Las relaciones terminan siendo juegos de poder que intentan controlar la conducta ajena para que se ajuste a las necesidades y los intereses previamente idealizados.
Al quedar insensibilizada la persona, crece la indiferencia frente a tantas injusticias que padecen otros o uno mismo.
No hay una receta específica aplicable a todos los seres humanos para lograr el despertar de su propia consciencia.
Acomodar el pasado, es reconocer que efectivamente sucedió, pero que en el presente solo puede tener el poder que uno mismo le dé.
El ser humano a veces se resiste al cambio, imprevisible o de secuencia lógica, por ello sufre al tiempo que pierde la posibilidad de disfrutar ese período.
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