Una nueva revolución: la de las consciencias
José Elías Sahab

De todo y de nada

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Este fin de semana largo se celebró el Aniversario de la Revolución. México, así, suma 116 años de que hubo una cruenta guerra civil en la que a los ganadores los hicimos héroes y a los perdedores villanos.

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CATEGORÍA: De todo y de nada | Opinión


#NuevosRevolucionarios

 

Este fin de semana largo se celebró el Aniversario de la Revolución. México, así, suma 106 años de que hubo una cruenta guerra civil en la que a los ganadores los hicimos héroes y a los perdedores villanos. La realidad es que nos matamos entre mexicanos y eso no debió ser. No debería ser nunca. Nunca compraré la idea de que la salida para terminar con nuestras diferencias, la opresión o con cualquier tipo de abusos, sea con la guerra; ni siquiera como último recurso, como muchos lo señalan. Si nos viéramos como seres humanos que queremos a nuestras familias, que amamos y nos preocupamos por los demás, nos daría asco apuntar un arma contra nuestro prójimo; más aún si es un connacional.

 

En mi ánimo pacifista, no hay cabida para la guerra. El ser humano es pensante y, sin embargo, es el único animal que mata a sus semejantes por razones diferentes a las alimentarias. El ser humano debe comprender que, al matar a una persona, se mata a él mismo. Dejen me explico.

 

Entre los seres humanos hay una conexión que va mucho más allá de lo que muchas veces entendemos. Somos uno. Cada uno es individual en su cuerpo físico, pero como energía, pertenecemos al mismo colectivo. Todo se relaciona con todo y todo afecta a todo. Esa es la nueva revolución y está en la consciencia.

 

Nada de lo que estoy diciendo es nuevo, ni es de otro planeta o sacado de la ciencia ficción. Por miles de años hemos visto cómo hay personas que están todo el día orando por la humanidad. Los encontramos en todas las religiones y en todas las épocas. Esas personas han trascendido de su consciencia terrenal a una divina, que es la que lleva un perfecto orden y nos ha “tocado” a todos desde tiempos inmemorables. Estas personas son conscientes de que, con su oración, transmiten vibraciones muy poderosas y positivas que resuelven muchas situaciones en nuestro mundo, sin que siquiera nos demos cuenta.

 

Los seres humanos nos damos cuenta de sólo muy poco de lo que pasa en la realidad. Sin embargo, cada vez nos encontramos más cerca de una explosión colectiva de consciencia en donde podremos ver con claridad todo tal cual es. Ni las creencias, ni las manipulaciones, ni las estructuras que hoy nos controlan, podrán sobrevivir a esa nueva luz que llenará nuestras almas y nuestros corazones. Cada religión lo dice en sus propias palabras y con sus propias recetas, no importa en cuál crea el lector, lo que es un hecho es que vamos en la ruta adecuada. Aunque estemos dando los últimos tropezones.

 

En esta nueva revolución no habrá vencedores ni vencidos. Habrá más bien diferentes niveles de consciencia. No se disparará ni una bala, más bien se dispararán lazos de amor y buena vibra y los conscientes colectivos serán para construir un futuro mejor y más armonioso para las nuevas generaciones. Ninguna nación se podrá negar a este nuevo cambio, porque la fuerza de este movimiento no viene de algún país en específico, no reconoce fronteras, ni entiende de soberanía. Entiende de flujos de energía y no de cuerpos materiales. Esas energías que se entrelazan y hacen una misma consciencia.

 

La revolución en su definición conlleva un cambio profundo. Este cambio de consciencia no sólo es profundo, sino duradero; y lo más increíble de todo es que nos llevará a nuestro origen, a nuestro principio universal. En algún momento los seres humanos nos perdimos en revoluciones mundanas. Por eso las guerras, las fronteras y las soberanías. A lo largo de nuestra historia hemos visto conquistas, colonizaciones, invasiones, etc. Todas han tenido un sello común: matar para ganar. Seres “humanos” eliminando a otros seres humanos. Pero todos vamos a terminar por regresar a nuestro origen divino, perfecto y maravilloso. Unos antes y otros después. Lo que sí siento es que ahora hay más consciencia de ese despertar colectivo, de entender que todo está relacionado entre sí y que lo que sea que esté pensando una señora que recoja cocos en Madagascar me afecta a mi aquí en la Ciudad de México y nos influye a todos. ¡Qué responsabilidad tenemos entonces! La consciencia con la que miremos todo lo que pensemos, sintamos y hagamos nos dará respuestas precisas y claras de quiénes somos y a qué venimos. Cada quien tendrá su forma de hacerlo. No creo en fórmulas únicas.

 

Cuando empecé el artículo no pensé que me metería en estos temas, pero creo que es bueno alimentar el espíritu y lo inmaterial de vez en vez. Es lo único real que tenemos (por paradójico que suene).

 

Al final ¿Qué es la consciencia? La Real Academia de la Lengua Española tiene 4 definiciones:

 

1.Capacidad del ser humano de reconocer la realidad circundante y de relacionarse con ella.

  1. Conocimiento inmediato o espontáneo que el sujeto tiene de sí mismo, de sus actos y reflexiones.
  2. Conocimiento reflexivo de las cosas.
  3. Acto psíquico por el que un sujeto se percibe a sí mismo en el mundo.

 

Todas ellas claramente reflejan lo que vengo diciendo. Ahora bien, cada quien tiene su propia consciencia, pero a la vez todos tenemos una consciencia superior y es a esa revolución a la que estamos invitados todos a ser uno con los demás. De hecho, lo somos; y los nuevos revolucionarios cambiaremos al mundo desde nuestro interior. No sé si en una década, un siglo o un milenio, pero espero sea muy pronto.

 

Buena semana.

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