El gol
José Elías Sahab

De todo y de nada

94 opiniones • veces leído

En México, como en casi todo el mundo, el fútbol es el deporte más popular. En todos lados emociona cuando un equipo juega bien, y a todos los que nos gusta este deporte sabemos que un partido es mucho más divertido cuando está lleno de goles.

blank

Lectura: ( Palabras)


CATEGORÍA: De todo y de nada | Opinión


#ElGol

En México, como en casi todo el mundo, el fútbol es el deporte más popular. En todos lados emociona cuando un equipo juega bien, y a todos los que nos gusta este deporte sabemos que un partido es mucho más divertido cuando está lleno de goles. El gol es el protagonista principal en este duelo que inventaron los ingleses, decoraron los brasileños y perfeccionaron los alemanes.

 

El gol engrandece a quien lo mete, lo hace ver como el líder de la manada. Por segundos, todas las miradas están fijas sobre él. Si es una cascarita, los amigos lo felicitan, lo abrazan; si es en un gran estadio, toda la gente lo ovaciona y retumban las voces como un estruendo maravilloso y lleno de energía. Si, además, ese gol que se anota en un estadio es transmitido por televisión, millones de hogares celebran la ejecución del mismo, los restaurantes y bares se colman de abrazos y apapachos. Ese gol mueve energías colectivas y, sin duda, alegra a clubes, ciudades, países y muchas veces… hasta continentes.

 

Yo tengo que confesar que cuando nuestra selección gana partidos y hace goles, como que al día siguiente estoy de buenas. Claro que no quiero recordar mucho lo que nos pasa cuando perdemos, como ahora que jugamos contra los chilenos ‒pues hice la promesa que ésta sería una columna positiva‒, por lo que mejor pongámonos en sus zapatos e imaginemos cómo habrán estado de contentos en su país y fuera de él.

 

El gol, per se, es energía pura, y si además se gana el partido, mejor. Por eso no hay nada más aburrido que los marcadores sin goles. Eso es más insípido que una papa sin sal. Nos gusta ver equipos que buscan meter goles, que siempre van para adelante y son vistosos. Ahí están los alemanes quienes, aunque vayan ganando 5-0, siguen buscando goles los 90 minutos ¡como si estuvieran perdiendo! Cuando un equipo va para adelante, yo lo celebro siempre. También un penalti que se convierte en gol siempre da gusto. La tensión momentánea se transforma en una gran alegría. Desde luego estoy hablando por los aficionados del equipo que lo mete.

 

Bican, Romario, Pelé, Gerd Muller y Puskas son, según Wikipedia, los máximos anotadores en la historia del futbol. ¡Cada uno con más de 700 goles en su haber! A mí solo me tocó ver jugar a Romario y sí era impresionante verlo en acción. Los goles lo acercaban al cielo. Lo hacían un héroe y hasta brillaba de una forma diferente. Todo eso, porque metía goles.

 

Este escrito, entonces, es un tributo al gol; y ahora tengo que ser honesto con ustedes acerca del por qué estoy escribiendo esto. No crean que es porque recién se jugó la final de la Copa América (por cierto, insípida por la falta de goles), tampoco porque la Eurocopa esté en pleno curso ni porque la emoción de ver grandes goles como el del suizo Shaqiri me inspirara. No. Escribo esto porque, en su partido del sábado, mi hijo metió su primer gol. Un súper gol que he estado festejando todo el fin de semana. Como defensa no tiene muchas oportunidades de ir adelante y este sábado, que jugó de forma gloriosa (no pasó un jugador contrario por donde él estaba), por fin le llegó el momento de meter su gol. Ese gol, por mucho, es el que más he saboreado en mi vida. Literalmente salté de la emoción; todo el fin de semana lo estuvimos platicando y gozando. ¡Y qué decir de él! Se convirtió en héroe, se sintió enorme como ser humano y ahora sabe (con toda certeza) que va a seguir metiendo goles. Qué importantes son los goles para la vida ‒y ya no hablo sólo de los que se meten en el fútbol, sino de todos esos que vamos logrando en diferentes escenarios y etapas de nuestras vidas‒. Son peldaños que vamos subiendo para crecer nuestra determinación, nuestros éxitos y nuestra autoestima.

 

Si lo traducimos a nuestra cotidianeidad, los goles son los éxitos que vamos teniendo en la vida.  Les deseo que en la suya les pase lo que a Romario (y a mi hijo) en el fútbol. Buena semana, y que esté llena de muchos goles.

Más columnas del autor:
Todas las columnas Columnas de
0 0 votos
Calificación del artículo
Subscribir
Notificar a
guest
0 Comentarios
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios
Lo que opinan nuestros lectores a la fecha

Más de

Voces México