Álvaro Obregón
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Apuntes Finales
En un estudio realizado por el Centro de Estudios del Ejército y la Fuerza Aérea (CEEFA) en el año de 2017, como tesis del grupo de Oficiales Historiadores participantes en el Curso de Profesores de Historia Militar y las Fuerzas Armadas (2017/3ª) con el título de Las Propuestas de Modernización y Profesionalización del Ejército Nacional del General Arnulfo R. Gómez, en sus conclusiones, los expertos señalan que fue a partir de diciembre de 1924 con el Gobierno de Plutarco Elías Calles, que se intensificaron los trabajos sobre la profesionalización global de las Fuerzas Armadas (Ejército, Marina y Fuerza Aérea) y fue durante esta etapa en la que nuestra hipótesis tiene su justificación, pues, algunos de los logros que fueron alcanzados tienen semejanza con las propuestas que realizó el Arnulfo R. Gómez, aunque habrá que mencionar que el crédito por ello nunca fue reconocido a dicho personaje.
La hipótesis clara y precisa era que el General de División Arnulfo R. Gómez había sido el reestructurador y modernizador del Ejército Nacional Mexicano, y que esta situación ha sido posible conocer gracias a la revisión que se ha realizado, por la apertura que estableció el General de División Salvador Cienfuegos Zepeda al frente del Instituto Armado, para consultar los archivos de la SEDENA, misma que debe ser reconocida por el Ejército Nacional Mexicano pues, el General de División Arnulfo R. Gómez, se constituye como un verdadero Orgullo y Modelo del Ejército Nacional Mexicano, al ser su auténtico forjador y modernizador.
El General Gómez resulta un personaje emblemático para el Ejército Mexicano ya que sus propuestas iban más allá del ámbito meramente militar, alcanzando amplias repercusiones en la sociedad entre las que destaca la propuesta para alfabetización de todos los efectivos y la capacitación de la mano de obra en actividades técnicas, como se ha señalado, pensando en la reintegración de efectivos militares a la vida civil.
En 1924, resumió estas propuestas en su libro El Centinela, en donde diseñó e incluyó el Programa de Alfabetización y Enseñanza de Oficios para el Ejército Nacional Mexicano, mismo en el que consideró que al cabo de cuatro años, el Instituto Armado habría entregado a la sociedad un total de 65,000 hombres útiles que, además de haber cumplido con la educación elemental, recibirían la instrucción en el interior de los cuarteles o campamentos talleres-escuelas para que, seleccionados según su vocación, se dediquen en las horas francas al aprendizaje de oficios, de tal manera que su reintegración a la vida civil sea exitosa siendo buenos herreros, carpinteros, electricistas, choferes, maquinistas etc.
Esto implicaba la alfabetización de todos los efectivos del Ejército, incluyendo al histórico analfabeta Joaquín Amaro, así como la capacitación continua de la mano de obra, Certificada por la Secretaría de Guerra y Marina para que, cuando esos efectivos se reintegraran a la vida civil, tuvieran conocimientos que les permitieran tener un modo honesto de vivir, ser productivos y fortalecer a la planta productiva nacional.
Esta propuesta, a pesar de los enormes beneficios que traería al país, fue desechada por Joaquín Amaro de forma irresponsable y criminal.
Como se ha señalado, con esta propuesta se evitaría un grave problema como el que surgió en los años más recientes en nuestro país, con la incorporación de numerosos exefectivos del Ejército Nacional a las filas de la delincuencia, como pasó con la constitución del Grupo de los Zetas, lo que nos habla de la enorme visión e ideas de vanguardia que tenía el General Gómez.
El General Gómez también hizo referencia específica al sistema de enseñanza que debía de implantarse en el Ejército Nacional Mexicano señalando que, más que buscar la aglomeración de conocimientos diversos, se debe procurar desarrollar las facultades intelectuales por un verdadero espíritu de análisis mental.
La Reforma Educativa aprobada por el Gobierno Federal en el año 2013, tiene como base este esquema de enseñanza propuesto por el General Gómez señalando que no se trata de repetir y memorizar para saber algo palabra por palabra, sino de comprender lo que se está aprendiendo, lo que en la realidad significa que esa idea empezó a aplicarse con más de 90 años de retraso y eso implicó 9 décadas de pérdida de creación de capital humano en México.
El General Gómez también propuso la creación del Servicio Civil de Carrera tomando como base las propuestas que había realizado en materia de definición, adopción e implementación de un escalafón en el Instituto Armado con el fin de lograr la adecuada institucionalización y profesionalización del Ejército Nacional.
El objetivo del Servicio Civil de Carrera era crear un Estado sólido y eficiente que permitiera la profesionalización y fortalecimiento de todas las instituciones y los servicios públicos, al contar con personal reducido, especializado y bien pagado, a fin de lograr la óptima asignación de recursos y combatir a la corrupción de una manera preventiva, lo que fue complementado con numerosas ideas de vanguardia que hablaban del deseo y posibilidad de desarrollar un verdadero proyecto de país y que, en conjunto, constituyen lo que hoy se conoce como políticas públicas.
El Servicio Civil de Carrera en México sólo fue aprobado hasta el año 2003, es decir, 76 años después de la propuesta del General Gómez, desgraciadamente, con múltiples distorsiones, por lo que el Foro Económico Mundial (WEF), le adjudica una pésima calidad a las instituciones públicas mexicanas y a sus funcionarios, también caracterizados por enorme corrupción.
