El periódico español El País escribía en su Editorial ayer una dura crítica, pero acertada hacia el presidente, Andrés Manuel López Obrador, su política y la del partido que representa, Morena.
Existen muchas acciones completamente deleznables del presidente, decir esto no quiere decir que anteriores presidentes no lo hayan hecho, pero no podemos dejar de señalar un abuso tratándolo de justificarlo con otro.
¿Cuáles son esos abusos? Se preguntarán algunos, el ataque a organizaciones civiles, especialmente las de libre acceso a la información pública, los atropellos al movimiento feminista de este país, al cual desprestigia en numerosas oportunidades, calificándolo de tener ¨intereses ocultos detrás¨; su gran frase, tristemente aplaudida por muchísimas personas, ¨ya chole¨, cuando este movimiento tenía la ¨osadía¨ de cuestionar la candidatura de su amigo acusado formalmente de violación, Félix Salgado Macedonio.
Ataques contra la prensa, una parte de ella que realizó investigaciones donde se exhibían los actos de corrupción y conexiones con el crimen organizados de gobiernos anteriores, trabajos periodísticos de los que se apoyó para hacer una campaña donde se vendía como la contraparte a todos estos excesos y que lo terminó llevando a la presidencia.
Su reciente encontronazo con el poder judicial por suspenderle temporalmente la Reforma que propuso a la Ley de la Industria Eléctrica, que se acompaña a su guerra declarada hacia el sector privado y empresas extranjeras que operan en este país.
Son amplios y variados los frentes de confrontación que ha abierto AMLO desde que es presidente, su insaciable deseo de poder y de ser incuestionado por sus decisiones, hacen quedar muy lejanas esas palabras críticas de su parte donde señalaba que en gobiernos anteriores sólo valía la palabra del presidente y que eso en su administración iba a cambiar.
La mentira como eje político del presidente

Las mentiras y contradicciones forman parte habitual del discurso presidencial, disfrazadas de frases como: ¨tengo otros datos¨ o ¨ hacen eso porque están tratando de desprestigiarnos¨.
Por parte de las contradicciones nada más hace falta revisar el archivo, escuchar lo que decía cuando era candidato y lo que dice ahora como presidente y observarán una diferencia importante.
Por ejemplo: AMLO, durante los debates presidenciales para la elección de 2018, se cansó de señalar que, durante el período neoliberal, el país no creció económicamente como lo hacía al resto del mundo, y que en su gobierno el crecimiento sería del 4% todos los años.
Hoy, tras dos años donde decrecimos, no sólo sale a decir ¨yo tengo otros datos¨, sino que le quita importancia al PIB del país resaltando que ahora, según él, tenemos bienestar y eso es más importante.
AMLO también criticó la excesiva presencia militar en las calles de nuestro país y juró que en seis meses los devolvería a los cuarteles. En dos años de gobierno ningún militar regresó a los cuarteles, de hecho, hay más presencia del ejército de la que había antes y son responsable de los megaproyectos de nación, a la vez que serán los beneficiados económicamente de las ganancias del Tren Maya, por ejemplo, es decir, hoy los militares cuentan con un poder que antes no tenían, el económico.
Y, si me permitieran agregar un punto más, falló en ¨buscar la hermandad entre los mexicanos¨ como lo prometió en su primer discurso desde el Zócalo de la Ciudad de México, su discurso no ha hecho más que dividirnos y que resaltemos nuestras diferencias por encima de los que nos une.
La campaña sin final

Si hay algo que siempre le dio réditos a Andrés Manuel es su posición como opositor a los gobiernos hegemónicos del PRI y el PAN, sus campañas lo catapultaron como la principal figura pública del país.
Sus campañas presidenciales le dieron la popularidad con la que hoy cuenta, es por ello por lo que su estrategia es seguir como si siempre estuviese en campaña, entiende que bajo esa dinámica podrá mantenerse alto en las encuestas.
Si a eso le sumamos la incompetencia de los partidos de oposición en armas un proyecto de nación serio, no sin antes disculparse de los abusos y excesos de sus administraciones, pues hacen que AMLO reabra esas heridas para hundir más a los partidos políticos que se oponen a su gobierno.
Por el bien del país haría bien que el presidente entienda que no está en campaña, que ocupa el puesto más importante de la nación y que necesitamos que esté a la altura de las circunstancias.
Estar a la altura de las circunstancias no es estarse peleando con quien contradiga sus decisiones, al contrario, es escuchar la mayor cantidad de voces posibles para crear consenso y a partir de allí tomar las mejores decisiones para las y los mexicanos.
Lastimosamente el presidente y el partido Morena piensan que, por la legitimidad que obtuvieron en las urnas, cuentan con la facultad de decidir a su antojo sin ningún tipo de cuestionamientos, que las palabras del presidente valen por tener el respaldo de 30 millones de votos.
De hecho, el presidente ha dicho en diversas oportunidades, a manera de polarizar y generar división, que se está a favor o en contra de la transformación, generando división de forma maniquea entre ¨buenos¨ y ¨malos¨.
La democracia está en juego

Todo esto deriva en que nuestra democracia y el pleno ejercicio del Estado de Derecho esté en peligro, estas acciones del presidente son señales de alarma que conducen hacia el autoritarismo, aquel que sufrió la nación en la década de los 60.
La discusión política va mucho más allá de estar a favor o en contra de un presidente, no hay ¨buenos¨ y ¨malos¨, la realidad no es una película de ficción, uno puede simpatizar, pero eso no conlleva a ser obsecuente y apoyar mensajes de odio y división.
Las verdades absolutas no existen, esta, en cambio, se construye entre todos, escuchándonos, dialogando e intercambiando diferentes puntos de vista, eso forma parte de la democracia, guiarnos por la justa medida del equilibrio donde se tomen en cuenta todas las voces.
Ojalá, tanto el presidente, como todos los políticos en puestos de gobierno y que pretenden a uno de los distintos partidos políticos de este país entiendan que las y los mexicanos merecemos una mejor clase política a la altura de las exigencias.
El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de Voces México.
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