El pobre valor que se les da a las vidas perdidas en la tragedia de la Línea 12

El Gobierno de la Ciudad de México ha tardado en entregar las indemnizaciones a las víctimas de la tragedia ocurrida hace una semana en la línea 12 del metro, lo que los priva de ser atendidos médicamente y en recibir un último adiós como corresponde.

Fotografía: Cuartoscuro
Fotografía: Cuartoscuro

Michael González

Lectura: ( Palabras)

Se cumple una semana de la tragedia en la Línea 12 del Metro que dejó a 26 fallecidos y 79 personas heridas (33 aún hospitalizadas), y las indemnizaciones para las y los afectados brillan por su ausencia.

Cualquier usuaria o usuario de este servicio de transporte, el más utilizado en la Ciudad de México, tiene derecho a un seguro de daños como en esta situación. Esta tardanza en el reparo de los daños a las afectadas y afectados muestra la falta de empatía que hay hacia quienes sufren la negligencia de las autoridades federales y capitalinas. 

Porque si fuese un retraso que hay desde la aseguradora, el gobierno capitalino, en primera instancia, debería otorgar los recursos para que las familias de los que hoy están en una situación delicada de salud puedan ser atendidos oportunamente, el tiempo es valioso para una vida que corre peligro.

Además, para las familias que, lamentablemente, perdieron a un familiar en esta desgracia también se les debe resarcir los daños, pagando los gastos funerarios y la indemnización correspondiente.

Y, en una próxima oportunidad, el gobierno de la Ciudad de México deberá replantearse a qué compañía aseguradora le otorgará el contrato, para que ésta responda oportunamente en momentos apremiantes como estos. 

El gobierno de Claudia Sheinbaum resolvió la semana pasada pagarles únicamente el tratamiento a aquellos que estaban siendo atendidos en hospitales privados, dejando de lado a quienes están en instituciones públicas.

Aprobaron entregarles a las familias de los fallecidos un apoyo inicial de 50 mil pesos, de los cuales sólo se les concedieron 10 mil pesos y el resto sería esta semana. 

Un acto completamente fuera de contexto, que no dimensiona el dolor de las familias ni la situación que deben afrontar, como si el dinero resolviera todos los problemas de un chasquido.

Vidas que no las devolverá el dinero

La jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum aseguró que a las familias de las víctimas mortales en la tragedia del Metro se les indemnizará los daños con 650 mil pesos.

Por su parte, la Organización Nacional de Responsabilidad del Estado (ONRE) consideró de insuficiente la cantidad y presentó una demanda colectiva ante el Poder Judicial de la Federación.

En entrevista con El Financiero, el doctor doctor Jesús Guerrero Rojas aseveró que la compensación que corresponde es de más de 6 millones de pesos.

Explicó que esto se basa en el artículo 1915 del Código Civil de la Ciudad de México y el 502 de la Ley del Trabajo, en donde se establece que, en caso el daño causado derive en la muerte, la indemnización deberá tomar el salario mínimo más alto multiplicado por 4 y, a su vez, multiplicado por 5 mil días.

Habría que hacerle entender a la actual administración que el dinero no les quitará el dolor a estas familias, si quieren mostrar empatía deberían de entregarles pensiones vitalicias, porque muchas de las víctimas mortales eran el principal sustento económico para sus familias.

Vil uso del lenguaje

Si la desatención en la entrega de los recursos necesarios para que se puedan atender médicamente a heridas y heridos, o para que se puedan pagar los servicios funerarios de fallecidos no fuese suficiente, el uso del lenguaje para quitarse la responsabilidad de la tragedia es todavía más aterrador.

El gobierno de la Ciudad de México, el presidente Andrés Manuel López Obrador y la dirigencia de Morena manejan el asunto como un accidente y no como lo que verdaderamente es, una tragedia, en el que hay responsables desde su construcción cuando era jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard (2006-2012).

La diferencia entre un término y otro es que el primero alude a una cuestión más casual que causal. No nos podemos confundir, lo que pasó en la Línea 12 pudo haberse evitado y la vida de los responsables sigue tan normal como si no hubiese ocurrido nada.

Es una lástima que la vida de las ciudadanas y ciudadanos de esta ciudad valga tan poco, que la vida de la clase trabajadora no se le de la importancia que necesita.

La ¨austeridad¨ dejó de ser una bondad del gobierno, para convertirse en cómplice de la negligencia e ineptitud para gobernar, porque ahorrarse unos pesos en detrimento de los servicios públicos es imperdonable. 

Al Metro se le sigue recortando el presupuesto año tras año y no conforme con ello, no se ejerce el 100% del presupuesto asignado y eso termina afectando los servicios de mantenimiento a este transporte. Aunque, no debemos descartar lo que expertos han dicho de la Línea 12, que trae fallas graves de origen.

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