El General Gómez fue un visionario y auténtico transformador del Instituto Armado a través de numerosas propuestas que desgraciadamente -debido a la mediatización señalada, iniciada e impuesta por Joaquín Amaro- sólo se fueron cumpliendo con enorme retraso a lo largo de más de 90 años y con enormes distorsiones.
Importante es señalar que otra de sus propuestas -que tiene una aplicación muy importante, repetitiva y generosa cada año en nuestro país- contemplaba la necesidad de que los ingenieros militares no sólo se dedicaran al diseño y construcción de instalaciones y apoyo a las actividades meramente militares, sino que cumplieran con una función social preventiva de enorme importancia que incluía levantamientos topográficos e hidrográficos para la prevención de desastres naturales y auxilio a la población como es el caso de las inundaciones, señalando la necesidad de llevar a cabo el dragado y la canalización de ríos, la protección o predicción de inundaciones etc., que es el antecedente sólido del Plan DNIII mismo que fue establecido hasta el año de 1965 como un “Plan de Ayuda a la Población ante Desastres”.
Sin duda alguna, y lo repito con enorme orgullo y satisfacción, el General Gómez fue una persona que por sus aportaciones se convirtió en un emblema, en un Orgullo y Modelo del Ejército Nacional Mexicano, motivo por el cual el mismo Presidente Álvaro Obregón lo reconoció y por ello ordenó la creación del Trofeo Copa General Arnulfo R. Gómez como Reconocimiento a la Excelencia en el Ejército Nacional Mexicano, aunque posteriormente, por no prestarse a seguir sus órdenes de asesinar a Don Adolfo de la Huerta, ni a traicionar los principios de la Revolución Mexicana, fue repudiado y denostado por el mismo Álvaro Obregón, “El Manco”, quien también mutiló a la Constitución Mexicana a su imagen y semejanza, como un auténtico ente irresponsable, traidor, representante de la reacción, de los conservadores y de la corrupción, misma que propició y ha reinado de forma clara y cínica en nuestro país, desde que Obregón llegó al Poder.
Desgraciadamente Plutarco Elías Calles fortaleció este negativo sistema mediante la “institucionalización” del dedazo y la corrupción en todas las dependencias gubernamentales, sin tomar en cuenta un mínimo de los conocimientos requeridos para desempeñar algún puesto y sus funciones ya que, la base para su designación, era el mayor o menor grado de servilismo que exhibieran, creando una clase política que el pueblo mexicano no se merece y que no sólo incluyó a la burocracia y a los miembros de su partido, sino también a los sindicatos, por lo que el “esquema institucionalizador callista” prostituyó a todo el sistema político, social, jurídico, educativo y productivo mexicano al permear la corrupción en todos los niveles, en todos los sectores, y a lo largo y ancho de todo el país.
El mismo personal del Ejército Nacional Mexicano se vio sometido a un proceso indigno de “premiación” y, sus altos mandos, tuvieron que conformarse con esperar turno para recibir canonjías de acuerdo con la mediocre “institucionalización” establecida por Calles.
Este esquema impuesto por Calles significó la mediatización política, social y económica de nuestro país pues, este método no era un proceso idóneo para el desarrollo de la democracia y la economía, sino que es un sistema de control político y mediatización para beneficiar a los individuos en el poder, generando una enorme debilidad de las instituciones públicas pues, su funcionamiento no es con base en objetivos e ideas de beneficio a la sociedad y de los conocimientos de sus funcionarios, sino en función de los intereses partidistas y personales de los individuos que, desgraciada y malamente, ocupan los altos puestos en la burocracia creando un servilismo terrible que algunos han considerado como un marranismo y mamarrachismo político pues, sistemáticamente, han deteriorado al orgullo del mexicano y creado a los mil usos en la política mexicana.
Importante es señalar que el General Gómez fue el primero que escribió sobre lo que debía de ser el Ejército Nacional Mexicano moderno y eficiente para lograr su desarrollo integral, así como lo que se podía hacer en beneficio de la sociedad, contrariamente a lo que numerosos “héroes” hicieron tratando de contar sus historias y novelar “sus glorias”.
La Secretaría de la Defensa Nacional, debe hacer una revisión de los dogmas establecidos en el Instituto Armado por personas sin principios ni valores que crearon un sistema que, por más de 90 años, ha venerado como héroes a verdaderos delincuentes cobijados por el régimen creado por Álvaro Obregón, Joaquín Amaro y Plutarco Elías Calles, principalmente, en el que imperó la corrupción, la opresión y la violencia como forma de Gobierno, y le dieron al Ejército Nacional la característica de represor y servidor de intereses espurios.
El estudio realizado por el Centro de Estudios del Ejército y la Fuerza Aérea (CEEFA) en el año de 2017, como tesis del grupo de historiadores del Curso de Profesores de Historia Militar y las Fuerzas Armadas (2017/3ª) con el título de Las Propuestas de Modernización y Profesionalización del Ejército Nacional del General Arnulfo R. Gómez, presenta claramente precisiones sobre el verdadero desarrollo del Ejército Nacional Mexicano y debe de servir de guía para hacer las correcciones correspondientes con el objetivo de dar a conocer la Historia verdadera de la evolución y el desarrollo del Instituto Armado, así como la serie de ideas y aportaciones del General Gómez que, teniendo como origen las actividades diarias y la experiencia lograda en el seno del Ejército Nacional Mexicano, buscaban el fortalecimiento del Instituto Armado y de las instituciones públicas del país con acciones preventivas bien planeadas, cumpliendo con una función que iba más allá de los aspectos militares, y que también abarcaba importantes aspectos económicos, políticos y sociales para el desarrollo de México, situación que hasta la fecha ha sido soslayada y no reconocida al Ejército Nacional Mexicano, ni al General de División Arnulfo R. Gómez.
