Hablando de manipulaciones, fascismos y aspiracionismos
Francisco Villar Esquivel
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Rechazamos el “aspiracionismo”, ése sí muy concreto, a la acumulación excesiva de poder en una persona y su movimiento como riesgo para la democracia, máxime si se presentan como redentores, dueños de la verdad y árbitros de la virtud.

Imagen: Verificado.
Imagen: Verificado.

Lectura: ( Palabras)

En la “lógica” de AMLO, el que gran parte de la clase media de la Ciudad de México y los municipios mexiquenses conurbados no hayan votado el 6 de junio por su partido, que perdió buena parte de las alcaldías y los ayuntamientos, no responde a la explicación más natural para un proceso democrático. Tampoco sigue el principio de la Navaja de Ockham, donde las teorías con menos suposiciones son preferibles a las enrevesadas e incomprobables.

En su narrativa, la causa no fue el rechazo a cómo han gobernado y, consecuentemente, la elección de una alternativa, sino que los clasemedieros, al menos buena parte de nosotros, somos como ovejas susceptibles a una conspiración manipuladora contra la transformación que él encabeza, como cuarta estafeta en la gesta de los Hidalgos, Juárez y Cárdenas. Básicamente, porque arrastramos una especie de pecado original de egoísmo “aspiracionista”. Lo cual, en la “lógica” mañanera, se comprueba porque, entre otras traiciones, “permitió el fascismo de Hitler”.

De no ser porque llevamos tres años de monólogo presidencial de dos horas diarias de lunes a viernes, repararíamos en mucho más que en las acostumbradas falacias argumentativas. La “conferencia mañanera” no escapa a la ley de los rendimientos decrecientes: ya no escandaliza como antes, no espanta a los mercados y empieza a provocar fastidio, por lo que justifica la necesidad de nuevas secciones, como los shows de variedades de televisión. Sin embargo, también por ello dejamos de hacer reflexiones oportunas y pertinentes para tratar de entender, como ciudadanos, lo que hay detrás de este show en particular y sus implicaciones.

clasemedieros en México
Imagen: Somos Pymes.

En este caso, que se haya concentrado tanto en criticar a un grupo social en abstracto y en la supuesta debilidad ética que lo hace manipulable, como sociólogo o predicador, pero tan poco, en concreto, en quiénes son los que manipulan con los recursos que da el poder y con qué fines (como cualquier poderoso comprenderá, incluyendo al más poderoso de México en este momento, entre otras cosas por su prolífica faceta de tlatoani, etimológicamente, “quien habla”).

Cizaña fifí vs. propaganda redentora

Si los clasemedieros del Valle de México tenemos que hacer una expiación por nuestra debilidad de carácter, producto del ansia de trepar a la condición de “fifís” (ilusos porque AMLO nos recuerda que tendríamos que acumular 500 millones de dólares por familia), ¿no deberíamos también tener claro quiénes son los manipuladores de mayor peso al acecho, sea de nosotros los pecadores o del “pueblo sabio”?

¿Quiénes son los que buscan enganchar o engañar con simplificaciones de buenos contra malos, narrativas épicas y chovinismo, tribunales contra la mentira y distracciones para evadir la realidad, “verdades alternativas” y “otros datos”, el repertorio demagógico que suele usarse para llegar al poder y acrecentarlo, como efectivamente hicieron los nazis del Tercer Reich y tantos otros manipuladores tanto de izquierda como de derecha?

las maromas de AMLO
Imagen: DDC.

¿Cómo queda parado en esta reflexión el presidente, autoerigido reformador moral, y su Cuarta Transformación? ¿De quién hay que cuidar al país, de la “prensa fifí” y los “conservadores cuya única doctrina es la hipocresía” o del “falso mesías” del que nos previene la revista The Economist?

