La vida como un don
Manuel Corral Martín
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Las políticas públicas que desde la Secretaría de Gobernación se llevan a cabo favoreciendo en los Estados leyes que aprueben el aborto, poco ayudan a solucionar un problema…

Imagen: Pacifista.
Imagen: Pacifista.

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Frente a las diferentes tendencias destructivas que se pueden detectar en la sociedad contemporánea (necrofilia), Erich Fromm ha hecho una llamada vigorosa a desarrollar todo lo que sea amor a la vida (biofilia), si no queremos caer en lo que el célebre científico llama “síndrome de decadencia”. No queremos ser pesimistas, sin embargo, los hechos nos demuestran todo lo contrario. La vida cada vez se valora menos: violencia, muerte, aborto, feminicidios…

Sin duda, hemos de estar muy atentos a las diversas formas de agresividad, violencia y destrucción que se generan en la sociedad moderna. Más de un sociólogo habla de auténtica “cultura de la violencia”. Pero hay otras formas más sutiles y, por ello mismo, más eficaces de destruir el crecimiento y la vida de las personas.

La mecanización del trabajo, la masificación del estilo de vida, la burocratización de la sociedad, la cosificación de las relaciones, son otros tantos factores que están llevando a muchas personas a sentirse no seres vivos, sino piezas de un engranaje social.

Millones de individuos viven hoy en Occidente unas vidas cómodas, pero monótonas, donde la falta de sentido y de proyecto puede ahogar todo crecimiento verdaderamente humano. Entonces, algunas personas terminan por perder el contacto con todo lo que es vivo. Su vida se llena de cosas. Sólo parecen vibrar adquiriendo nuevos artículos. Funcionan según el programa que les dicta la sociedad. Otras buscan toda clase de estímulos. Necesitan trabajar, producir, agitarse o divertirse. Han de experimentar siempre nuevas emociones. Algo excitante que les permita sentirse todavía vivas.

Ante esta realidad, para muchas parejas, traer una vida al mundo es un estorbo, un compromiso y una atadura que no deja la libertad o, mejor dicho, el libertinaje que quisieran. De ahí que lo más fácil y sencillo es deshacerse de esa criatura que viene en camino. Me refiero al aborto que en estos días está adquiriendo una dimensión nunca antes vista en nuestra sociedad.

Desde instancias como la ONU, otros Organismos Internacionales y los mismos gobiernos de turno, promueven y ejecutan políticas públicas para favorecer lo que hoy llaman muchos grupos feministas, “derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo”.

El problema no está en decir: “aborto, sí; aborto no”. Ése no es el dilema. Lo más importante es ir a las causas por las que una mujer le lleva a tomar una decisión que siempre cargará en su conciencia hasta el día de su muerte.

No es el lugar ni el momento para hacer un análisis antropológico-social de dichas causas, pero sí indicar algunos elementos que podrían coadyuvar a dar una respuesta a una situación que tanto dolor causa en muchas familias.

prohibir el aborto
Imagen: El Periódico.

En primer lugar, la educación sexual que reciben los niños y jóvenes, muchas veces marcada por tabúes y conceptos erróneos, suele ser deficiente. No se habla claro del tema y, en muchos casos, cada quien tiene que arreglárselas como mejor pueda. Esto trae como consecuencia una inmadurez en el campo de la sexualidad que le lleva a cometer muchos errores en sus vidas.

En segundo lugar, cuando una mujer se ve en la tesitura de abortar, muchas veces se encuentra sola, abandonada y sin otros recursos a los que podría optar. Hay muchas instituciones privadas que ayudan a las mujeres que se ven en ese trance, pero que no se conocen suficientemente en nuestra sociedad.

En tercer lugar, la ley de adopciones es un desastre. Una pareja para poder adoptar a un bebé necesita al menos dos o tres años. Esto si no tienes influencias. Por otro lado, los requisitos son tantos que muchas parejas que desearían adoptar se frustran y no continúan con los trámites. Claro que tener un sinnúmero de criaturas en los DIF requiere mucho presupuesto y una alta burocracia. Eso conviene a muchos grupos involucrados.

Otro elemento que no se dice o se toma poco en cuenta es el negocio de las placentas y cordones umbilicales de los fetos abortados. Es un negocio redondo para el mundo de los cosméticos y otros ámbitos de la medicina.

Así podríamos seguir enumerando otros aspectos relacionados con el tema. Pero lo que sí nos queda claro es que no puede condenarse y menos encarcelar a una mujer que se encuentra en una situación en la que se ha llevado a cabo un legrado para deshacerse del producto engendrado. Debemos, antes que nada, ir a las causas que la llevaron a tomar tal decisión y de este modo buscar soluciones para cada caso.

Las políticas públicas que desde la Secretaría de Gobernación se llevan a cabo favoreciendo en los Estados leyes que aprueben el aborto, poco ayudan a solucionar un problema que la mayoría de los mexicanos no está de acuerdo.

La vida es un don y como tal debemos cuidarla desde la concepción hasta la muerte. Si algo caracteriza la personalidad de Jesús es su amor apasionado por la vida, su biofilia. Los relatos evangélicos lo presentan luchando contra todo lo que bloquea la vida, la mutila o empequeñece. Siempre atento a lo que puede hacer crecer a las personas. Siempre sembrando vida, salud, sentido.

Dichosos en verdad los que descubren que ser creyente no es odiar la vida, sino amarla, no es bloquear o mutilar nuestro ser, sino abrirlo a sus mejores posibilidades. Muchas personas abandonan hoy sus creencias antes de haber experimentado la verdad de estas palabras de Jesús: “Yo he venido para que los hombres y mujeres tengan vida, y la tengan en abundancia” (Juan 10,10).

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2 respuestas a “La vida como un don”

  1. DE ACUERDO CON EL PADRE CORRAL, SOLO QUE AGREGARIA LA GRAN RESPONSABILIDAD DE LA IGLESIA CATOLICA EN EL TEMA, CORRAL NOS DEJA DE LADO LA PRECARIA FORMACION DE LA GREY EN ESE PUNTO Y ALGUNOS OTROS, PERO EN PARTICULAR EN EL CASO DEL ABORTO POR ESTADISTICA, LA GRAN MAYORIA DE ABORTOS SE DAN EN MUJERES QUE SE UBICAN DENTRO DE LA FE CATOLICA, “PRACTIQUEN” O NO DICHA FE, ENTONCES PODEMOS INFERIR QUE AUNADA A UNA FE INMADURA Y DEFICIENTE, EXISTE UNA FALLA EN LA ENSEÑANZA DEL EVANGELIO QUE FORTALECE Y AVIVA DICHA FE, Y ESTO TAMBIEN SE EXTIENDE A OTRAS FALTAS Y OMISIONES EN QUE INCURRIMOS TAN FRECUENTEMENTE QUIENES NOS DECIMOS CATOLICOS, LA OBSERVACION QUE NO CRITICA, ESTRIBA PUES EN QUE LA IGLESIA EN SU TOTALIDAD DEBA BUSCAR E IIMPLEMENTAR NUEVAS Y MAS EFICACES MANERAS DE TRANSMITIR EL EVANGELIO PARA DESPERTAR ESA FE QUE MUCHAS VECES SE ENCUENTRA DOPADA POR TODO LO QUE HAY ALREDEDOR DE NUESTRAS VIDAS EN ESTE SISTEMA QUE NOS AGOBIA, O CAMBIAMOS O EL CATOLICISMO TIENDE EN CAIDA LIBRE HACIA CONFORMARSE EN UNA SECTA MAS…

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