El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de Voces México.
- Aguacate Mexicano al Libro de Guinness
- Copa General Arnulfo R. Gómez: Reconocimiento a la Excelencia en el Ejército Nacional Mexicano (Pt.3)
- Copa General Arnulfo R. Gómez: Reconocimiento a la Excelencia en el Ejército Nacional Mexicano (Pt.2)
- México y el TPP-11: mucho peor
- México: panorama desolador con la Alianza del Pacífico
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Comentarios
El General Gómez continuó desarrollando su profesión y la misión que le encomendaron de capacitar, reestructurar y modernizar al Ejército Nacional y, en 1924, publicó su primer libro titulado El Centinela, también conocido como Manual del Ordenanza, un tratado de lo que podría describirse como el A, B, C de la Milicia Mexicana ya que, a través del mismo, se sentaron las bases y se convirtió en el manual para reorganizar y modernizar al Ejército Mexicano insistiendo en darle solidez a su estructura y operación, así como coherencia y cohesión a la cultura castrense en sus actividades cotidianas.
Este libro era el vademécum para el desarrollo de las actividades de la Secretaría de Guerra y Marina durante el periodo 1924/1928 pues, era el marco teórico y el sustento del Programa de Trabajo que el General Arnulfo R. Gómez había diseñado y que desarrollaría como Secretario de Guerra y Marina ya que había sido seleccionado como titular de la dependencia, por el que sería Presidente de la República, Plutarco Elías Calles; sin embargo, la negativa del General Gómez de seguir las órdenes de Álvaro Obregón de asesinar a Don Adolfo de la Huerta al final del año de 1923, provocó que el General Gómez cayera de la gracia de Obregón y hubiera una oposición total para su nombramiento, situación que debido a la enorme debilidad de carácter de Plutarco Elías Calles, así como su habitual y total sometimiento a las órdenes y caprichos de Obregón, impidió que fuera el titular de la dependencia.
En lugar del General Gómez, Álvaro Obregón impuso a Joaquín Amaro, a quien Plutarco Elías Calles había rechazado por sus lacras, vicios, ignorancia y enormes deficiencias y, después de alguna resistencia contra la orden de Obregón, sólo lo aceptó como Subsecretario de Guerra y Marina encargado del Despacho, designación que Amaro realmente se ganó como pistolero, asesinando a Francisco Villa.
Posteriormente, a insistencia y como un premio que Obregón le otorgó, Joaquín Amaro se convirtió en el único titular de la Secretaría de Guerra y Marina totalmente analfabeta hasta muy avanzada su edad adulta y enormemente ignorante, inclusive, en los usos y costumbres sociales pues, era incapaz de comer como una persona normal y educada, sin poder utilizar los cubiertos adecuadamente, por lo que usualmente “cuchareaba” sus alimentos con una tortilla.
Su biógrafa y panegirista, la Doctora Martha Beatriz Loyo Camacho, soslayando y queriendo ocultar sus enormes deficiencias e incultura, simplemente señaló que Amaro era una persona carente de discursos. Por esta circunstancia, Amaro era conocido como el Indio Seco.
Al respecto, Don Pedro Aguilar Paulín -un participante en el Curso Protagonistas del siglo XX: Joaquín Amaro, impartido por la panegirista de Joaquín Amaro, la Doctora Martha Beatriz Loyo Camacho, el 17 de octubre de 2013- fue más claro, preciso y contumaz al calificar al curso, su contenido y al mismo Amaro señalando:
Ahora resulta que el maldito indio Amaro, fue un bienhechor, un estadista, un patriota, cuando en realidad sólo fue un vulgar pistolero al servicio de los jacobinos norteños; o sea que, dentro de 50 años, vamos a elevar a los altares de la historia a personajes vulgares como Durazo … menuda estupidez de “curso”.
Desgraciadamente, muchos mexicanos, el pueblo en general, han sabido de “la vida y hazañas” de Joaquín Amaro a través la Historia Oficial de México que, como he señalado, en muchas ocasiones es muy mentirosa, ridícula y tan absurda que exalta al inepto, al corrupto y al asesino como es el caso de Joaquín Amaro que, por lo que se dice de él, pareciera un personaje salido de un Libro de Texto Gratuito que actualmente está en revisión, y que normalmente es la única fuente de conocimientos de muchos mexicanos, de aquellos que se catalogan como analfabetas funcionales pues, saben leer y escribir a duras penas.
Sin duda, Amaro fue el Perro de Presa de Álvaro Obregón, su pistolero, que se ganó el puesto de titular de la Secretaría de Guerra y Marina, chapoteando en charcos de sangre y, en este caso, la Doctora Loyo Camacho si abunda sobre la barbarie que caracterizaba a Amaro señalando que sus acciones lo muestran como un ejecutor falto de escrúpulos, implicado en magnicidios tales como el del General Francisco Villa en julio de 1923 y quien, en el colmo del sadismo, ordenó al Coronel Francisco R. Durazo, Jefe de la Guarnición de Parral, Chihuahua, cercenar y robar la cabeza del cadáver del Centauro del Norte para venderla.
