal que hemos tenido, tenemos o vamos a tener de nuestro tiempo.

En Chile, nos encontramos ad portas de un momento que supuestamente va a definir el orden social y político y la forma en que nos relacionaremos durante las próximas décadas. Existen todo tipo de expectativas e incertidumbres al respecto. Los candidatos llamados a liderar esta transformación se encuentran en puntos diametralmente opuestos en el espectro político y el país, en apariencia al menos, parece estar dividido en igual proporción respaldando a cada uno de ellos. Todo indica que más allá del resultado simbólico de las elecciones del próximo domingo 19 de diciembre, el país quedará polarizado y tensado por la obligación de tener que lograr acuerdos que permitan destrabar miradas y proyectos muy diferentes.

elecciones Chile 19 de diciembre 2021
Imagen: Cronicón.

La obligatoriedad del diálogo supone un desafío muy grande para nuestra sociedad, toda vez que en los últimos años el atrincheramiento ha sido la conducta habitual de los líderes políticos, empresariales e intelectuales. Afortunadamente, la historia nos enseña, y la experiencia personal nos lo recuerda, que los pueblos suelen ser mucho más sabios que sus líderes y que, a la larga, el sentido común nos volverá a recordar que nada es para tanto, y que la autoconservación, el cuidado social y la búsqueda de consensos son la única manera de cruzar los puntos de inflexión y transformarlos en verdaderas oportunidades de desarrollo.

En tiempos en que el dramatismo y la sobrecarga emocional tienden a confundirse con la realidad colectiva, bien vale la pena reconocer la sabiduría de la naturaleza y de los pueblos, la que siempre se encarga de insistir que nada es para tanto, nunca nada es para tanto.

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