Las amorosas sirenas del Caribe
Sara Gerson

Ecología y otras cosas

94 opiniones • veces leído

La presencia de este extraordinario sirénido es un enorme atractivo turístico, sin embargo, nadar en su compañía amenaza peligrosamente su sobrevivencia, de modo que esta actividad debería prohibirse.

Ilustración: London News Ltd Mar (fineartamerica).
Ilustración: London News Ltd Mar (fineartamerica).

Lectura: ( Palabras)

Los navegantes del pasado emprendían peligrosas travesías y nos legaron historias envueltas por vientos de fuerza insospechada, que azotaban las velas y agitaban las aguas cuya ira inclemente amenazaba con tragarse aquellos legendarios buques.

Los relatos incluían playas de arena ardiente, inmensos farallones, cuevas de profundidad inaudita y también seres de extraordinaria belleza a los que llamaron sirenas.

La más de las veces, aseguraban que aquellas inquietantes criaturas exhibían su arrobador torso femenino, mientras bajo las aguas permanecían apenas visibles su cuerpo y cola de pez.

Muchos piensan que aquellos seres míticos en torno a los cuales abundan relatos, poemas y obras de arte, fueron sin duda los manatíes.

manatees
Foto: CGTN.

“Tendréis que pasar cerca de las sirenas que encantan a cuantos hombres se les acercan… con frescas voces. Pasa sin detenerte. Después de taponar con blanda cera las orejas de tus compañeros. ¡Que ni uno solo las oiga! Tú solo podrás oírlas. Tú solo podrás oírlas si quieres… hazte amarrar al mástil para saborear el placer de oír su canción” (Homero, Odisea, Canto XII).

El manatí del Caribe es un mamífero corpulento que cuenta con una aleta caudal aplanada y redondeada, y carece de miembros posteriores.

Sus extremidades anteriores son flexibles, tienen forma de remos; gracias a ellas es capaz sumergirse, tocar y escarbar, también las utiliza para llevarse el alimento a la boca. Con ellas abraza tiernamente a otros manatíes.

Las glándulas mamarias de este extraordinario sirénido se localizan en las axilas, por debajo de las aletas.

Odiseo y las sirenas
“Ulysses and the Sirens”, John William Waterhouse, 1891 (tomado de Reddit).

Cristóbal Colón dijo haber visto tres sirenas cerca de la costa de lo que hoy es la República Dominicana y aseguró que “no eran tan hermosas como las pintan”.

La cabeza del manatí es muy pequeña con relación al cuerpo; además, carece de cuello. Sus ojos asemejan a los del hombre, quizá por esa razón los marineros de antaño pensaron que eran seres mitad humano y mitad pez.

Cuando el manatí bucea, cierra sus nostrilos y así impide la entrada de agua; los abre nuevamente cuando sale a respirar a la superficie. Sus labios son sumamente móviles, lo cual le facilita la recolección de material vegetal que constituye su dieta básica.

“Los días se hacían fáciles sentado en el barandal, viendo a los caimanes inmóviles… viendo a las garzas asustadas que se alejaban de pronto en los pantanos, los manatíes que amamantaban a sus crías con sus grandes tetas maternales y sorprendían a los pasajeros con sus llantos de mujer” (García Márquez, El amor en tiempos del Cólera).

manatíes
Foto: National Geographic.

El manatí habita en aguas poco profundas y costeras: estuarios, lagunas, bahías y ríos. Obtiene su alimento en los pastos marinos que se encuentran tanto en agua dulce como en zonas marinas someras, adyacentes a los cuerpos de agua dulce.

Por regla general, las hembras son más grandes, miden hasta tres metros de largo y llegan a pesar media tonelada. Durante el día se desplazan lentamente en busca de alimento. Este enorme mamífero consume diariamente el equivalente del 15% de su peso corporal.

No son animales gregarios, la única asociación que existe entre ellos es la de una madre con su cría. La mayor amenaza a la que se enfrenta esta especie es el hecho de que comparte su hábitat con áreas urbanas; zonas portuarias, turísticas y pesqueras.

En 1996 se declaró la Bahía de Chetumal, Quintana Roo, como Zona Sujeta a la Conservación Ecológica y Santuario del Manatí.

Jamal A. Galves
Jamal A. Galves (Foto: Scubaverse).

Desafortunadamente, aún cuando el esfuerzo ha venido aumentando, en octubre de 1999 se registraron únicamente 25 ejemplares de esta especie en la Bahía de Chetumal.

El biólogo beliceño Jamal A. Galves argumenta que el trabajo que se desempeña para conservar al manatí “…está limitado por la falta de leyes y regulaciones específicas que aborden los problemas que amenazan la especie y brinden protección que se requiere”.

En los últimos tiempos, el manatí ha ido abandonando las aguas territoriales mexicanas; se le ve con más frecuencia en las costas de Belice, probablemente porque allí encuentra ecosistemas más favorables.

La presencia de este extraordinario sirénido es un enorme atractivo turístico, sin embargo, nadar en su compañía amenaza peligrosamente su sobrevivencia, de modo que esta actividad debería prohibirse.

manatí
Foto: National Geographic.

Sirena

Tengo la convicción de que no existes

Y sin embargo te oigo cada noche

Te invento a veces con mi vanidad

O mi desolación o mi modorra

Del infinito mar viene su asombro

Lo escucho como un salmo y pese a todo

Tan convencido estoy de que no existes

Que te aguardo en mi sueño para luego.

Mario Benedetti.

sea cow, manatí
Foto: Eric Baccega (Naturepl/Pixels).

Las sirenas habitan los sueños, se esconden en las almas; en el imaginario colectivo. Al pensarlas aseguramos su sobrevivencia.

En cambio, los manatíes son animales cuya preservación podrá lograrse, exclusivamente a través del apego a las investigaciones científicas y mediante la asignación del presupuesto necesario para implementar las medidas que los especialistas señalan.

Las sirenas nunca cesarán de existir; mientras que hoy, en el caribe mexicano, los manatíes están en peligro de desaparecer.

Más columnas del autor:
Todas las columnas Columnas de
5 4 votos
Calificación del artículo
Subscribir
Notificar a
guest
0 Comentarios
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios
Lo que opinan nuestros lectores a la fecha