Entre otros elementos esenciales característicos de Amaro, que la Doctora Loyo Camacho señala -tratando de justificar de una manera totalmente rupestre, el origen de su riqueza y muy frecuente conducta amoral, degenerada, corrupta, sin ética, atrabiliaria y fuera de la ley- Amaro después de todo también era humano y susceptible a su condición, como tal solapó prácticas de corrupción y enriquecimiento de sus subordinados, de hecho, él mismo se enriqueció convirtiéndose en propietario y empresario al mismo tiempo.
Estas delictuosas acciones se multiplicaron durante la gestión de Calles quien, muy bien aprovechó la carencia de principios y valores de Amaro para imponer malas prácticas de gestión y terror durante su “Administración”. En el periodo de gestión de Calles, su sometimiento a Obregón fue total y definitivo, ya que Obregón aprovechó las características de Calles como un ente pusilánime, timorato y agachón, sin dignidad alguna como Primer Mandatario, quien pasó a ser un decorativo Presidente de la República Mexicana.
Así, el periodo 1924/1928 se caracterizó por la completa dependencia y obediencia de Calles a Obregón de tal manera que, este periodo, se constituyó en el Verdadero Maximato. Para su control directo, Obregón le impuso como Secretario Particular al nefasto Fernando Torreblanca, a quien también había convertido en yerno de Calles.
Como antecedente de esta deprimente situación hay que señalar que, tras la derrota de Calles en la batalla de Naco, Sonora, Obregón motejó a “su amigo Plutarco” como Mi Teniente Correlón (en vez de mi Teniente Coronel) y además lo bautizó como Plutarco Elías Corres añadiendo:
Ese no se acerca al peligro, ahora va a ir a pedirle chiche a Arnulfo R. Gómez para que lo ayude,
lo que era una declaración denigrante y muy explícita del concepto tan pobre que Obregón tenía de Plutarco Elías Calles, y el reconocimiento de la gran capacidad y enormes méritos del General Arnulfo R. Gómez.
Abundando en la pobre actuación de Calles, el Presidente Don Adolfo de la Huerta Marcor, en sus memorias describe el Desastre de Naco, refiriéndose a la terrible situación creada por el timorato Plutarco Elías Calles -aunque este concepto también podría aplicarse a las características esenciales y personalidad de Calles- mismas que dieron origen a algunos de los motes que Obregón y otras personas le adjudicaron pues, estando al frente del contingente armado en Naco, cobardemente salió huyendo y abandonó a su gente.
Al respecto, Don Adolfo de la Huerta señaló textualmente:
“Acababa yo de desembarcar los picos y las palas para cavar las trincheras, cuando sale Ojeda de los límites de la ciudad de Naco y nos ataca furiosamente. Aquello fue un “desgarriate” general.
“Sale Calles en un caballo en pelo; lo conocí por su joroba; pasa delante de mí; le sigue Pedro Bracamontes … y es la gran desbandada. El último que salió y al que vi en Las Lomitas batirse con gran bizarría, fue Arnulfo Gómez … “
En 1925, para alejarlo de México, el General Gómez “fue Comisionado para viajar por el extranjero” y, contrariamente a lo que había sucedido con otros militares que también fueron “Comisionados fuera del país” y que se la pasaron muy bien en completa francachela y continuas borracheras, el General Gómez convirtió a su Comisión en un viaje de estudios e investigación muy productivo y exitoso para su persona y para México.
El General Gómez planeó detenidamente su viaje de estudios y visitó la Academia Militar de West Point, el instituto de formación militar más antiguo de EEUU; a Fort Benning, principal sede de la Infantería y Centro de Excelencia de Maniobras del Ejército Norteamericano; y a Fort Riley, sede de la 1ª División de Infantería Mecanizada, de la 1ª División Blindada y del Cuerpo de Ingenieros de Combate de Estados Unidos.
En España, por su ascendencia española, y por la enorme cercanía y comunión de costumbres, tradiciones e intereses compartidos durante más de 400 años por ambos pueblos, el General Gómez sostuvo estrecha relación con los más altos círculos sociales, culturales, intelectuales y militares, lo cual fue ampliamente reseñado por los diarios españoles.
Pero más importante es que visitó las principales escuelas, academias y establecimientos militares del Reino entre los cuales podemos contar a la Academia de Infantería en Toledo, la Academia de Caballería de Carabanchel, la Escuela de Aviación de Cuatro Vientos, los Talleres Generales de Ingenieros en Guadalajara, la Fábrica de Armas de Oviedo; incluyendo las fortificaciones de España en Marruecos durante la Guerra de El Rif etc.
Entre las muestras de afecto que recibió durante su estancia en España destaca una foto que le dedicó S. M. Alfonso XIII, y una espada de Toledo con una grabación que a la letra dice:
“Al General de División Arnulfo R. Gómez, sus amigos Ràfols y Buñuel. Madrid 1925.
En este caso se trata del arquitecto Josep Francesc Ràfols i Fontanals (1889-1965) y del cineasta Luis Buñuel (1900-1983), partidario del bando Republicano que terminó refugiándose en México después de la Guerra Civil.
