Arqueología en la galaxia: habitar de cerca lo (más) lejano
Antonio Tenorio

Innovación, Tecnología y Sociedad

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La arqueología galáctica buscaría así explicar la manera en qué las galaxias toman forman, al tiempo que podría brindar valiosas huellas sobre el modo en que la nuestra funciona y evoluciona.

Imagen: Scoopnest.
Imagen: Scoopnest.

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Conocimiento y frivolidad. Negocio y ciencia. Pareciera nuestra época tener entre sus rasgos distintivos la convivencia, acaso inevitable, entre antípodas.

Sobre el mismo territorio de la fascinación que despierta el espacio más allá de la atmósfera terrestre, dos ambiciones se entrecruzan: la de la acumulación de riqueza; la del saber y la comprensión.

De una parte, los voraces actores del primer impulso, el de la riqueza material, se pregunta cuánto pueden ganar con viajes comerciales al espacio o con la instalación de hoteles que tengan como vista el espacio sideral.

De la otra, estudiosos repartidos en universidades y centros de investigación en todo el orbe, vuelven una y otra vez a preguntas nuevas y antiguas a la vez: ¿qué tanto sabemos sobre cómo se forman las estrellas, cuánto conocemos sobre los asteroides, de qué modo comprender el espacio podría mejorar la vida en la Tierra?

Vía Láctea tomada por el telescopio Gaia
Vía Láctea tomada por el telescopio Gaia (Imagen: Vanguardia).

 En el mismo momento en que más parece lo humano saber sobre las condiciones de la galaxia y, por qué no, más allá, en modo mayúsculo se presenta también el poder del dinero y su capacidad para frivolizar.

Si la vida está en otra parte, como rezara aquel famoso título de una novela de Milan Kundera, habrá que decir que la imaginación, la capacidad creativa puesta al servicio del comprender como experiencia de lo humano, también se halla en otro lado que no es la del individualismo ramplón y baladí.

Hace no mucho, por ejemplo, dábase cuenta en medios internacionales de difusión científica sobre la manera en que científicos se encuentran utilizando estrellas como una suerte de fósiles para saber más sobre el origen y desarrollo de nuestra galaxia.

La Tierra forma parte de ese cúmulo de estrellas que pueblan el universo y que se piensa podrían alcanzar las 400 mil en número; así sea que con demasiada frecuencia dejemos de lado el hecho de que nuestro planeta es sólo una parte de un sistema más complejo que comprende el universo en su conjunto.

La arqueología galáctica buscaría así explicar la manera en qué las galaxias toman forman, al tiempo que podría brindar valiosas huellas sobre el modo en que la nuestra funciona y evoluciona.

Telescopio Gaia
Telescopio Gaia (Imagen: El Universo).

Dada nuestra ubicación dentro de ella, han destacado los científicos abocados a su estudio, la Vía Láctea es también el mejor laboratorio que tenemos para estudiar, entre otras cosas, los mil millones de puntos enigmáticos de luz en el interior de nuestra galaxia.

En 2013, la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) lanzó al espacio el telescopio Gaia. Su misión, a 1.5 millones de kilómetros de la Tierra, es estudiar más de dos mil millones de estrellas de nuestra galaxia.

Las tareas que este telescopio, convertido en un avanzadísimo observatorio espacial, se prolongarán por diez años. Se trata del estudio galáctico más extenso de la historia.

De la mano de la labor que Gaia realiza en el espacio, un grupo de investigadores analizan los datos provistos por el telescopio, para convertirlos en conocimiento útil a la comprensión y mejora de la vida en la Tierra.

El proyecto de investigación científica ha recibido el nombre de EMERGE. Al frente del mismo está el Dr. Dan Maoz, de la Universidad de Tel Aviv, en Israel.

astrosismologia
Imagen: BBC.

Las estrellas juegan un papel vital en la vida de una galaxia, explica Maoz. Una pequeña fracción termina sus vidas como explosiones llamadas supernovas y, a través de estos eventos, liberan todos los elementos más pesados ​​necesarios para hacer cosas como planetas, asteroides e incluso la vida misma. 

Lo fundamental, empero, advierte Maoz, es cómo vinculamos esto con la pregunta clave; esto es, ¿qué nos pueden decir todos estos eventos sobre nuestra galaxia?  

Entre los hallazgos descubiertos por el proyecto se encuentra, por ejemplo, la certeza que ahora se tiene sobre como un grupo de estrellas, no se originó en nuestra galaxia, sino que fue “tragada” por ésta hace unos diez mil millones de años.

A esta sorprendente vía para reconstruir la historia en miles de millones de años del planeta que habitamos, se suma el proyecto Asterochronometry, dirigido por el investigador de la Universidad de Birmingham, Reino Unido, Andrea Miglio.

Asterochronometry
Asterochronometry.

El equipo de científicos al frente del que está el Dr. Miglio se valen también de los datos que les provee Gaia, para entre otras cosas redeterminar en qué sitio se encuentran las estrellas y la distancia entre ellas.

“El proyecto utiliza un método único de datación estelar conocido como astrosismología que se basa en el pulso del brillo de cada estrella, complementado con la información sin precedentes de Gaia, para comprender muchas edades estelares a la vez y así reconstruir la línea de tiempo de los eventos que formaron nuestra galaxia”.

El conocimiento, y con él, la comprensión para mejorar la vida, en todas sus dimensiones y ámbitos, está detrás de toda vocación científica.

Y debiera, en tiempos como los que corren, estarlo también con priorizar un sentido de la innovación, ciencia y tecnología comprometido con todo cuanto en el planeta, y más allá de él, nos conforma.

Integralmente.

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