Lo peor es que a pesar de la insistencia en la austeridad y en no incurrir en endeudamiento, aun con la peor crisis de salud pública global, la deuda como proporción…
La contrarreforma podría costar alrededor de 85 mil millones de dólares, o hasta 6.6% del PIB, como factura de compensaciones e indemnizaciones a entidades…
Por ahora, seguimos en la escala más baja desde la década de 1940. Debemos pensar en la inversión pública como un detonador, sobre todo si va en el sentido correcto…
Para prepagar una parte de la deuda con los DEG, en caso de que se pudiera, el Banco de México tal vez tendría que convertirlos a dólares y vender éstos…
Los dilemas no deben ser minimizados. En el campo, con cosechas a la baja, lejos de alcanzar la prometida autosuficiencia en granos, tendremos que importar más.
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