En Francia, también sostuvo estrecha relación con los altos círculos sociales, culturales e intelectuales y, en materia militar, visitó la Academia Militar de Saint Cyr, la Escuela de Aviación de Le Bourget; los establecimientos de Schneider Canet fabricantes de cañones; y las fortificaciones y los campos de batalla de la 1ª Guerra Mundial; así como los más importantes establecimientos militares en Alemania, Bélgica e Italia.
Como resultado de este viaje de estudios, el General Arnulfo R. Gómez, a su regreso a México rindió un informe detallado de sus actividades al que figuraba como “Secretario de Guerra y Marina”, Joaquín Amaro, único analfabeta que ha sido titular de dicha dependencia.
Este informe, también incluía una larga serie de propuestas para la mejora y modernización del Instituto Armado teniendo como base la creación de la Escuela Superior de Guerra.
Con esta información, el General Gómez también elaboró un segundo libro con el título de Estudios Militares, mismo que fue publicado el 15 de enero de 1926 y que, en realidad, también era un tratado sobre los más recientes adelantos en materia militar de los 6 ejércitos más poderosos y modernos de la época.
El viaje del General Gómez propició que, al regreso a México, su imagen y prestigio se incrementara por los estudios realizados sobre estos institutos armados, que eran los más importantes de la época, así como por la serie de propuestas que realizó para modernizar al Ejército Nacional Mexicano.
Su popularidad se incrementó mucho más y, de acuerdo con los comentarios de su Secretario Particular, el Coronel Fernando López Portillo Horn (El Chato), con tantos elogios y opiniones de sus amigos y admiradores que recibió por la publicación de su libro Estudios Militares, el General Gómez bien hubiera podido llenar otro libro si se hubiera decidido a elaborarlo.
A continuación, transcribo el mensaje que el Ing. Pascual Ortiz Rubio, a la sazón Embajador de México en Brasil y, posteriormente, Presidente de la República, le dirigió al General Gómez:
Correspondencia Particular Río de Janeiro, julio 9 de 1926.
Sr. Gral. Arnulfo R. Gómez Jefe de Operaciones Veracruz, Ver.
Muy distinguido compañero y amigo:
Acabo de recibir su libro “Estudios Militares”, cuyo doble mérito es el de ser de usted y tratar un tema de nuestra común profesión, me ha despertado tanta simpatía que le prometo leerlo detenidamente y hacerle algunos comentarios en particular.
“Le agradezco mucho la delicada atención del ofrecimiento y por el momento le envío la más cordial felicitación por su obra que nos da la oportunidad de valorar sus altos conocimientos sobre la materia y su esclarecida competencia.
“Reciba pues, repito, con mis sinceras felicitaciones, un abrazo del amigo y compañero. (Firmado) P. Ortiz Rubio.
Estudios Militares es un tratado exhaustivo de la milicia en donde, el General Gómez, resumió todos aquellos elementos con los que contaban los ejércitos más modernos de la época, a fin de que el Ejército Mexicano pudiera tomar experiencias que marcaran un derrotero posible para su engrandecimiento, buscando con estos estudios las relaciones prácticas de aplicación para nuestro medio militar, por innovaciones fáciles de implantar o la oportunidad de ampliar ciertos conocimientos de carácter profesional, a fin de fortalecer al Instituto Armado.
Importante es remarcar que, la serie de propuestas concretas del General Gómez para la reestructuración, institucionalización y modernización integral del Ejército Nacional Mexicano tenía, como base fundamental, la creación de la Escuela Superior de Guerra con el objetivo de formar a los oficiales de Estado Mayor teniendo en cuenta que el mando, la movilización, la organización, los métodos de enseñanza, los abastecimientos y las operaciones de guerra dependen de él.
Seis años después, en 1932, cuando la propuesta del General Gómez fue puesta en marcha con enorme retraso y desvirtuada, Joaquín Amaro confirmó la imagen de barbaján que se tenía de él -una persona deshonesta, sin principios, sin valores, sin ética profesional ni honor militar- pues la creación de la Escuela Superior de Guerra, Amaro la presentó como una idea suya, sin duda, un cínico, usurpador y verdadero impostor que se constituye en una vergüenza y deshonra para el Ejército Nacional y para México, cometiendo el delito de plagio y mostrando carencia total de ética militar y moral personal.
Como he señalado, la idea de la creación de la Escuela Superior de Guerra fue acompañada de una serie de más de 40 propuestas adicionales del General Gómez que buscaban un desarrollo ordenado e integral, y la acelerada modernización de Ejército Nacional Mexicano.
Desgraciadamente, Joaquín Amaro, de manera mal intencionada, criminal, perversa y en detrimento del desarrollo de Instituto Armado, ocultó estas propuestas o, simplemente, no las leyó por sus deficiencias intrínsecas relacionadas con su analfabetismo.
Infortunadamente, estas propuestas no se adoptaron como un programa lógico, coherente y continuo para el desarrollo óptimo del Instituto Armado como el General Gómez había previsto, sino que se postergaron y se fueron adoptando sin un orden y sin una secuencia lógica a lo largo de 90 años.
A la postre, estas propuestas se fueron adoptando como ocurrencias dentro de un Instituto Armado poco organizado y profesionalizado, lo que se tradujo en una enorme mediatización y lenta evolución del Ejército Nacional Mexicano, sobre todo en la etapa en que el supuesto “Institucionalizador del Ejército Mexicano”, Joaquín Amaro, estuvo al frente de la Secretaría de Guerra y Marina y, después, del Heroico Colegio Militar.
