¿Por qué nos cuesta trabajo ser directos?
José Elías Sahab

De todo y de nada

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El mexicano tiene la sabia virtud de no hacer sentir mal a nadie cuando está negociando; el problema es que uno cree que realmente se está interesando en el negocio que uno plantea y al final uno cae en cuenta que no estuvo…

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#SeamosClaros

“El mexicano tiene la sabia virtud de no hacer sentir mal a nadie cuando está negociando; el problema es que uno cree que realmente se está interesando en el negocio que uno plantea y al final uno cae en cuenta que no estuvo interesado en ningún momento”. Eso me dijo un amigo catalán que conocí en la maestría y al que siempre le reclamo que, a pesar de haber hecho infinidad de negocios en diferentes países, nunca los ha hecho en México. La frase me dejó pensando. En general, Tino (así se llama mi amigo) tiene razón. ¿Cuántas veces hemos estado sentados frente a frente con un paisano y hablamos de todo menos del negocio que debemos resolver? El español y el europeo en general, así como los estadounidenses y canadienses, van al grano cuando se trata de plantear algún tema. Sea éste un negocio, una solicitud de cualquier tipo o simplemente expresar alguna opinión.

Eso, para el mexicano y en general para todo latinoamericano, puede ser rudo, incluso algunas veces hasta ofensivo. Nosotros, si vamos a plantear un tema, preferimos hacerlo al final de la comida; “en el postre mi Pepe” me llegó a decir un viejo colega hace algunos años cuando en el entusiasmo de la juventud le pensaba plantear un negocio a un empresario. “No lo hagas antes, siempre en el postre”. Lo interesante es que ese negocio nunca se hizo, nunca supe por qué; tampoco supe si haberlo planteado en el postre o en la sopa habría influido porque, de todos modos, nunca recibí un “no me interesa” por respuesta. El empresario siempre estuvo interesado, siempre daba esperanzas y nunca fue claro.

A partir de esa experiencia me di cuenta que, si quería lograr algo, estaba en mí presionar al de enfrente para obtener una respuesta. Cualquiera que ésta fuera. Me di cuenta también que en esto no estaba solo. Resulta que, para el mexicano, es de lo más común ser así. Resulta también que yo he sido así algunas veces y estoy seguro que mis amables lectores, en más de una ocasión, lo han padecido en carne propia y probablemente algunos (seguro poquitos) han asumido esa actitud ante algún tema.

¿Y cuál es esa actitud? Se le puede llamar de mil formas, pero se manifiesta en la ambigüedad de nuestras respuestas, en la falta de claridad de expresar lo que realmente sentimos, en no querer herir susceptibilidades, en no ser sinceros, en no saber decir “no” (o de repente “sí”), en ser “buena onda” y un sinfín de etcéteras que nos describen muy bien. Bueno, hasta en temas tan simples como el de una llamada telefónica tenemos que usar la típica frase “además de saludarte…” y ahí aventamos el tema que queremos tratar. A veces en esa llamada preguntamos por la esposa, los hijos y toda la parentela cuando lo único claro que nos interesa es plantear un tema en específico. Por eso las largas comidas de negocios donde se habla durante horas y horas de todo menos del negocio. Yo me acuerdo cuando en plena carrera vendía materiales de construcción (cuando debería haber estado “pasanteando” como todos mis compañeros, pero… ¡qué quieren, me salía lo libanés!), tenía un cliente prominente al que, para cobrarle, me tenía que sentar durante al menos tres horas a escucharlo hablar sobre sus primeros años en la construcción, todo lo que había batallado y que a él “nada le habían regalado”. Hablaba de todas sus glorias y al final de las tres horas de mi paciente espera y escucha le llamaba a su contadora y le sacaba mi cheque, y así todos los meses. Nunca de forma directa, así no jalaba.

El mexicano no es directo por principio, no es que no seamos derechos, de esos sí habemos muchos. Lo claro y directo no necesariamente está relacionado con lo honesto o deshonesto que alguien pueda ser. Simplemente se nos da no ser claros. Nos gusta ser condescendientes con el de enfrente, aunque te importe un rábano lo que esté diciendo. Damos “el avión” como si fuera deporte nacional y luego nos quejamos que empresarios de otros países no quieran hacer negocios con nosotros. Sin embargo, hay muchos de estos inversionistas que han sabido entender muy bien el “Mexican way of doing things”.

Me pasó que, cuando trabajé en BNYMellon, me tocó reunirme con diferentes empresarios estadounidenses muchas veces y ya podía diferenciar perfectamente aquellos que venían a hacer negocios con mexicanos por primera vez y aquellos que ya llevaban un buen récord haciendo “business” con México. Sin que tuviera que revisar su historial o su expediente, simplemente por su comportamiento, notaba la diferencia. Mientras que los primeros siempre llegaban de manera muy formal, muy enfocados en el asunto que tenían que tratar y buscaban horarios de oficina para tratar sus asuntos, los segundos armaban reuniones en saloncitos privados para una comida a la hora mexicana, llevaban buenos vinos y a veces hasta puros para fumar, con la intención de una larga comida a gusto y sin temor a que en esa primera reunión probablemente ni se hablara del negocio a tratar. Siempre los temas se trataban como algo secundario y posterior a saber cómo estaba la familia, el entorno político y hasta la situación del fútbol.

Nos gusta ser amables y consideramos que decir “no” es agresivo. Parece que eso, nosotros los mexicanos, lo traemos en el consciente colectivo y así nos gusta ser.

No sé si esa forma de ser nos traiga cosas positivas o negativas, concluyo que un poco de las dos, pero me inclino en lo personal a pensar que en la medida en que somos más claros, decimos lo que en verdad pensamos y nos tardamos menos en resolver cualquier tema, logramos más cosas en nuestras vidas, alcanzamos metas y objetivos y tenemos más éxito. Eso sí, a lo mejor nos quieren menos.

Les deseo una buena semana de mucha “claridad”.

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TERE CAVAZOS

Se lo escuché a un amigo americano y lo adoptaron con fervor mis excompañeros extranjeros como su guía para el país.

SI = TAL VEZ
TAL VEZ = NO
NO = NO ES MEXICANO.

Velia Hontoria

Excelente artículo, decía papá estos mexicanos se la viven por las ramas, te invitan a tu casa que es suya pues no tienen intención de regalártela y al final quieren arreglar “el asunto” con balazos, canciones, tequila o llorando.

José Acevedo Arjona (pepelatas)

Muy cierto y pocos además nos cuesta reconocerlo
Me recuerdo que mis conocidos Japoneses del ramo llantero me decían ,los Mexicanos ,hacen de un restaurante
Su oficina ,aveces su club y muchas veces extensión de su casa.

Creen que ahí tomando y brindando haremos los mejores negocios y muchas
Veces ahí en la mesa se pierden.
Me recuerda el fichó al Pan el Pan
Y el Vino al Vino
Y bussines aré bussines !

Ferenz Feher

Felicidades! Coincido plenamente!!!

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