Según nuestro canciller, ese medio, fundado en 1843 y que antes calificó al gobierno de Trump como bebé de un año, a Bolsonaro de amenaza, a Putin de entrometido y a Berlusconi como “el hombre que jodió a un país entero”, estaría actuando como portavoz exasperado, desde Londres, de una élite –nacional e internacional– resentida ante la pérdida de privilegios y el éxito transformativo en México. ¿Y si aplicamos otra vez la Navaja de Ockham?

Razones naucalpenses

En lo personal, como clasemediero de Naucalpan, Estado de México, no voté por Morena el 6 de junio en primer lugar porque, si bien no estábamos en la gloria con los gobiernos locales anteriores, ahora efectivamente se sintió una transformación, pero en el sentido de un dramático deterioro en la provisión de servicios públicos, como no se vivió desde que tengo memoria, y ya son bastantes años.

Nadie nos manipuló. Reiteradamente nos quedamos sin gota de agua en varias zonas o con el suministro de una de color tamarindo. Más la inseguridad persistente, problemas de recolección de basura, calles en estado lamentable y, como aportación de la administración federal, apagones de hasta 12 horas que le recordaron a nuestros padres a los de otro sexenio de presunta redención (¡arriba y adelante!), inflación demagógica con sus correspondientes villanos (emisarios del pasado) y proezas argumentativas (“ni nos perjudica ni nos beneficia, sino todo lo contrario”).

recortes de agua
Imagen: Comercio de Perú.

Además de lo básico, con aderezo de folklore caciquil de políticos que, como cegados repentinamente por la luz, como San Pablo, ipso facto emigraron del denostado “PRIAN” a la ascendente “Regeneración Nacional”. Eso incluye a la alcaldesa Durán y su hermano, exedil que ahora compitió para diputado por el Partido (supuestamente) Verde y aliado (hasta el momento) de la cruzada moralizadora que nos redimirá de la “mafia del poder”. Inclusive un expresidente Nacional del PAN trabajó en este Ayuntamiento, previó a conseguirse un “hueso” mejor en el Gobierno Federal.

Hasta se nos quiso imponer una reclasificación de uso de suelo para construir complejos de vivienda de alta densidad y más comercios, justo cuando era manifiesta la incompetencia del ayuntamiento para proveer lo elemental. En cambio, fue bastante competente para llevar a cabo una consulta exprés, ostensiblemente sin ningún rigor democrático, para tratar de justificar ese cambio y potencial negociazo para algunos. Tal como hizo AMLO en 2018 para cancelar las obras del aeropuerto de Texcoco y, con una factura de “solamente” 100 mil millones de pesos, según el cálculo que acepta, darse el gusto de aclarar que ahora el pueblo manda por su conducto.

¿Qué es más fascistoide?

Por eso perdieron los morenistas en Naucalpan, en concreto, y seguramente también en los demás municipios y alcaldías de la ciudad; no por fantasmagóricos complots de “golpe de Estado blando”: porque, entre otras cosas, querían más construcciones cuando ni siquiera podían garantizar el abasto de agua. Paradojas similares a la de levantar un Tren Maya en medio de la selva cuando en la Ciudad de México literalmente se cayó el metro por vicios de origen y/o falta de mantenimiento. Porque mientras su relato habla de reivindicaciones históricas, en la vida real no han podido siquiera regularizar la entrega de medicamentos a niños con cáncer.

apagones en México
Imagen: Nexos.

Por esas razones puntuales millones –clase media, pobres y ricos– votamos por otras opciones: si no las ideales, las que había. En la elección para diputados federales, con el motivo adicional de que, más allá de la opinión que tengamos del “período neoliberal” y los expresidentes, rechazamos el “aspiracionismo”, ése sí muy concreto, a la acumulación excesiva de poder en una persona y su movimiento como riesgo para la democracia, máxime si se presentan como redentores, dueños de la verdad y árbitros de la virtud.

No sé si con rigor histórico o de la ciencia política puede hablarse de inclinaciones fascistas en estos tiempos, pero en todo caso, esas pretensiones basadas en no mucho más que retórica se les asemejan mucho más que el presunto pecado de “aspiracionismo” clasemediero.

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