En la realidad, el analfabetismo que caracterizó a Amaro hasta avanzada su edad adulta, su ignorancia, su reducida capacidad intelectual, su carencia de principios y valores, y los numerosos vicios y complejos que lo caracterizaban, fueron el factótum de la mediocridad que caracterizó al Instituto Armado Mexicano con negativas y costosas secuelas que perduraron hasta la segunda mitad de Siglo XX.
Esto generó un gran repudio hacia la persona de Joaquín Amaro por gran parte de los militares de alta graduación, que se vieron sumidos en ese proceso de deterioro y humillación de las Fuerzas Armadas, al tener que someterse a las órdenes y actuaciones nada ortodoxas, y mucho menos éticas, que impuso la incultura y barbarie de Joaquín Amaro.
Desgraciadamente, la ignorancia y lacras de Amaro, así como la enorme corrupción prevaleciente durante su gestión, constituyeron el estereotipo y la pobre imagen que se le adjudicó, en forma generalizada, a los miembros del Ejército Mexicano durante largo tiempo, misma que ha sido muy difícil de borrar hasta la fecha y que los estudiosos y altos mandos del Ejército Nacional, conocedores de la realidad, señalan como un negro y decadente período de la historia del Instituto Armado.
Conviene señalar que, una larga serie de los hechos delictivos de Joaquín Amaro se presentó como denuncia del egresado del H. Colegio Militar, C. Manuel Gómez M. al Presidente de la República Abelardo L. Rodríguez el 12 de junio de 1933.
Desgraciadamente, Abelardo L. Rodríguez era un ente de la misma ralea corrupta que Joaquín Amaro, motivo por el cual la demanda nunca prosperó. Sobre el particular, History Channel elaboró un documental sobre el Presidente de México, Abelardo L. Rodríguez, a quien califica como el Primer Presidente Mafioso al ser uno de los iniciadores de la mafia latinoamericana relacionado con la siembra de amapola, el juego, el tráfico de alcohol y de drogas, además de que permitió e impulsó la construcción de casinos de la mafia norteamericana; él mismo llegó a tener uno de los casinos más importante en Baja California con el nombre de Agua Caliente. Importante es señalar que la más reciente medida que se implementó teniendo como base una de las propuestas del General Gómez fue en noviembre del año 2014, durante la gestión del General de División Salvador Cienfuegos Zepeda como titular de la SEDENA y fue relativa a la reintegración adecuada de los efectivos militares a la vida civil, que fue propuesta por el General Gómez, en 1924, en su libro El Centinela, en este caso, a través de un Programa diseñado por el BANJERCITO que incluye la capacitación y el financiamiento para el desarrollo de negocios, para aquellos efectivos que se jubilan o se dan de baja del Ejército a fin de evitar lo que había sucedido en los años más recientes en que, algunos efectivos, sin conocimiento adicional alguno al uso de las armas, se integraban a grupos delincuenciales, lo que generó un auge enorme de la delincuencia organizada debido al conocimiento que esos elementos tenían de las capacidades, efectivos, estrategias, métodos y esquemas de operación de las fuerzas armadas.
El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de Voces México.
- Aguacate Mexicano al Libro de Guinness
- Copa General Arnulfo R. Gómez: Reconocimiento a la Excelencia en el Ejército Nacional Mexicano (Pt.4)
- Copa General Arnulfo R. Gómez: Reconocimiento a la Excelencia en el Ejército Nacional Mexicano (Pt.2)
- México y el TPP-11: mucho peor
- México: panorama desolador con la Alianza del Pacífico
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Por sus conocimientos de la técnica de fundición, Arnulfo R. Gómez, también diseñó el Cañón Ligero General Gómez con calibre de 75 mm, capacidad de 20 tiros por minuto y un alcance de 2,500 metros, muy útil por la orografía del país pues, podía ser usado como arma de acompañamiento de la infantería y la caballería. Este cañón tenía la facilidad de poder girar, una vez colocado en batería, 360° en plano horizontal y con una inclinación de hasta 75° por lo que también podía ser utilizado como cañón antiaéreo.
Con este cañón, el General Gómez también buscaba introducir una nueva forma de combate, evitando lo que se conocía como lucha cuerpo a cuerpo, lo que era una transformación total de los esquemas arcaicos de lucha que prevalecían en esa época y que, en el Ejército Mexicano, mucho tardaron en entender.
De acuerdo con la Hoja de Servicios elaborada por la Secretaría de Guerra y Marina, al General Gómez, por su experiencia, sus estudios e importantes conocimientos de la actividad militar, a partir de 1921 se le encomendó como principal actividad y objetivo, la reorganización y el establecimiento de mecanismos de disciplina del Ejército Nacional Mexicano.
Su experiencia, sus conocimientos prácticos y sus estudios le permitieron ser importante promotor de las reformas y modernización de los planes de estudio y mejoras en las instalaciones del Nuevo Colegio Militar. En la foto que se presenta a continuación, el General Arnulfo R. Gómez aparece firmando las actas de los Programas de Estudio del Nuevo Colegio Militar.

Como parte sustantiva de este proceso de capacitación, en el año de 1922, fundó la Revista Militar Marte, en la cual plasmó la serie de conocimientos, experiencias e ideas que había acumulado en el desarrollo de su exitosa carrera militar.

