En el Día del Trabajo
Manfredo Martínez

Sociedades del Siglo XXI

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A nivel global, la masa obrera ha rememorado este primero de mayo el “Día Internacional de los Trabajadores”, actividad desarrollada para hacer ver las necesidades y logros de la clase obrera, tanto del sector público como privado. Millares de trabajadores…

Fotografía: Blogthinkbig.com.
Fotografía: Blogthinkbig.com.

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A nivel global, la masa obrera ha rememorado este primero de mayo el “Día Internacional de los Trabajadores”, actividad desarrollada para hacer ver las necesidades y logros de la clase obrera, tanto del sector público como privado. Millares de trabajadores a escala planetaria y de distintas corrientes ideológicas se movilizan en aras de la construcción de espacios laborales seguros, respetuosos de los derechos humanos, y con mejoras salariales (lo cual debería ir aparejado a la necesidad de crear infraestructuras laborales idóneas para la inventiva y la prospectiva, con el propósito de incrementar la productividad en los centros de trabajo).

En un principio, cabe destacar que, el trabajo es una necesidad a la que todos tenemos derecho, a fin de generar los recursos básicos para la subsistencia del hogar. Cuando el mismo falta, nuestras comunidades se convierten en “nichos” de precariedad, toma fuerza la desesperanza y las comunidades emisoras y receptoras de personas sufren abruptas alteraciones socioecológicas, debido a la emigración, pero además por el “choque” cultural de las sociedades receptoras de inmigrantes.

México, país de inmigrantes.
Fotografía: udgtv.

Países como México, por ejemplo, siendo territorio emisor, receptor y país de tránsito de “desempleados”, es un claro prototipo de estudio, con objeto de reinventar las políticas locales laborales, a fin de buscar y diseñar estrategias que permitan retener el “capital humano” en los países originarios, pues en muchos casos –como la situación de sociedades del triángulo norte centroamericano– son jóvenes que toman decisiones hacia el éxodo, pues en la mayoría de los casos, la violencia y la falta real de oportunidades no les permiten desarrollarse y alcanzar el bienestar de manera endógena.

Indudablemente ésta efeméride nos permite también reflexionar sobre la metamorfosis que está sufriendo el campo laboral, debido a situaciones de amplio alcance contemporáneo como la automatización y robotización, producto de la denominada “revolución artificial”. Indiscutiblemente nuestros países deben “empezar” a planear legislaciones que contemplen estas figuras, a fin de lograr diferenciar los límites a estas formas de apoyo al mundo del trabajo y que permita, asimismo, “proteger” y anteponer el derecho humano frente a los derechos de las máquinas; que muchas veces sólo vienen a confirmar la ensanchada construcción de frialdad y separación entre personas, debido a la digitalización y la continua electronización de las formas de vida actuales.

Por otra parte, esta fecha ha sido vista como una instancia estratégica en diversos países del orbe para llamar a “huelgas” generales para la remoción política –como en el caso venezolano– de Nicolás Maduro, desde el liderazgo de Juan Guaidó, quién metafóricamente hace ver la fecha, de alguna manera u otra, como una “oportunidad de trabajo” para expulsar al líder chavista del poder; la celebración a la derogatoria de reformas a la salud y educación por parte de los trabajadores (en el caso hondureño); o, la “apertura” y “cercanía” del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador (AMLO), a líderes sindicales del país norteamericano, al recibir en Palacio Nacional a representantes de la masa obrera.

Juan Guaidó
Juan Gerardo Antonio Guaidó Márquez, parcialmente reconocido como presidente encargado de Venezuela (Fotografía: Pinterest).

En mi opinión, el derecho al trabajo es un factor central para la observancia y consecución de los demás derechos, pues es una base sustentadora que nutre a las comunidades y a los estados-naciones, desde lo micro, hasta lo macro del sistema. Debe salvaguardarse con un continuado y respetuoso diálogo entre patronos y empleados, más el asesoramiento indiscutible de instancias como la Organización Internacional del Trabajo (OIT), como plataformas claves para la comprensión de los mercados sociolaborales.

En definitiva, la celebración del “Día Internacional del Trabajo”, debe servirnos como fecha simbólica y propicia para analizar los avances y retrocesos en el desarrollo de faenas laborales por parte de los trabajadores, pero además, como un momento impostergable para entender y repensar las necesidades de abrir el abanico de oportunidades de trabajo para aquellos y aquellas que buscan opciones en los distintos ecosistemas laborales. La meritocracia y la apertura de espacios para el talento laboral deben ir de la mano en nuestro tiempo.

Posdata: El Día del Trabajo tuvo su génesis el 1º de mayo de 1886 cuando obreros de Chicago protestaron por una jornada laboral “justa” (en el contexto de exigencias duramente reprimidas y que dejó varios trabajadores muertos). Tres años después, en París, el Congreso Obrero Socialista Internacional declaró el 1º de mayo como el Día Internacional de los Trabajadores. En México se celebra de hecho, formalmente desde 1913. Un informe de la OIT de 2018 señalaba que, la mayoría de los 3300 millones de personas empleadas en el mundo, “no gozaba de un nivel suficiente de seguridad económica, bienestar material e igualdad económica”.

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