Colegio Militar, 1925
El objetivo de esta publicación era transmitir y difundir los conocimientos que había adquirido y sistematizado, a la tropa y oficialidad del Ejército Mexicano, a fin de instruir al soldado en relación con el arte de la guerra, de proporcionarle una más amplia educación, así como elevar su nivel de cultura con el fin último de crear un Instituto Armado fuerte y eficiente que, al darle solidez a su estructura, cumpliera adecuada y eficientemente con su función sustantiva.
Como auténtico visionario y transformador del Ejercito Nacional Mexicano, también pensaba en las aportaciones que el Instituto Armado pudiera hacer al desarrollo de la vida política, económica y social del país.
Con ese objetivo, Arnulfo R. Gómez realizó más de 40 propuestas que se fueron adoptando a lo largo de más de 90 años y entre las cuales podemos contar:
- un programa de alfabetización y adiestramiento de la mano de obra de todos los efectivos del Ejército Nacional en diversos oficios para que, al reintegrarse a la vida civil, tuvieran conocimientos que les permitieran actividades productivas y bien remuneradas;
- modificar el sistema de enseñanza, que estaba basado en el aprendizaje por repetición, por un esquema que más que buscar la aglomeración de conocimientos diversos, procure desarrollar las facultades intelectuales por un verdadero espíritu de análisis mental, no se trata de repetir y memorizar para saber algo palabra por palabra sino de comprender lo que se está aprendiendo como ahora se ha insistido en la Reforma Educativa aprobada en el año 2013, con más de 92 años de retraso
- conceder la autonomía de la Universidad;
- la creación de establecimientos para la crianza de caballos para el Ejército Nacional;
- el impulso que dio al desarrollo de la aviación militar y a la que definió como el arma del futuro;
- el establecimiento de una unidad y sistema de transporte militar;
- el establecimiento del Servicio Civil de Carrera tomando como base la creación del sistema de escalafón que había propuesto para el Ejército Nacional, y que fue adoptado hasta el año de 2003;
- la creación de unidades habitacionales y economatos para los militares para dar seguridad a los efectivos y sus familias;
- la creación de la figura jurídica de los diputados plurinominales como base de un desarrollo lógico de la democracia, mismos que se establecieron hasta el año de 1977 como una novedad de la Reforma Política del Estado;
- la redefinición de las actividades de los ingenieros militares considerando que, entre sus labores, deberían realizar actividades para prevenir desastres como las inundaciones a través de estudios topográficos e hidrológicos, así como establecer medidas de rescate y apoyo a personas afectadas por fenómenos naturales, medidas que sirvieron de base para la elaboración del Plan DN-III que formalmente se adoptó en 1965 etc.
Todas estas propuestas tenían como común denominador al elemento de prevención para evitar problemas futuros y no, como desgraciadamente sucedió en el Ejército Nacional y en la sociedad mexicana con la toma de decisiones y medidas que se fueron aplicando de manera reactiva, como una respuesta apresurada e improvisada a un problema que ya tenían encima o que los había desbordado con enormes daños y mayores costos para el Instituto Armado y para los mexicanos.
El General Arnulfo R. Gómez era parte muy importante del Grupo Sonorense que había sido el triunfador de la Revolución Mexicana, debido a la comunión de intereses en relación con la democracia y por la enorme amistad que había entre sus integrantes y, en el cual, el General Gómez se distinguía por ser el más joven, por su inteligencia, por su cultura (adicional al español, hablaba inglés, francés y yaqui); y por ser el más preparado en conocimientos de la milicia debido a la experiencia adquirida en su espectacular carrera militar, que incluía numerosos hechos de armas, así como los estudios que realizó en las academias militares de los ejércitos de Estados Unidos y países europeos para profesionalizarse y cumplir mejor con su función y sus actividades, convirtiéndose en un organizador muy eficiente.
Esto generó un enorme reconocimiento y grandes deferencias hacia su persona por parte del Presidente de la República, General Álvaro Obregón, razón por la cual fue designado Jefe de las zonas militares más importantes y más conflictivas del país, especialmente en el Norte de la República con el objetivo de controlar la región en donde había campeado al que Obregón había declarado como su enemigo acérrimo, Francisco Villa; así como la campaña de pacificación en Michoacán y, la campaña en el Golfo de México, para controlar y defender la enorme riqueza petrolera del país.
Conviene señalar que, en 1920, siendo Jefe de la Columna Expedicionaria de Sonora que cubría todo el Norte del país, el General Gómez fue arrestado en Tampico por el General Francisco Murguía (conocido como Pancho Reatas por su afición a colgar a sus enemigos y prisioneros), siguiendo las órdenes del Presidente Venustiano Carranza ya que éste consideraba que el General Gómez … era un personaje emblemático del Grupo Sonorense que podía levantarse en armas en su contra y a favor de Obregón, lo que mucho daño le provocaría pues, el general Gómez, tenía al contingente militar mejor preparado del Ejército Nacional de esa época.
El General Gómez como militar disciplinado, acató las injustas y obtusas órdenes de Carranza debido a que el General Obregón estaba en la ciudad de México, siendo cuestionado por su enfrentamiento político con el Jefe del Ejecutivo y, cualquier movimiento que hubiera realizado el General Gómez, podría haber perjudicado a Obregón e, inclusive, poner en peligro su vida.
Una vez que el General Obregón salió de la ciudad de México, el General Gómez reaccionó ante la injusticia que se cometió en su contra y por el deseo de Venustiano Carranza de imponer a su sucesor en la Presidencia de la República, por lo que fue el primero en desconocer a Venustiano Carranza como Presidente, el día 18 de abril de 1920, dando origen al inicio de la lucha contra el Carrancismo.
A continuación, incluyo el texto del telegrama que el General Gómez envió al C. Venustiano Carranza, desconociéndolo como un Jefe digno, por querer pisotear los principios democráticos que habían originado a la Revolución Mexicana: Sufragio Efectivo No Reelección.
Telegrama Oficial.
Papantla, Ver. Abril 18 de 1,920.
Para México, D. F.
C. Venustiano Carranza.
Después de sufrir vejaciones y penalidades en arresto que se me tenía, logré fugarme y con satisfacción le participo haberme incorporado a la Columna que era a mis órdenes, la cual pretendía usted, con fines Políticos destrozar; y estando convencido de que los principios revolucionarios están en peligro, nuevamente me lanzo a la lucha con la seguridad de vencer, pues la justicia y el derecho siempre triunfan y además que el actual Ejército carece de incondicionales que pudieran servir a Ud, pues estoy seguro que los revolucionarios sanos, seguirán mi ejemplo.
Muy atentamente. –
El Gral. de la Columna A. R. Gómez
Esta acción fue tomada por el Grupo Sonorense como un ejemplo en defensa de los principios revolucionarios de Sufragio Efectivo No Reelección por lo que, masivamente adoptó su idea, siguió su ejemplo y se sumó a la acción del General Gómez.
Formalmente, el Grupo Sonora desconoció al C. Venustiano Carranza, a través del Plan de Agua Prieta que tenía como base las ideas que el General Gómez había esgrimido para realizar su movimiento, mismo que el Grupo Sonorense publicó cinco días después, el 23 de abril, y en el cual se nombró al Gobernador de Sonora, C. Adolfo de la Huerta Marcor, como Jefe Provisional “… quien tendrá interinamente el carácter de Jefe Supremo del Ejército con todas las facultades necesarias para la organización política y administrativa de este movimiento”
La espectacular carrera militar del General Gómez continuó y, en diciembre de 1922, el Presidente de la República, General Álvaro Obregón lo designó titular de la 11ª Jefatura de Operaciones Militares y de la Guarnición de la Plaza de la ciudad de México que, después tomó la denominación de 1ª Jefatura de Operaciones Militares y Guarnición de la Plaza de la ciudad de México, la más importante de la República Mexicana, en justo reconocimiento a la labor desarrollada, a su experiencia y a los grandes méritos y éxitos alcanzados que incluyeron, adicional a las campañas de combate al Villismo, las Campañas contra el Orozquismo, la Pacificación de Michoacán; el Maytorenismo, el combate a Los Yaquis y contra el General Juan
Cabral; sus acciones en Las Huastecas y el combate al General Manuel Peláez y al General Daniel Martínez Herrera; y su combate al General Pablo González, entre otras, que posteriormente también incluyó la campaña contra el delahuertismo.
Como Jefe de diversas zonas militares, el General Gómez fue reconocido por cumplir adecuadamente con su función sustantiva y, muy importante, es que sus actividades fueron más allá de la actividad meramente militar, abarcando una función social que benefició grandemente a la vida de la comunidad pues, redundaba en la economía de las localidades en donde se ubicaba ya que, el orden que estableció, combatiendo a la inseguridad y la insalubridad en las diversas zonas en donde estuvo adscrito, generó enorme confianza y tranquilidad para su población.
Especial referencia se puede hacer al Puerto de Tampico y al de Veracruz, en donde las actividades que desarrollo y la ayuda que prestó, a las autoridades civiles, permitió un resurgimiento del comercio y la industria como merecían los Puertos más importantes del país, así como en la misma ciudad de México.
En 1923, cuando apenas ostentaba el grado de General de Brigada -como resultado de la serie de actividades realizadas en favor de la reorganización, la reestructuración, el establecimiento de mecanismos de disciplina y la capacitación de los miembros del Ejército Nacional Mexicano- por instrucciones del Presidente de la República, Álvaro Obregón, la Secretaría de Guerra y Marina instituyó el Trofeo Copa General Arnulfo R. Gómez a fin de reconocer la Excelencia en el Ejército Nacional Mexicano y premiar a los Cuerpos vencedores de los Concursos de Infantería y Artillería en la realización de ejercicios y procedimientos que se siguen en la Guerra Moderna.
En la Primera Edición de la Copa General Arnulfo R. Gómez, organizada por la Secretaría de Guerra y Marina a través de la Primera Jefatura de Operaciones Militares y de la Guarnición de la Plaza, este trofeo fue entregado por el Presidente de la República Mexicana, General Álvaro Obregón, el 16 de Septiembre de ese año, y fue el evento con el que se dio inició a la celebración de las Fiestas Patrias en ese día. El evento se desarrolló en el Antiguo Hipódromo de la Condesa y revistió una importancia especial por ser el primer trofeo a través del cual se hacía un reconocimiento en vida, a los méritos de un miembro del Ejército Nacional, y sin que aun tuviera el máximo grado dentro del escalafón militar.

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